Nueva cepa de coordinadores de voluntarios

Tras acabar las primeras cuatro sesiones de formación y desarrollo, los nuevos coordinadores de voluntarios están listos para apoyar a las organizaciones sin fines de lucro con las que colaborarán.

Por Tatiana Pérez Rivera :: Oenegé


Ileana Freytes comenzó su presentación acompañada de la directora ejecutiva, Rosalie López. Fotos / Javier del Valle

Luego de cuatro sesiones de cursos cortos, el pasado viernes, 31 de agosto, los debutantes coordinadores de voluntarios para doce organizaciones sin fines de lucro que integran el segundo Programa de Formación y Desarrollo en Voluntariado para Organizaciones sin fines de lucro (OSFL) de la Fundación Ángel Ramos, finalizaron las horas lectivas de capacitación y ahora se prepararan para iniciar la fase de acompañamiento e implementación. El programa, auspiciado por la Fundación, es ofrecido en colaboración con el Instituto de Liderazgo, Empresarismo y Ciudadanía de la Universidad del Sagrado Corazón.


Astrid Morales, consultora en voluntariado y desarrollo organizacional,
disfruta el obsequio recibido por parte del Colegio San Gabriel para Sordos.
Fotos / Javier del Valle

Astrid Morales, consultora en desarrollo organizacional y voluntariado, quien lideró y facilitó el curso, analizó y evaluó en vivo las presentaciones que ofrecieron los participantes como “examen final” del proceso. Las mismas recibieron elogios, críticas y recomendaciones por parte de los 39 participantes, representantes de las organizaciones.

Con siete minutos de duración, las presentaciones giraban en torno a detalles específicos de las labores de cada organización y, también, abordaban la valía que representa maximizar la labor voluntaria en el sector social. Inmersión, reclutamiento y retención eran la meta en todas las presentaciones que resultaron ser atractivas, coloridas e inspiradoras. Las recomendaciones realizadas tanto por Morales como por sus pares, perseguían hacer más efectiva la comunicación del mensaje.


Edenmarí Class Montijo, gerente de Desarrollo
Organizacional y Comunicaciones de la Fundación Ángel Ramos. Fotos / Javier del Valle

María de los Ángeles Rivera rompió el hielo en la sesión de la tarde. La coordinadora de voluntarios para la YMCA usó la canción, “Qué lindo es ser voluntario”, de Víctor Jara, y la cita “No hay nada más fuerte en el mundo que el corazón del voluntario”, de James H. Doolittle, para iniciar su intervención. Aclaró que la haría como si la audiencia estuviera repleta de alumnos universitarios. Se le felicitó por la conexión que establecía de entrada con los “estudiantes” y por compartir su experiencia como voluntaria para motivar a otros.

Ileana Freytes dio a conocer la labor del Colegio San Gabriel para Sordos y se le recomendó iniciar su ponencia con lenguaje de señas para que la audiencia se exponga al modo en que se sienten las personas con discapacidad auditiva en un ambiente repleto de sonidos.

A Vianca Meléndez, quien apoyará al Centro Criollo de Ciencia y Tecnología del Caribe (C3Tec), se le aplaudió el uso de hashtags para ampliar el compromiso del público con la labor del centro y se le recomendó resaltar con mayor prominencia el legado del mismo.

Yesenia Rivera Díaz, coordinadora de voluntariado de CODERI, tuvo excelente proyección y mostró una problemática urgente con el uso de estadísticas. Presentar las necesidades de la organización de manera concisa y precisa, también, le fue recomendado.


Michelle López Lorenzo da a conocer la labor de la organización Mentes
Puertorriqueñas en Acción. Fotos / Javier del Valle

En el caso de Michelle López Lorenzo, de la organización Mentes Puertorriqueñas en Acción, la joven mostró de manera precisa cómo apoyar los esfuerzos desde el voluntariado si dispones para ello de una hora, un fin de sema o más tiempo.

Charline Domínguez, coordinadora de voluntariado de la Fundación Hogar Niñito Jesús, recibió elogios por la integración en su presentación de un vídeo en el que personal de la organización habla de sus tareas y de la satisfacción de servir.

El denominador común de las presentaciones fue la invitación específica, mediante distintas estrategias, a aprovechar la oportunidad de servir desde la obra comunitaria, educativa, las artes o el deporte, entre poblaciones que incluyen niños, jóvenes, adultos y envejecientes.


Los representantes de la Fundación Hogar Niñito Jesús reciben el estipendio que l
a Fundación Ángel Ramos otorga a los coordinadores de voluntarios.
Fotos / Javier del Valle

También presentaron Sara Silva, para la Casa Protegida Julia de Burgos; Nereida Valentín para el Centro Shalom; Iris Vanessa Prado, para Coordinadora Paz para la Mujer; Karen Schnek, para Pro Arte Musical; y Doreen Rivas para Jóvenes de Puerto Rico en Riesgo. 

Al culminar las presentaciones que acabaron la primera parte del Programa de Formación y Desarrollo del Voluntariado, los participantes mencionaron que al completarla se llevaban “herramientas” de trabajo, percibían con agrado el “compromiso” y una “visión de país coherente”.

