Ayudar a otros en situaciones precarias no es tarea de pocas horas. El apoyo consistente y voluntario de la ciudadanía al Tercer Sector es evidente en el desarrollo de proyectos y en su alcance. Guiado por organizaciones sin fines de lucro, un ejército de personas dispuestas a servir transforma a diario vidas en las zonas metropolitanas y en los barrios más remotos de la isla, en un binomio con potencial infinito. En esta semana de la filantropía te traemos más historias reales de los nuestros.

 


 

Una escuela en sintonía con su comunidad

Con un innovador currículo que potencia el liderazgo y la transformación social, comenzó el año escolar en la Escuela Elemental Emilio del Toro y Cuebas del Caño Martín Peña.

Por Tatiana Pérez Rivera :: Oenegé


La directora escolar Nancy García Ortega confía en la cosecha que
recogerán al concluir el semestre en mayo, luego de que los estudiantes
se expongan al nuevo currículo. Foto / Javier Del Valle

La actividad más sencilla no podía llevarse a cabo: columpiarse. Lo que la dificultaba era que, luego de años sin columpios, ahora había tres disponibles para 140 estudiantes entre kinder y quinto grado. El primer día de clases ardió troya porque todos querían estrenarlo a la vez.

 

Ante la petición de ayuda de una llorosa niña de kinder, Alejandro Cotté Morales, director de Participación Ciudadana y Social del Proyecto ENLACE del Caño Martín Peña, sugirió –a los interesados y a los indiferentes- que hicieran una fila para usar los columpios. “Está bien, míster”, acordaron.

Poco después Cotté recibió el reporte. “Míster, hicimos tres filas, una frente a cada columpio, y lo tenemos por tiempo. Son 30 segundos, míster, pero lo llevamos suave”, le contó un alumno sobre la solución modificada según la necesidad colectiva.

Ha pasado un mes y todavía los estudiantes hacen las tres filas al usar los columpios en la Escuela Elemental Emilio del Toro y Cuebas de Hato Rey, que recién fue rebautizada. Escuela Especializada en Liderazgo y Transformación Social del Caño Martín Peña Emilio del Toro y Cuebas es el nuevo nombre que ostenta el plantel, cuyo debutante currículo contó con el apoyo del pasado Secretario de Educación, Rafael Román, y la titular actual, Julia Keleher, además de líderes políticos estatales y municipales y del G-8, ente que reúne las comunidades aledañas al Caño Martín Peña.


Alejandro Cotté Morales y Gloria Claudio Morales apuestan a la capacidad de transformación de maestros y estudiantes.
Foto / Javier Del Valle

El proyecto dejó de ser un sueño en papeles cuando sonó el timbre a inicios del mes de agosto. Faltan maestros de algunas materias, pero el voto de confianza por parte de la comunidad y los maestros al proyecto que encamina el liderato es evidente.

“Esta es una escuela que busca desarrollar liderazgo en todos los niños”, explica la directora escolar, Nancy García Ortega.

“Sabemos que en todas las escuelas hay líderes, pero aquí buscamos desarrollar esa destreza en cada uno de los niños, no importa que sea competente académicamente o no porque para ser líder no hay que tener cuatro puntos. No limitamos la entrada de los estudiantes por promedio. Igualmente, contamos con niños de educación especial, lo que tampoco los limita para ser líderes”, añade la directora.


Los maestros están convencidos de que todo el estudiantado puede
desarrollar sus aptitudes de liderato. Foto / Javier Del Valle

Justo detrás de la zona bancaria de Hato Rey está ubicada la escuela que con el pasar del tiempo ha visto una significativa merma en su matrícula, como han registrado tantas otras en el país. En la época en que el desaparecido complejo residencial Las Gladiolas era su vecino inmediato, llegaron a tener una matrícula de mil estudiantes. Hoy reportan poco más de 140 para quienes ofrecen cursos de corriente regular y de educación especial.

A la oferta educativa ahora le agregan un enfoque que optimiza la enseñanza del liderazgo. Este es definido por el proyecto como el poder de visualizar, facilitar y promover opciones, decisiones y respuestas ante decisiones que nos afectan de forma colectiva y asumir responsabilidad por estas.

