Premio Tina Hills 2018: Casa Pueblo de Adjuntas

Casa Pueblo, con su acertada propuesta de energía solar tras el paso del huracán María, es una de las siete organizaciones distinguidas con el Premio Tina Hills, edición especial 2018. Aquí, algunas lecciones ganadas en el proceso.

Por Tatiana Pérez Rivera :: Onegé

La aspiración de iluminar Adjuntas con sol no se quedó en el terreno de la especulación o de la teoría para la organización Casa Pueblo, que superó con creces su meta luego del paso del ciclón María. Sus propuestas la convirtieron en una de las siete ganadoras del Premio Tina Hills, edición especial 2018, recibiendo de este modo un donativo de $50 mil.

“Con el paso de María cambiaron todas las reglas, colapsan los accesos geográficos para llegar a Adjuntas, las comunicaciones están inservibles y hay un llamado de urgencia para apoyar a una comunidad”, relata Arturo Massol, quien junto a su padre Alexis y su madre Tinti comparte la dirección de la organización.

Durante la emergencia organizaron, adquirieron y canalizaron la distribución de miles de lámparas solares en la zona montañosa, así como otras ayudas, como parte de la iniciativa #iLuminarPRconSOL. Radio Casa Pueblo sirvió de enlace entre puertorriqueños de todas partes cuando colapsaron los sistemas de comunicación. Transformaron la realidad energética con la adquisición e instalación de neveras solares y, mediante la iniciativa #50conSOL, energizaron con rayos solares máquinas de diálisis y terapia respiratoria, así como casas cucubanos, colmados, negocios, un cine o transmisores de radio. Lograron servir 20,000 personas y reclutar 20 voluntarios.

“Nosotros empezamos en el 1999 con energía solar y éramos una minoría en el país y de pronto esa autosuficiencia energética que nos sirvió a nosotros para abrir nuestras instalaciones y dar servicios inmediatamente a la comunidad, de pronto vemos al país distinto porque hemos podido construir un Adjuntas diferente. Ya no es Casa Pueblo operando como una excepción con energía solar en el pueblo, estamos hablando de una gestión social de ayuda humanitaria, pero en el proceso hemos ido cambiando y construyendo el país que pensamos debe ser el nuestro, uno que rompa con las dependencias y que pueda practicar la autosuficiencia energética, económica y otras que son las que nosotros vivimos en nuestra comunidad”, explica Massol.


Representación de la organización Casa Pueblo encabezada por Tinti Deyá
y Arturo Massol, al centro, junto al licenciado Rafael Cortés Dapena,
presidente de la Fundación Ángel Ramos y María Jaunarena, presidenta
de la Junta Consultiva del Premio Tina Hills 2018 (a la extrema izquierda)
y de Laura López, directora ejecutiva de la Fundación Ángel Ramos y
Diego Suárez Matienzo, director del Comité de Desarrollo Organizacional
de la Fundación Ángel Ramos (extrema derecha). Foto / Alberto Bartolomei

Todos los programas de esta organización sin fines de lucro están diseñados para edificar un país justo, fortaleciendo la calidad de vida en la comunidad y promoviendo la autogestión hacia el desarrollo sustentable. Desde el 2007, dividen sus ofrecimientos en tres áreas principales: programas educativos, de conservación y de desarrollo económico. El bosque escuela La Olimpia, la Escuela Comunitaria de Música, el Instituto Comunitario de Biodiversidad, el Cine Solar y Radio Casa Pueblo se insertan en la gestión educativa. Los esfuerzos de manejo del Bosque del Pueblo y del Bosque La Olimpia se agrupan en el ala de conservación mientras que los trabajos en la Finca Madre Isla, la siembra y el procesamiento del café Madre Isla, la Tienda Artesanal y el área ecoturística Cerro Mágico aportan a la división de desarrollo económico.

“Nosotros siempre hemos pensado distinto el país, de hecho, nuestra gestión comunitaria está dirigida a provocar cambios”, advierte Massol y establece diferencias entre los acercamientos de caridad que hicieron algunos en la época de la emergencia versus los que provocan nuevas alternativas.

“Mi mamá, Tinti Deyá, siempre dice ‘caridad no, solidaridad’, porque la solidaridad percibe un cambio y todas las gestiones que Casa Pueblo ha realizado tras el paso de María, todas han sido en el contexto de la solidaridad, persiguiendo un cambio para nuestro pueblo”, puntualiza Massol.

“Ahí estuvo la diferencia de la respuesta humanitaria; el gobierno tiene protocolos y la diáspora tiene corazones por nuestro país”.

Cuando cesaron los vientos de María y empezó el trabajo de apoyo y reconstrucción, nuevas definiciones surgieron ante Massol. Una es el significado de comunidad que, lejos de ceñirse a demarcaciones geográficas, se expandió luego de la ayuda y las alianzas logradas con personas en distintos puntos de Puerto Rico y Estados Unidos.

“La comunidad son esos que tienen unos afectos y que contribuyen al quehacer y a la construcción de nuestro país. Estén o no estén físicamente, ellos están conectados con nuestro pueblo y creo que esa conexión con la diáspora ha sido una de las grandes lecciones para el país. Ahí estuvo la diferencia de la respuesta humanitaria; el gobierno tiene protocolos y la diáspora tiene corazones por nuestro país”, señala Massol.

“Ese sentido de urgencia es parte de esa traducción de la respuesta que permitió a las organizaciones sin fines de lucro en Adjuntas y en todo Puerto Rico, responder y darle un servicio a nuestra gente diferente”, agrega.

La segunda definición está vinculada al tema energético. Massol resalta que en Casa Pueblo llevan tiempo usando energía renovable, pero ahora las fuentes de energía solar, de energía limpia son sus fuentes principales, quedando como una alterna la Autoridad de Energía Eléctrica.

“El país necesita reconceptualizar el acercamiento al tema de energía porque es uno de los que causó grandes sufrimientos, muertes, deterioro en la salud de nuestra gente, falta en la calidad de vida innecesariamente porque tenemos que transicionar de ese modelo obsoleto del siglo pasado, a uno donde podamos generar energía en el punto de consumo de nuestras casas para poder energizar la máquina de diálisis, la máquina de terapia respiratoria, para poder tener calidad de vida aún en situaciones donde hay crisis y asuntos por atender”, insistió.

El ensayo energético fue superado. Pasar a la siguiente fase, la que nos hará poco dependientes, luce como un requisito.

Fotos: Alberto Bartolomei






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