“Los buenos somos más”, resumió Rizo D’Artenay, coordinador de voluntarios para Pro Arte Musical.

EXPERIENCIAS SIGNIFICATIVAS

Ahora inicia la fase de seis sesiones de acompañamiento que les brindará Morales a las organizaciones, las cuales van paralelas a la implantación de estrategias. Se espera que en el mes de octubre reciban estudiantes voluntarios de la Universidad Metropolitana, ente que se une a los esfuerzos como parte de los acuerdos colaborativos del proyecto Ciudadanía Activa PR de la Fundación Ángel Ramos.


Cada presentación recibió recomendaciones y críticas de los asistentes.
Aquí, María Burset de CODERI. Fotos / Javier del Valle

En comparación con el primer grupo que se graduó de este programa, Morales señaló que este segundo grupo “ha querido problematizar todos los procesos de voluntariado para luego entenderlos; profundizar en la ley de voluntariado, entender qué se puede hacer y qué no se puede hacer. Para el primer grupo, el voluntariado se convirtió en un aliciente para atender la situación del país (durante y pos los huracanes Irma y María). El segundo grupo tiene el país en crisis y se preguntan cómo insertar el voluntariado en un momento de tanta crisis en sus propias organizaciones”, menciona Morales en un aparte con Oenegé.

La consultora afirma que la preocupación recurrente entre las organizaciones asistentes al programa es “cómo estructurar un programa que atienda las necesidades de las organizaciones, pero manteniendo la motivación y la retención del voluntariado”.


Vianca Meléndez presentó para el C3Tec en Caguas.
Fotos / Javier del Valle

El grupo aspira a entender cada proceso a profundidad y busca logros a largo plazo dentro de una estructura que responda a sus necesidades particulares.

“Salgamos de este laboratorio y empecemos a construir experiencias significativas para cada voluntario o voluntaria, que sean enriquecedoras y     que le permitan transformar su vida, amar más a nuestro país”, exhortó Morales.

Por su parte, Edenmarí Class Montijo, gerente de Desarrollo Organizacional y Comunicaciones de la Fundación Ángel Ramos, resaltó que la figura del coordinador voluntario, así como el ejército de voluntarios que estos logren atraer y retener, son “una pieza clave para potenciar el impacto social, económico y cultural de las organizaciones comunitarias.  “Cada vez es más evidente que más allá de una necesidad, hay una oportunidad de servir para cada ciudadano en el país, hay ganas de conocer, de hacer y comprometerse, deseos de dar y recibir, de dejar un rastro, una huella que contribuya al desarrollo del sector social”, afirmó.

“Es eso, poder echar pa’ lante a la juventud y que crean en nosotros mismos para echar adelante el país”.

Por otro lado, opinó que la magia especial de este segundo grupo, que toma parte del programa de voluntariado, radica en que las organizaciones participantes sirven poblaciones muy diversas.

“Y de parte de los coordinadores hay una diversidad extraordinaria, de distintas generaciones que han enriquecido este proceso de una manera muy linda. Les agradezco su labor, su curiosidad, su compromiso, porque hacen que como fundación nos reafirmemos en que el voluntariado es una herramienta de desarrollo sostenible, como parte del fortalecimiento organizacional en las entidades que apoyamos”, puntualizó Class Montijo.


Las sesiones resultaron procesos amenos. Fotos / Javier del Valle

“Lo que hace latir el Programa son los corazones de los coordinadores y, por supuesto, las puertas abiertas de las organizaciones para recibirlos, tanto a ustedes como líderes del voluntariado, como al grupo de ciudadanos activos que, deseoso de servir y accionar, aspira por un mejor país”, culminó.

Al finalizar la actividad, Carolina Mejías, directora asociada de la organización Mentes Puertorriqueñas en Acción, resaltó que el hecho de que la coordinadora que recibieron, Michelle López Lorenzo, haya engranado tan bien en sus procesos y visiones, “aprueba nuestra teoría de cambio en la cual nosotros insertamos jóvenes en las comunidades y ellos se convierten en líderes, en agentes de cambio en Puerto Rico e inspiran a otros a serlo”.

“Esa joven se enteró de Mentes Puertorriqueñas en Acción gracias a uno de nuestros voluntarios e inspiró a estos líderes esparcidos por todo Puerto Rico a que hicieran de su proyecto de vida un proyecto de país. Nos sentimos bien emocionados”, afirmó Mejías.

Por su parte, López Lorenzo asevera que su trabajo es cónsono con “esa visión que yo tenía como joven de que quería hacer un cambio”.

“Después de entrar a la universidad y preguntarme cómo lo que estaba estudiando conectaba a la vida cotidiana, después de tener tantas personas que me guiaron tanto y me abrieron tantas puertas y después de todo lo que he aprendido a través de ese proceso, me motiva mucho estar en una organización que quiera abrir puertas a los jóvenes que hoy día están graduándose de escuela superior y están entrando a la universidad. Es eso, poder echar pa’ lante a la juventud y que crean en nosotros mismos para echar adelante el país”, explica López Lorenzo.

El cambio ya empezó su marcha.

Fotos: Javier del Valle

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