“De lo que se trata es que el alumno sea un pensador crítico. El potencial en la comunidad es mucho y ha sido así siempre, la diferencia es que todos tengan la oportunidad de desarrollar esas destrezas de liderato, no importa si es tiempo completo o educación especial o por su promedio”, indica la maestra del curso de Liderazgo, Vilmary Muñiz, quien lleva en la escuela siete de sus trece años en el magisterio.

Muñiz tiene el ojo listo para identificar al líder. “El líder siempre tiene una peculiaridad importante y es que se arriesga. El líder tiene voluntad, tiene iniciativa e iniciativa es lo que sobra a los estudiantes de esta escuela. Queremos que ese líder que tiene otros que le siguen pueda además entrenarlos para que haya más líderes”, puntualizó la maestra de liderazgo.

A esa percepción colectiva alude el currículo cuando habla de la transformación social. Entienden por esto la aspiración a una mejor sociedad en ideales, valores y principios vinculada a la justicia, al bien común, la felicidad y la dignidad humana.

Para una comunidad que tanto ha trabajado por lograr espacios que mejoren su calidad de vida como la del Caño Martín Peña, su escuela debía preparar a los alumnos para esa realidad.

¿CÓMO LO HICIERON?


Ahora la escuela enseña niños hasta quinto grado pero aspiran crecer
con ellos hasta escuela superior. Foto / Javier Del Valle

Mejor cambiemos la pregunta a ¿cómo lo hacen? Este proyecto educativo se trabaja sobre la marcha, con reuniones semanales para presentar cómo sus cinco conceptos medulares –comunidad, liderazgo, pensamiento crítico, derechos humanos y transformación social- se pueden integrar a todas las clases y experiencias educativas.

“Este es un currículo vivo”, definió Cotté.

El primer creyente en el proyecto fue la comunidad. Gloria Claudio Morales, residente de Buena Vista Hato Rey y colaboradora en el Proyecto ENLACE, menciona que desde el pasado año, la comunidad se integró a las reuniones en las que este se conformó. “Participaron maestros, personas de la comunidad, del Departamento de Educación, profesores de las facultades de Educación y Trabajo Social de la Universidad de Puerto Rico y se iba discutiendo el cambio de metodología. Ahora cuando entran a la escuela nos hacen preguntas y perciben que hay algo diferente”, señala Claudio quien pronto realizará su práctica en trabajo social comunitario en la escuela.

“El año pasado, paramos la escuela para que los muchachos hablaran desde gobernanza hasta presupuesto, educación, escogieran el logo para la escuela y los colores. Aquí se está construyendo con la gente y este es el reto. Algunos maestros al principio decían ‘pero qué vamos a hacer’ y les decíamos ‘lo estamos haciendo juntos partiendo de tu conocimiento porque quién tiene mejor experiencia que tú’”, agrega, de otra parte, Cotté.

Sobre la maestra de liderazgo, Cotté señala que está inmersa en el proyecto “desde el primer día”. “Tiene carácter, conoce la comunidad y defiende los estudiantes porque los conoce, nosotros solo somos facilitadores. La diferencia aquí es que el centro no es la escuela, el centro es la comunidad. La escuela está dentro de la comunidad y este es un proceso único que se da desde adentro”, puntualiza.

"Cuando los niños salgan van a estar apoderados del proceso en su comunidad, van a buscar qué hacer para lograr un mejor lugar para vivir todos y cómo hacer eso también a favor del país".

Una de las lecciones que ya ha brindado la escuela, a juicio de Claudio, es permitir a los niños y padres entender que “mi voz cuenta, que estoy construyendo los saberes junto a los demás”. “Cuando los padres entiendan su rol dentro de la escuela, cuando los maestros vean que son parte de algo más, verán que de aquí a diez años estamos construyendo los futuros líderes de nuestra comunidad”, anticipa Claudio.

