Empleados de empresas como MCS y Lilly del Caribe se integran a las tareas de la organización sin fines de lucro tras coordinaciones previas.

Por Tatiana Pérez Rivera :: Oenegé


Empleados de Lilly del Caribe trabajan un viernes al mes en la organización Bill’s Kitchen,
tras seleccionarlo a inicios de año.

Esporádicas visitas de un día son una cosa, pero labor consistente de un grupo de voluntarios es una muy distinta porque permite a las organizaciones sin fines de lucro asegurar la continuidad de sus servicios. El voluntario corporativo viabiliza esta posibilidad al tercer sector.

Sandra Torres, directora ejecutiva de Bill’s Kitchen, organización que atiende a 1,120 pacientes VIH y a adultos mayores, confirma que a la labor que realizan empleados y voluntarios comunitarios, se suma la consistencia que proveen los voluntarios provenientes de diversas empresas en el país que asumen la paga de sus horas trabajadas.

“El voluntariado corporativo se ha fortalecido porque hay corporaciones que han decidido incorporar a sus evaluaciones de ejecutorias el que la persona se interese por hacer labor voluntaria en la comunidad. Al empleado que decide sacar de su tiempo, no solamente la corporación invierte en pagarle el día de trabajo para que haga labor voluntaria con alguna organización, si no que le dan puntuación adicional en su evaluación de desempeño; es como un bonito. Eso ha tenido un impacto significativo en aumentar el interés de las personas en hacer labor voluntaria”, describe Torres.

Las organizaciones sin fines de lucro ya saben que cuando reciben a este voluntario motivado, es muy posible que desconozca “el trabajo que se hace en la comunidad y cómo se cubren las necesidades de la gente”.

“Es bien interesante cómo, cuando llegan a la organización, cambia su visión de lo que son las necesidades de la gente en la calle y de los servicios que uno provee, así que hay una doble ganancia de levantar la concienciación social de que el país somos todos y debemos hacer una contribución más allá de trabajar y producir en el día a día. Obviamente, las manos que llegan a la organización multiplican y ayudan a que el peso para nosotros sea un poquito menos pesado”, reconoce agradecida la directora.

En el 2018, Bill’s Kitchen reforzó su programa de voluntariado con el acompañamiento del programa Ciudadanía Activa PR de FAR, que coordina la especialista Astrid Morales. El pasado año 2023, la organización recibió 225 voluntarios corporativos de las empresas MCS y Lilly del Caribe, quienes realizaron 122 visitas. Acumularon 1,200 horas de labor voluntaria. “Es mi grupo más fuerte de voluntariado”, asegura.

PROGRAMACIÓN CLAVE

“El voluntariado corporativo se ha fortalecido porque hay corporaciones que han decidido incorporar a sus evaluaciones de ejecutorias el que la persona se interese por hacer labor voluntaria en la comunidad".

Sandra Torres

Directora ejecutiva
de Bill's Kitchen

La experiencia de Bill’s Kitchen con el voluntariado corporativo presenta algunas prácticas saludables. Las empresas cuentan con un coordinador para estas tareas y los itinerarios se trabajan en bloques anuales, mensuales o semanales. 

“Organizamos el calendario a principios de año, discutimos las fechas, las separamos y ellos publican en sus boletines internos corporativos los días disponibles. Lo promueven dejando saber las tareas que van a hacer y periódicamente envían publicaciones promoviendo la necesidad de manos en la organización y dándole a escoger a los empleados. Usualmente tienen varias organizaciones para que la persona escoja según sus intereses”, indica Torres.

Resulta crucial que las organizaciones determinen el trabajo que realizarán los voluntarios y les dejen saber su alcance. Dado que al momento Bill’s Kitchen entrega alimentos a 125 personas en sus hogares, Torres indica que les explican a los voluntarios que los empacan cómo es la persona que los recibirá y su alto grado de vulnerabilidad.

“Es importante que el voluntario reconozca el impacto que tiene el servicio que está dando. Si tenemos que empacar 110 compras que se van a entregar la semana que viene, ese trabajo es como una línea de producción, pero es importante que le mostremos que cada bolsa que sale llega a las manos de una persona que a lo mejor está encamada, que a lo mejor tiene 73 años y vive solo, tiene 20 condiciones de salud, además de VIH, y no tiene apoyo. Eso es importante saberlo”, opina.

CONOCIMIENTO COMPARTIDO


Empleados de MCS informan semanalmente su disponibilidad para apoyar las
tareas requeridas en Bill’s Kitchen.

El intercambio de saberes entre voluntarios y empleados de la organización es inevitable. A veces resulta que gerenciales en sus empresas aprenden de servicio directo gracias a la organización y que empleados corporativos enseñan a los trabajadores del tercer sector nuevas formas de abordar a los participantes.

“Ven aquí los retos que tiene mi personal atendiendo a un paciente adulto mayor que no entiende lo que se le dice y hay un valor agregado a su experiencia no solo desde la perspectiva social si no de los retos diarios. A veces tenemos desafíos parecidos, por ejemplo, aprendemos del trabajo que hacen para asegurar adherencia con sus clientes, a lo mejor yo tengo que aprender un poquito y les digo ‘me gustaría que me revises mi intervención de adherencia’. Mira que intercambio interesante se da”, dice la directora.

Torres menciona que, al momento, algunos voluntarios también actualizan la información de emergencia de los participantes de la organización, aprovechando sus destrezas para realizar encuestas telefónicas.

“Todo va a depender de lo que necesitamos y del perfil de la persona que me está llegando en ese momento. Requiere identificar las necesidades de manos extra que tengas, ver cómo las manejas y tener una persona que lidere eso en tu equipo de trabajo. Un voluntario tiene que ser recibido y orientado sobre lo que se hace”, culmina Torres.

Fotos / Suministradas / Bill’s Kitchen

 

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