El conjunto de cuerdas –en su mayoría cuatristas- ha paseado por el mundo el talento musical y vocal de niños de cuatro años en adelante, incluidos aquellos con discapacidades. ¿Cómo lo han logrado?  

Por Tatiana Pérez Rivera :: Oenegé


La Rondalla de Humacao, fundada en 1984, ha sido una de las instituciones musicales
que con mayor alcance ha llevado la música puertorriqueña
y el instrumento del cuatro alrededor del mundo.

La Rondalla de Humacao es una de las embajadoras musicales puertorriqueñas por excelencia y sus cuatristas menores de 11años han sido aplaudidos en todos los continentes. Jorge Camacho no sólo la fundó en el 1984 sino que la ha llevado de la mano por el mundo.

“El surgimiento de la Rondalla fue por pura casualidad”, reconoce Camacho en su pausado tono.

“En una ocasión me dio con reunir a todos los muchachos un sábado en un salón que tenía en la escuela, eran como 35 estudiantes, para darle teoría, entonación, ejercicios rítmicos y un poquito de historia de la música”, recuerda.

“Saquen el instrumento para tocar una canción”, les instruyó sin pensar en la Rondalla. 

“Y cuando aquello sonó, para mí fue tan espectacular que yo mandé a pasar a los papás al salón; cuando escucharon aquello empezaron a aplaudir. Ahí nace la Rondalla, en noviembre hicimos el primer concierto. Yo lo vi como que iban a ser un ejemplo para otros niños, para que se motivaran a estudiar música, y empezamos“, rememora.

Los padres de los músicos infantiles empezaron a soñar con oportunidades para darles a conocer; tocaron en escuelas, graduaciones, en iglesias, en plazas, festivales y hasta fueron al programa de “Titi Chagua” en el Canal 6, donde debutaron oficialmente. “¡Y tengo el vídeo! He retratado los viajes y los conciertos de la Rondalla en todo este tiempo, me gusta la fotografía”, confiesa Camacho.


Conjunto especial de la Rondalla de Humacao tocando en la
Escuela Cándido Berríos en Humacao.

Después que se presentaron por primera vez en la Feria Bacardí, los invitaron a otros programas televisivos y les hicieron reportajes en los principales periódicos y revistas del país. 

“Nuestro primer viaje también fue pura casualidad”, asegura sobre la travesía en el 1988 a donde fueron invitados a participar en el International Istanbul Children’s Dance and Music Festival, luego de que el director de la Panamerican Symphony Orquestra de Nueva York, el maestro Joseph Lliso, los escuchara tocar en Puerto Rico. Sólo había un inconveniente: era en Turquía.

No había redes sociales ni novelas turcas, lo que se sabía de Turquía en Puerto Rico era una película que no dejaba muy bien parada esa cultura, Midnight Express, que narraba los infortunios de un estadounidense en una prisión del país situado en el punto medio de Oriente y Occidente.

“Tenía como 50 papás en el salón donde les hablé de la invitación y lo que repetían era ‘mi hijo no va para Turquía’. En la reunión estaba el poeta y compositor de Danny Rivera, Mario Enrique Velázquez, y dijo ‘pues mi hijo va para Turquía, porque yo no lo voy a limitar a unas experiencias por miedo’. Detrás de él se montaron 15 de los 50 y fuimos a Turquía. Después que fuimos a Turquía -y vimos que era un país maravilloso, muy profundo y sensible-, al otro año nos invitaron de nuevo y se montaron como 30 muchachos”, cuenta entre risas y agrega que, a ese prestigioso festival, han acudido unas doce veces.


Rondalla de Humacao posa frente al Palacio Rey Kamehameha en Hawaii, su más reciente viaje.

Ese viaje fue una vitrina que expuso a la Rondalla de Humacao al mundo, las invitaciones de otros países no se hicieron esperar. “Nos invitaron los rusos, los egipcios, los de Marruecos, los de Francia, los de Italia y por ahí seguimos. Turquía nos abrió la brecha al mundo gracias al maestro Joseph Lliso”.  

Los extranjeros “se impresionan mucho con el cuatro, lo encuentran espectacular”, dice Camacho, pero “el otro instrumento nuestro con el que se impresionaron mucho fue con el güiro”. “Cuando caminábamos en los desfiles donde había miles de personas, como en el estadio de Ankara, yo tocaba el güiro y la gente me señalaba. El director de la agrupación de Pakistán me insistió tanto que se lo vendiera que yo se lo regalé, ese primer güiro del viaje del 1989 está en Pakistán”, destaca.

“Después hicimos dos conciertos con el maestro Joseph Lliso, con la sinfónica que él dirigía en Nueva York, y uno fue en Broadway”, dice sobre los inicios de los juntes sinfónicos que se han tornado en tradición con la sinfónica en Puerto Rico.  

Acaban de llegar de Hawaii y ya fueron convidados para tocar en octubre en Japón. “La Rondalla de Humacao ha llevado el cuatro a todos los continentes. Tocamos en Australia, para el Papa Juan Pablo II, para el presidente de Turquía, para el primer ministro de la India, para el rey de Marruecos. Hay mucha historia”, comparte y agrega que no pueden aceptar todas las invitaciones por la falta de recursos económicos.

EL MÉTODO DE ORO


Rondalla de Humacao durante una presentación en el municipio de San Sebastián.

El potencial de la Rondalla de Humacao – ese grupo de niños de manos pequeñas y habilidosas deslizándose por los cinco órdenes de cuerdas dobles del cuatro- se fue afianzando. Ha tenido cientos de integrantes a lo largo de cuatro décadas y todas las formaciones generan orgullo en Camacho. Igual que lo provocan sus conjuntos especiales.