El plan a largo plazo es crecer con los estudiantes y extender los ofrecimientos. “Aspiramos que sea hasta octavo grado y, a futuro, a cuarto año. Cuando los niños salgan van a estar apoderados del proceso en su comunidad, van a buscar qué hacer para lograr un mejor lugar para vivir todos y cómo hacer eso también a favor del país”, especifica Claudio.

CAMBIA EL PASO


Vilmary Muñiz, maestra de Liderazgo y transformación.
Foto / Javier Del Valle

Quebrar esquemas ha sido la norma desde que comenzaron a materializar la escuela de liderazgo. Cambiar el modo en que el Departamento de Educación concibe una escuela y ajustarse a sus procesos sin perder la esencia, variar la manera en que los maestros perciben cómo una lección puede ser impartida o el rol de un padre en la escuela más allá de colaborar con su seguridad y limpieza, son solo la primera fase.

“A mí me satisface que estamos rompiendo paradigmas tradicionales a nivel de educación y a nivel administrativo del Departamento de Educación, desde la escuela y la comunidad. Estamos trabajando desde una escuela que ya existía para lograr un tipo de liderazgo no tradicional”, declara Cotté al diferenciar el componente colectivo de ese liderazgo.

"Cuando miras la filosofía (Eugenio María de Hostos) Hostosiana y (Paulo Freire) Freiriana, que habla de que no eres un ser vacío, que tú vales y tienes que aportar, creamos un cambio colectivo".


El director de Participación Ciudadana y Social del proyecto ENLACE destaca que en una comunidad construida desde sus inicios por sus habitantes que migraron de zonas rurales, que hoy posee un plan de desarrollo integral y que ha impulsado política pública, que además gana en el 2016 el Premio Mundial Hábitat de las Naciones Unidas conferido al Fideicomiso de la Tierra ya que logró que los asentamientos informales se convirtieran en un proyecto de titularidad colectiva, su escuela debe estar en sintonía.


Nada detiene el aprendizaje de las destrezas de liderato en un estudiante. Foto / Javier Del Valle

“Y aquí la escuela no va a la par con el proceso de desarrollo comunitario, veíamos niños graduándose de sexto grado que casi no sabían leer ni escribir, que no tienen de dónde agarrarse en casa para estudiar porque papi y mami siempre están trabajando para sobrevivir... Cuando miras la filosofía (Eugenio María de Hostos) Hostosiana y (Paulo Freire) Freiriana, que habla de que no eres un ser vacío, que tú vales y tienes que aportar, creamos un cambio colectivo. Es un proceso de transformación educativa: el educador educando y educándose”, expone Cotté sobre marcos teóricos sobre los que construyen.

Que los niños, eventualmente, no solo tomen control de sus destinos y los de su comunidad sino que además puedan lograr acceso a la universidad, entre otras oportunidades educativas, es una meta compartida.

“Mi mayor apuesta es a los estudiantes, confío en su potencial. El reto es que no solamente queremos esta escuela aquí sino en las ocho elementales de las ocho comunidades nuestras. Más que a pequeñas victorias, las comunidades del Caño están acostumbradas a la lucha y sabemos que para atrás ni para coger impulso”, asegura Claudio sobre Barrio Obrero, Barrio Obrero Marina, Buena Vista Santurce, Península de Cantera, Parada 27, Las Monjas, Buena Vista Hato Rey e Israel-Bitumul.

“Hay mucha esperanza con la escuela, a pulmón la inauguramos. Aquí se está cocinando algo bueno y ahora estamos cuidándolo”, acaba Cotté.

 

FOTOS Y VÍDEO: JAVIER DEL VALLE

 

Suscríbase a nuestro Boletín

Queremos decir lo que hace nuestra gente...

la que trabaja en las comunidades, las voces de la filantropía puertorriqueña, las organizaciones que apoyamos, las ganadoras del Premio Tina Hills y aquellas que aporten al desarrollo de nuestro país por vía del Tercer Sector.

Dirección

Postal
PO Box 362408
San Juan PR 00936-2408

Física
Edificio Fundación Ángel Ramos
Ofic. #302, 3er Piso
Ave. F.D. Roosevelt #383
San Juan, Puerto Rico 00918

Contáctenos

(787)763-3530

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.