Experiencias de vida en la YMCA de San Juan

Una visita a la YMCA de San Juan comprueba que sus participantes de todas edades encuentran oportunidades de desarrollo y, también, amistades a largo plazo.

Por Tatiana Pérez Rivera :: Oenegé


El entrenamiento acuático ayuda a mejorar condiciones físicas en personas de diversas edades. Foto / Javier del Valle

Llegueeeeé”, saluda una mujer en el vestíbulo de entrada de la sede de la YMCA en San Juan, ubicada en el comienzo de la Milla de Oro en Hato Rey. Atraviesa el portón con cerradura electrónica luego que recibe efusivas respuestas a su saludo, y pasa al área de la piscina donde tomará clases. Ahora que la tarde cae, nadie teme a la temperatura del agua, pues su calentador la mantiene cálida.

Es miércoles y el lugar considerado un bastión del deporte en la zona parece un hormiguero en crecimiento. Unos hacen ejercicios en el agua, otros en el gimnasio, las clases de aeróbicos, spinning, y yoga están en su apogeo y dos de las canchas de racquetball están en uso. Hay baloncesto para distintas edades y también natación. La historia se repite de lunes a sábado, de seis de la mañana a nueve de la noche.


El gimnasio y el boot camp atrae seguidores diariamente.
Foto / Javier del Valle

En “la Y”, como se apodó el lugar hace años, se suda, se ríe, se salta y se contonea el cuerpo a distintas velocidades e intensidades, pero en una complicidad que trasciende generaciones. Es un ente aglutinador, por eso tantas veces se escucha la unión de dos términos: “la Y” y “familia”.

“La YMCA es una organización legendaria que comenzó a principios del siglo XX ofreciendo servicios a la comunidad. Es una organización de base cristiana que se organiza con propósito de agrupar a jóvenes en un ambiente sano y de promoción del cuerpo, la mente y el espíritu”, describe Lydia Figueroa, directora ejecutiva de la YMCA.

“La misión de la YMCA es fortalecer la mente, el cuerpo y el espíritu, así que en ese sentido, promovemos a través de diferentes programas de actividad física, deportiva, educativa y preventiva, la calidad de las personas que pasan por los servicios de la YMCA. Tenemos varios programas medulares porque la población que aquí se atiende comienza a los dos meses de edad hasta los 100 años”, añade Figueroa.


Lydia Figueroa, directora ejecutiva de la YMCA San Juan.
Foto / Javier del Valle

La formación da inicio en el Centro Preescolar, en el que atienden 100 participantes entre las edades de 2 meses a 5 años. Allí reciben el apresto educativo necesario para luego comenzar su vida en escuela elemental.

Ofrecen servicios de tutorías luego de que acaba la jornada escolar para estudiantes de la zona, con el apoyo de maestras especializadas y voluntarios.

“Eso se complementa con programas deportivos, que es una manera con la que trabajamos la prevención de la deserción escolar y la criminalidad”, insiste la directora.

En la cancha bautizada con el nombre del célebre entrenador, Emilio “Millín” Romero, niños y jóvenes aprenden los fundamentos del baloncesto en un programa dirigido por el entrenador Georgie Rosario. Más tarde arriban los integrantes del torneo de ex alumnos, compuesto por equipos de University High School o Colegio San José, entre muchos otros.


Georgie Rosario está a cargo del programa de baloncesto en la
YMCA San Juan. Foto / Javier del Valle

La piscina principal, que dispone de una rampa de acceso de 25 metros de extensión, está ocupada con personas recibiendo clases de acuaeróbicos, niños aprendiendo a nadar o adultos entrenando en los carriles. Y eso es apenas lo que se ve a simple vista.

El vasto espacio que ocupa la YMCA en la zona incluye también la cancha Jaime Luis González Inclán, que se ve desde la Avenida Muñoz Rivera, donde se practicaba baloncesto y volibol hasta que el huracán María destruyó su techo como aún puede observarse. La restauración de la cancha requiere de medio millón de dólares para comenzar. En agenda también está la remodelación de varios aspectos del salón de bicicletas estacionarias. El ciclón dejó a la organización pérdidas físicas que ascienden a $2 millones.

“Después de María, lo que nos sostuvo fue la cantidad de donaciones que recibimos para mantener la operación en lo que logramos comenzar con los programas, que es lo que nos deja el dinero”, detalló Figueroa.

“.. ese impacto que reciben ellos en sus vidas se convierte en agradecimiento y, hoy por hoy, muchos de los ingresos que ayudan a todos los proyectos de la YMCA vienen precisamente de esos que fueron niños en un momento y hoy son hombres y mujeres de éxito”.

Salones multiusos, de conferencias, espacios para ajedrez o tenis de mesa, áreas verdes y gazebos conforman además la oferta. Otra cancha al aire libre podría ser habilitada para el desarrollo de un programa de tennis infantil, si se consigue un auspicio con la Asociación de Tennis de Estados Unidos. La membresía anual a la YMCA es de $55 mensuales. De igual modo, las personas pueden asistir a las clases y pagarlas de manera individual ($5)sin pagar la membresía.

“Tenemos un programa de becas para que esos niños que no tienen los recursos económicos, que tienen problemas sociales y diversas necesidades, puedan encontrar en los programas deportivos, sociales y educativos una manera de canalizar todas sus necesidades y se mantengan fuera de esos ambientes negativos. En eso nos ayuda muchísimo la Fundación Millín Romero”, explicó Figueroa.