“Tenemos un conjunto de jóvenes de Educación Especial. También hicimos una rondalla en el residencial público Padre Rivera de Humacao, en Las Piedras, en Vieques y en Yabucoa”, enumera.

Con los alumnos con discapacidad afirma que “hay que usar otros libritos”.  

“No existía un método de enseñanza efectivo para el cuatro puertorriqueño y los que había no habían sido desarrollados por músicos que estudiaran técnica instrumental, la enseñanza del cuatro tenía sus límites. Vamos a poner que en una escala del 1 al 10, esos estudiantes llegaban quizás hasta el cuatro y de ahí no podían subir porque no tenían las técnicas o las herramientas que uno necesita para dominar las canciones complicadas para poder subir de nivel. Para el violín, la guitarra o el piano tú consigues cientos de libros educativos. Con el cuatro, los métodos que existían no eran muy efectivos y, para entenderlos, había que tener nivel cognitivo de séptimo grado en adelante”, describe.

Camacho creó una solución “en la marcha”, una serie de libros en que los que se desarrolla un sistema que le permite “trabajar con los niñitos que no sepan leer ni escribir, y eso aplica a los que tienen discapacidad funcional”. 

"La terapia más poderosa es la música, que le desarrolla las destrezas intelectuales al niño de memorización, concentración, creatividad y pensamiento crítico".
Jorge Camacho
Fundador de la Rondalla
de Humacao

“Desde el principio yo no usaba el sistema tradicional en mi escuela. Cuando vi los niños Suzuki en el Teatro de la Universidad de Puerto Rico, me puse a buscar información -no había internet- y no encontré un solo libro de cómo el doctor Suzuki les enseñaba a sus niños. Simplemente encontré uno muy general que hablaba del amor que hay que tenerle a los niños para que respondan, “Hacía la música por amor”, pero no me explicaba cómo rayos yo iba el primer día de clases a enseñarle a ese niño. Por las noches, mirando al techo, trataba de pensar cómo Suzuki lo hacía y empecé a experimentar -con fracasos también- hasta que empecé a desarrollar este sistema para trabajar con niños pequeñitos. Le adapté colores para facilitar el sistema”. 

El Método Suzuki es un sistema para enseñar música clásica, el de Camacho lo usa de base.  

“Yo dije ‘esto hay que criollizarlo, porque el cuatro no es un instrumento clásico’, para adaptarlo a la necesidad del instrumento y a la idiosincrasia se Puerto Rico. Como no iba a escoger las canciones clásicas que usa el Dr. Suzuki, empecé a usar canciones infantiles que tuvieran un significado especial para nuestros niños como Cumpleaños feliz, Mi escuelita, Los pollitos, El pajarito y Ambos a dos, para así también rescatar ese repertorio infantil que estaba perdido en este país y enseñárselo a los niños”, expone.

Camacho habla del volumen 1 de cuatro puertorriqueño que usa “para los sordos, para los ciegos, para los adultos, para los niños de tres años”. “El libro se va coloreando y al diapasón del cuatro yo le voy pegando unos puntitos que se relacionan directamente con las notas musicales que tiene el libro. También se le dan las grabaciones y eso sí es sistema Suzuki porque él decía que primero se aprende a hablar y después a leer y a escribir- mientras que en el sistema tradicional hasta que no aprendes a leer y a escribir no te enseñan tocar. Puedes estar cuatro, seis meses, hasta un año sin tocar el instrumento porque estás aprendiendo a leer la música y eso es un error”, declara convencido. 

El músico indica en que el sistema tradicional, de 25 estudiantes, 20 abandonan las clases de música sin saber tocar el instrumento mientras que en el suyo -criollizado del Suzuki- “25 de 25 aprenden a tocar”.


La celebración del 40 aniversario de la Rondalla de Humacao se llevó a cabo en el
Centro de Bellas Artes en compañía de la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico.

Tan efectivo es el método que asegura ha tenido estudiantes 100% sordos que han aprendido a tocar el cuatro, sin escuchar lo que están tocando. “En el caso de los sordos lo aprenden por tacto, los ciegos desarrollan el oído tremendamente así que yo les hago grabaciones”, dice.

“Tengo varios estudiantes con Síndrome Down, que grabaron discos, y autistas. Ahora el Conjunto especial tocó el pasado 4 de enero con la Orquesta Sinfónica, por decimoquinta ocasión, y había tanto músicos con autismo como con Síndrome Down”.

“Uno de mis objetivos grandes es poder difundir este sistema de enseñanza musical que yo utilizo, porque nadie más lo usa, y es 100% efectivo, poder impactar a los maestros de música de todo Puerto Rico”, indica y en broma señala que debería bautizarlo “Método Camachuki”. 

Dos cosas ya le quedaron claras: que la Rondalla es una excelente embajadora de la isla y que la música sana, aunque no te dediques a ella profesionalmente.

“No hay educación completa sin la música porque es el complemento perfecto, no todo puede ser ciencias y matemáticas, hay que sensibilizar ese corazón, ese espíritu y esa alma. La terapia más poderosa es la música, que le desarrolla las destrezas intelectuales al niño de memorización, concentración, creatividad y pensamiento crítico”, propone.

“Se acaba la escuela, se acaba la universidad, se acaba el trabajo, pero la música no se acaba; usted se retira y sigue tocando. El que se abraza a la música nunca está solo. Juan Ramón Jiménez decía ‘quien se abraza al arte, nunca estará solo’ y yo le robé el estribillo y digo ‘quien se abraza al cuatro, nunca estará solo”, declara Camacho antes de continuar su jornada, sus alumnos y la música, como siempre, le esperan.

Para conocer más sobre sus actividades y cursos, visita la página de Facebook @rondalladehumacao. 

Fotos / Javier del Valle

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