Sabiduría comunitaria en cumbre Caribbean Strong

Laura López, directora ejecutiva de la Fundación Ángel Ramos, tomó parte del panel Organizaciones comunitarias, lecciones aprendidas, que integró el primer día de la cumbre Caribbean Strong: Building Resilience with Equity.

Por Tatiana Pérez Rivera :: Oenegé


Laura López, directora ejecutiva de la Fundación Ángel Ramos, durante su intervención en la cumbre "Caribbean Strong".
Fotos / Javier del Valle

Del saque quedó establecido el calibre de la labor de organizaciones sin fines de lucro en el país luego de los huracanes Irma y María.

“Nuestras organizaciones dijeron presente en el momento en que el gobierno pasaba por el trauma de recuperarse, fueron las organizaciones sin fines de lucro las que estuvieron ahí. Hay 11,504 organizaciones activas en Puerto Rico e hicieron una excelente labor por mantener a flote nuestro país”, señaló Samuel González, presidente de Fondos Unidos de Puerto Rico, para abrir el panel Organizaciones comunitarias, lecciones aprendidas, que tuvo lugar durante el primer día de la cumbre Caribbean Strong: Building Resilience with Equity.

La cumbre fué la semana pasada en el Hotel Sheraton en San Juan, y reunió especialistas de distintas áreas que evaluaron fortalezas y debilidades en su desempeño y, además, presentaron recomendaciones basadas en sus vivencias para prepararnos mejor de cara a futuras eventualidades atmosféricas.


En el panel "Organizaciones comunitarias: lecciones aprendidas"
participaron Gautam Sundaram y Yandel de Ángel, de ResilienSee;
Mariely Rivera, de Unidos por Puerto Rico; Annie Mayol, de Foundation
for Puerto Rico; Laura López de la Fundación Ángel Ramos;
y Samuel González de Fondos Unidos de Puerto Rico

Participaron en el panel Yandel de Ángel y Gautam Sundaram, de ResilienSee; Annie Mayol, de Foundation for Puerto Rico; Mariely Rivera, de Unidos por Puerto Rico; y Laura López de la Fundación Ángel Ramos.

De Ángel y Sundaram, de ResilienSee, mostraron la efectividad del Data Driven Process para evaluar el plan de acción en una zona y entender su complejidad. Tomaron como ejemplo el pueblo de Toa Baja en el que contemplaron criterios como topografía, hidrología, ecología o vulnerabilidad social.

“En vez de desarrollar un plan y decir ‘esto va aquí’, ‘no, vá allá’, el mejor acercamiento es tener una guía de principios que te dará forma y resiliencia para resolver las dinámicas que aparezcan”, aseguró Sundaram.

González, de Fondos Unidos, compartió los logros de la entidad que representa y fue enfático en que los logros obtenidos son el resultado de la colaboración, especialmente de la diáspora.

“Mucha gente nos dio la mano”, declaró González. “Este evento nos enseñó a ser solidarios y a trabajar unidos, que es la única manera en que podemos echar para adelante”.

Por otra parte, Annie Mayol, presidenta de Foundation for Puerto Rico, mostró datos de su apoyo a pequeños negocios, puesto que cifras de FEMA indicaban que el 40% de los pequeños negocios cierran luego de una catástrofe como la que supuso María.

“El 93% de los negocios que apoyamos todavía están abiertos”, afirmó Mayol con orgullo.

De igual modo, Foundation for Puerto Rico apoyó la conexión entre personas interesadas en donar con organizaciones sin fines de lucro que se convirtieron en entes fiscales de dichas aportaciones. Como ejemplo, Mayol puso el vínculo entre Villa Calma, en Toa Baja, la donación de muebles de un hotel en Miami y la organización Jorge y Laura Posada. Unieron además en la iniciativa a AARP Puerto Rico, que brindó voluntarios, y contrataron jóvenes desempleados de la comunidad para realizar los trabajos de limpieza. De esa forma, remozaron residencias en una comunidad severamente afectada.

DE ANFITRIONES Y LÍDERES COMUNITARIOS

Por su parte, Mariely Rivera, de Unidos por Puerto Rico, indicó que canalizaron cerca de $38 millones que allegaron mediante 140 mil transacciones.

“Lo interesante de este modelo es que le dimos la oportunidad a las organizaciones de incluir en sus solicitudes fondos para reparaciones para que pudieran operar”, recordó Rivera, quien además puntualizó en la urgencia de desarrollar las capacidades de las organizaciones e identificar sus activos.

Rivera además recomendó organizar el tercer sector regionalmente, crear coaliciones y convertir las entidades en anfitriones de apoyo para el gobierno, la empresa privada y las iglesias.

El panel cerró con la ponencia de Laura López, directora ejecutiva de la Fundación Ángel Ramos, quien destacó que tras el paso del huracán María, la Junta de Directores de la Fundación aprobó un fondo de emergencia ascendente a $1.5 millones. Con esta cantidad, la Fundación logró apoyar a más de 90 organizaciones de toda la isla mediante fondos efectivos de uso irrestricto. Además, López compartió con la audiencia que en la emergencia, como parte de dicho fondo, se adquirieron 10,000 galones de diesel para suplir a organizaciones, cuya operación dependía del combustible para dar continuidad a la atención de necesidades esenciales en las poblaciones a las que sirven.

A la contribución que realizó la Fundación se suma una donación a Cruz Roja, capítulo de Puerto Rico de $300,000. También, se añade la prestación de espacio físico para que la organización pudiera llevar a cabo su labor de respuesta y alivio en la emergencia durante 4 meses.

Entre las recomendaciones que ofreció la directora ejecutiva de la Fundación Ángel Ramos, destacó la pertinencia de incorporar (y retener) al líder comunitario en la gestión de las organizaciones, así como la importancia de hacer estudios de necesidad sobre las poblaciones a las que cada entidad atiende, pues estás cambian constantemente y tras el huracán, la definición y configuración del contexto comunitario es otra.

“Muchas organizaciones vinieron a conocer o a volver a conocer sus comunidades después del huracán. No se habían dado cuenta cómo habían cambiado”, aseguró López. Además,  insistió en la necesidad de capitalizar sobre el recurso voluntario, la importancia de apoyar el desarrollo de las organizaciones con herramientas de educación y, también, con recursos económicos dirigidos a fortalecer sus conocimientos y destrezas.

Un integrante del público preguntó a los panelistas cómo se mantiene el sentido de urgencia ahora que ha pasado más de un año del paso de los huracanes.

“Algo que las organizaciones sabemos es que esto no es un 5k, es un maratón, y que seguiremos trabajando por los próximos 10 años en el proceso de recuperación”, respondió Mayol, de Foundation for Puerto Rico.

“Que las organizaciones nos sigan exigiendo a nosotros, que nos lo recuerden”, culminó González aludiendo al sentido de urgencia requerido en la reconstrucción post María de Puerto Rico.

Fotos: Javier del Valle

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