Reciben donaciones y trabajan además campañas capitales anuales para mantener la planta física y campañas de padrinos para mantener el programa de becas que impacta en gran parte a menores de las barriadas aledañas al Caño Martin Peña 

El gran esfuerzo de recaudación para la segunda parte del año es el campamento de verano de la organización que tiene sus fieles seguidores. Se trata de dos sesiones en junio y julio con cabida para 700 niños de 4 a 14 años en cada una. En horario de 7:00 a.m. a 5:00 p.m., el mismo ofrece almuerzo y dos meriendas además de cuido extendido de 5:00 a 6:00 p.m.

“Es abierto a todo público, no tienes que vivir en San Juan. Puedes llamar y separar tu espacio o escoger un plan de pago”, indicó la directora. “El campamento de verano nos da el impulso económico para terminar el año”.

VOLUNTARIOS DE ORO


Personas de todas edades disfrutan de los programas de la YMCA
San Juan. Foto / Javier del Valle

Durante los pasados seis meses, el Programa de Formación y Desarrollo de Voluntariado para OSFL de la Fundación Ángel Ramos apoyó el trabajo de la YMCA. Una organización con sus dimensiones requiere, como meta mínima, 200 voluntarios activos, según expone Figueroa.

Ellos refuerzan áreas de administración, mantenimiento educación al personal y recaudación de fondos. Un grupo de voluntarios asiste en viernes alternos a hacer el ornato de áreas verdes, otros se integran en las labores del Centro Preescolar y en los estudios supervisados, otros dan la mano con la pintura y limpieza de las estructuras.

“Vienen de todas las edades a ayudarnos. El costo para mantener estas facilidades es bien alto así que, para nosotros, los voluntarios son bien importantes. Nos hemos dedicado en este tiempo a estandarizar, a desarrollar procesos, a capacitar nuestro personal para que aprendan  la importancia del voluntario y a trabajar con ellos”, indica Figueroa quien cuenta con 46 empleados regulares y 12 en calidad de servicios profesionales, renglón que agrupa a la mayoría de los instructores.

VIVO EL FUTURO


El Programa de Becas posibilita que niños y jóvenes de comunidades
cercanas a la instalación sanjuanera aprovechen sus ofrecimientos.
Foto / Javier del Valle

La vigencia en la comunidad de la YMCA es notable. Su directora lo atribuye a que ha sido “casa y formación de grandes hombres y mujeres en Puerto Rico, particularmente el programa deportivo”.

“Personas como (el actor) Benicio del Toro han sido parte de los programas de niños y jóvenes de la YMCA desde sus comienzos, así que ese impacto que reciben ellos en sus vidas se convierte en agradecimiento y, hoy por hoy, muchos de los ingresos que ayudan a sostener la iniciativa y todos los proyectos de la YMCA vienen precisamente de esos que fueron niños en un momento y hoy son hombres y mujeres de éxito”, comparte la directora de la organización por los pasados ocho meses.

Entre las metas inmediatas que poseen señala la reconstrucción de la infraestructura destrozada por el huracán María y de otros espacios fuera del aula principal, lo que ha limitado las ofertas de entrenamiento en volibol.


Vista a una de las modernas canchas de racquetball. Foto / Javier del Valle

“Además empezaremos proyectos especializados para mujeres pacientes y sobrevivientes de cáncer porque se ha probado que la actividad física les ayuda a combatir los efectos adversos del tratamiento, el estado emocional, etc. Estamos desarrollando programas de terapias para personas con discapacidad. Ya tenemos unos ciclos de servicios en los que personas con autismo, síndrome Down o perlesía cerebral vienen a la piscina a tomar terapias y han visto los beneficios de esos servicios para su salud”.

Programas específicos para la Tercera Edad también están en camino, como un centro diurno para esos adultos que pasan el día solos en sus casas. La idea es que “tengan un lugar donde asistir, recibir servicios, alimentos, educación, mejorar todo su entorno y tener una vida digna”.

“La Y” se ocupa de armonizar la experiencia ganada en el pasado con las necesidades inmediatas que trae el presente. Solo así crecerá sin perder su esencia, siendo la casa de nuevas generaciones de boricuas que seguirán sintiéndose cómodos en ese que llaman su segundo hogar.

“La Y, lo que ofrece, es una experiencia de vida”, acaba Figueroa.

Fotos y video: Javier del Valle

 

YMCA :: 8 fechas importantes en su historia

1844 George Williams funda la YMCA en Londres.


 1851 El movimiento de YMCA llega a Estados Unidos.


 1881 Se aprueba el primer logo de la YMCA que exalta los valores de la “Y”, haciendo referencia a Juan 17:21: “Para que todos sean uno, uno en nosotros”.


 1909 La YMCA introdujo el volibol a Puerto Rico, lo desarrolló y organizó los primeros torneos.


 1913 La YMCA de San Juan abrió las puertas a la juventud el 1 de junio. Se celebró el primer juego de baloncesto en Puerto Rico de acuerdo a las Reglas Oficiales del Deporte.


 1925 Frank Campos, educador físico, se convierte en el primer puertorriqueño en dirigir la YMCA.


 1978 Nelly Dávila se convierte en la primera mujer en dirigir una YMCA en Puerto Rico.


 1987 Se inauguran las instalaciones que hoy ocupa la YMCA en la calle Sagrado Corazón, esquina Los Ángeles, parada 26 ½ en Santurce.


Fuente YMCA

 

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