Concienciar sobre la violencia de género en entornos masculinos ha sido la misión de este voluntario, quien ha instaurado un torneo de golf a beneficio de Hogar Ruth.

Por Tatiana Pérez Rivera :: Oenegé


Ariel Rodríguez, voluntario de Hogar Ruth que estableció el
torneo de golf a beneficio del albergue. Foto / Suministrada

Muchos pensaron que instituir un torneo de golf a beneficio de una organización sin fines de lucro dedicada a encarar la violencia de género se trataba de una absoluta locura, pero Ariel Rodríguez Rodríguez sabía que lo lograría.

“El torneo es exclusivo para nuestra organización. Cuando él presentó la idea por primera vez, las personas le dijeron que estaba loco, que eso no iba a echar pa’ lante y pa’ lante es que lleva siete años. La cantidad de dinero recaudado ha sido bien considerable para el hogar, ha ayudado y ha aportado a la continuidad de nuestros servicios”, menciona Lisdel Flores, directora ejecutiva de Hogar Ruth, organización que hace 37 años alberga mujeres desplazadas por la violencia de género y a sus hijos, y les brinda las herramientas para que encaminen sus vidas. La organización participa en el ciclo vigente del Programa de Formación y Desarrollo de Voluntariado de la Fundación Ángel Ramos (FAR).

Ariel preside Puerto Rico Logistics y mediante el evento, Puerto Rico & Friends Golf Tournament, que se celebra en el hotel Dorado Beach East desde el año 2016, ha logrado recaudar $424,500 a beneficio de Hogar Ruth. Ahora integra la Junta Directiva de la organización.


Participante de Hogar Ruth comparte su testimonio durante una
de las actividades del torneo de golf. Foto / Suministrada

Flores relata que hace más de una década lo conocieron.

“Él estaba en una actividad de voluntariado en Dorado vendiendo bacalaítos con su familia. Conoció a la entonces directora de Hogar Ruth, Ileana Aymat, y le dijo que quería hacer algo más. Visitó la organización, les presentó la propuesta del torneo a otras personas y no se interesaron, decidió entonces hacer el evento de forma independiente. Dos años después nos dijo que iba a hacer el torneo y que necesitaba que participáramos”, recuerda Flores.

Así inició una tradición que permite educar sobre el tema y recaudar fondos que se utilizan, principalmente, para pagar la renta del albergue y para mantener activos sus ofrecimientos. “Una de las cosas que permite que la luz de nuestro balcón esté encendida todas las noches esperando y dándole cabida a sobrevivientes que se albergan es el pago de la hipoteca, eso ha sido monumental. Tener la casa, el albergue, es lo que salva vidas, si no, yo no tengo servicios que ofrecer”, subraya Flores.

TIEMPO PARA OTROS

Ariel tiene una exigente jornada laboral en su compañía, pero se ha comprometido con el Hogar Ruth. Educar sobre el impacto de la violencia de género, cómo afecta no solo a mujeres y a niños sino además a la comunidad, y en torno la responsabilidad compartida para detenerla es un objetivo del torneo tan importante como la recaudación de fondos.

“(Ariel) es esa llamada oportuna cuando menos lo esperas, cuando más duro lo estamos pasando, cuando las propuestas no llegan y estamos al borde de cerrar un programa, y te dice ‘el torneo se va a dar en tal fecha’. Llega esa llamada y respiramos”.

“Ha sido bien interesante porque en la medida en que ha ido evolucionando el torneo, se ha ido solidificando el apego que tienen los participantes con la organización; cuando termina una edición, se comprometen con la próxima. Siempre llevamos una participante. El año pasado presentamos el testimonio de una mujer que estuvo con nosotros en el 2012 y llegas a ver la atención que le dieron. El torneo ha trascendido y le ha dado otra mirada a la problemática de la violencia de género que es bien antipática al oído, no es fácil recaudar fondos para esta causa. Ariel siempre dice ‘lo vamos a hacer por las mujeres, porque no debemos tolerar esta violencia y para eso hay que educar’”, destaca Flores.

Para la directora de Hogar Ruth, organización ganadora del Premio Tina Hills en el 2019, Ariel es “un ángel para nosotros”. “Es esa llamada oportuna cuando menos lo esperas, cuando más duro lo estamos pasando, cuando las propuestas no llegan y estamos al borde de cerrar un programa, y te dice ‘el torneo se va a dar en tal fecha’. Llega esa llamada y respiramos. Una vez le escribí una carta a Ariel agradeciéndole esa fantástica locura de hacer el torneo y pidiéndole que no deje de hacerlas”, señala jocosa.


Personal de Hogar Ruth apoya durante la celebración del
evento deportivo. Foto / Suministrada

Sin embargo, con igual orgullo y agradecimiento Flores habla de los voluntarios que también le dan la mano cuando necesita acondicionar el albergue o para amueblar el nuevo apartamento de una participante que empieza a independizarse.

“El albergue tiene que estar bonito, soy bien chavona con esa área porque cuando las participantes llegan, ellas no me conocen ni a mí, ni a mi equipo y cuando ese portón se abre, si esto está feo, ¿tú crees que ellas van a abrirse a un proceso que es tan duro? Ese voluntario también es bien importante porque saca de su tiempo para hacer un trabajo y yo le estoy infinitamente agradecida”, culmina la directora quien exhorta a encontrar la causa que te permita desarrollar tu labor voluntaria.

Fotos / Suministradas

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