Un nuevo estudio del Instituto del Desarrollo de la Juventud revisa el ecosistema e identifica sus debilidades y el modo en que impactan a las familias boricuas.

Por Tatiana Pérez Rivera :: Oenegé


De izquierda a derecha: Marelis Román, coordinadora de la Iniciativa Preescolar
de la Fundación Ángel Ramos (FAR); Laura López Torres, directora ejecutiva de FAR;
Sara Vázquez Pérez, directora ejecutiva del Instituto del Desarrollo de la Juventud (IDJ);
Roberto Santa María, presidente de FAR y la Dra. Enid Rosado,
asociada de investigación del IDJ.

La ruta es clara y está escrita: para estimular la movilidad social en el país, los cuidos de niños en edad temprana deben ser accesibles, seguros y deben estar fortalecidos mediante la alianza entre el sector privado, filantrópico y gubernamental. La propuesta es respaldada por el estudio, Una visión panorámica del ecosistema de cuidado infantil y preescolar de Puerto Rico, presentado por el Instituto del Desarrollo de la Juventud (IDJ) el pasado miércoles, 4 de marzo, en la sede de la Fundación Banco Popular de Puerto Rico en Hato Rey.

Vallerie Blakeley Vallecillo y Caridad A. Arroyo Quijano compartieron la autoría de la investigación con datos recopilados hasta septiembre de 2025, y estuvo basada en un enfoque mixto que combina análisis geoespacial, estimaciones de brechas de servicio, entrevistas a proveedoras y revisión normativa comparada. La revelación principal es que el sistema actual no responde a la demanda real ni a las necesidades de la fuerza laboral moderna. Para muestra con este botón basta: 40 municipios en Puerto Rico no cuentan con suficiente oferta de cuidado infantil.


En el panel participaron: Marelis Román, coordinadora de (IPv); Virmette Maldonado,
presidenta de la Asociación de Cuidado y Desarrollo del Niño; y Betania Escotto, madre
representante del centro Head Start ABCD en Levittown, Toa Baja,
adscrito a la organización The New York Foundling.

“El cuidado infantil no es únicamente un servicio social; es un componente esencial de una economía que aspira a ser más robusta”, señaló Sarah Vázquez Pérez, directora ejecutiva del IDJ.

“Nuestro llamado es a utilizar este documento como una herramienta viva, como base para diseñar políticas más efectivas, orientar inversiones estratégicas y alinear esfuerzos en torno a las necesidades reales de las familias. Si aspiramos a un Puerto Rico donde más personas puedan conectar con un buen empleo, desarrollarse y criar con tranquilidad, el cuidado infantil debe ocupar un lugar central en esa agenda”, agregó Vázquez. 

El IDJ consigna que, al menos, uno de los cuidadores de 100,183 menores de 0 a 5 años en Puerto Rico participa en la fuerza laboral. De estos menores, 43,079 no participan de la oferta de servicios de cuidado infantil por falta de cupo. La brecha es de 43%.

“El cuidado en un centro de cuido no es un privilegio, es una necesidad”.

Marelis Román

Coordinadora IPv

Investigaciones previas del IDJ han confirmado que el acceso al cuidado infantil en Puerto Rico es insuficiente, desigual y estructuralmente limitado, lo que afecta la movilidad económica y social de miles de familias y la participación laboral, especialmente de mujeres con hijos de 0 a 5 años. En el 2023, consignaron también que el 59% de los niños y niñas de 0 a 4 años viven bajo el nivel de pobreza en nuestro país. 

El IDJ define que el ecosistema de servicio de cuidado infantil en Puerto Rico se compone del programa estatal de cuidado y desarrollo infantil (Child Care), los programas Head Start, Early Head Start, los centros de cuidado privados y los hogares de cuido. La oferta y demanda están en desbalance.

EN BUSCA DE CUIDO: TESTIMONIO


El documento presenta siete hallazgos principales a partir de los cuales es posible
definir y actuar en torno al panorama actual de los centros de cuido en el país.

La presentación se realizó ante casa llena, con un público mixto integrado por directivos de cuidos infantiles, funcionarios gubernamentales y del sector social del país. Tras compartirse los hallazgos del estudio, se realizó un panel moderado por la doctora Enid Rosado, asociada en investigación del IDJ. Participaron Marelis Román, coordinadora de la Iniciativa Preescolar Virtual (IPv) de la Fundación Ángel Ramos (FAR); Virmette Maldonado, presidenta de la Asociación de Cuidado y Desarrollo del Niño; y Betania Escotto, madre representante del centro Head Start ABCD en Levittown, Toa Baja, adscrito a la organización The New York Foundling. 

Escotto narró su experiencia encontrando un cuido apropiado para sus gemelos, identificó retos en la alimentación y destacó la tranquilidad que le brinda que sus niños “están seguros en un lugar riguroso, al que tengo acceso y colaboro con el mayor amor del mundo”. “Lo mejor que podemos hacer es atender a los niños para que la población del futuro sea lo que queremos”.

Por su parte Maldonado indicó que “para cada familia, hay un centro”, por lo que insistió en que sean visitados y exhortó a que los patronos ofrezcan incentivos a sus empleados para el pago del servicio. 

“Los centros de cuido, además de la labor social y comunitaria que realizamos, también somos un negocio -con muchos retos operacionales y regulaciones del Estado- y es una visión que en la Asociación llevamos tiempo tratado de cambiar entre nuestra matrícula. Es bien importante que continuemos desarrollándonos financieramente para poder ser sostenibles”, señaló la presidenta.

Por su parte Román, de FAR, subrayó que “el cuidado en un centro de cuido no es un privilegio es una necesidad”. 


Portada del estudio presentado por sus investigadoras
Vallerie Blakeley Vallecillo y Caridad A. Arroyo Quijano.

“Tenemos que partir de ahí, tenemos que pensar juntos, hacer alianzas y colaborar porque esto es una responsabilidad compartida. En FAR llevamos desde el 2003 capacitando a través de diferentes organizaciones aliadas a estas personas que inciden directamente y ofrecen servicios a la niñez porque entendemos que para ofrecer un servicio de calidad el personal tiene que estar capacitado, alineado, tiene que conocer y el conocimiento es poder, pero también es tomar decisiones informadas para ser efectivos en los procesos. Entendemos que cuando nosotros capacitamos a esos educadores, directores, asistentes y personal en el centro de cuido, trasciende a la educación y a la calidad de los servicios. Cuando ofrecemos servicios a un niño, cambiamos una familia, un municipio, a una sociedad y a un país”, dijo la coordinadora de la IPv.

Como cierre, la moderadora recalcó que “el cuidado infantil apropiado es esencial para la movilidad económica de nuestras familias”. 

“Es un proyecto que nos involucra a todos. A esos proveedores de servicio, hay que atender las necesidades de las familias y tener una estructura de datos para poder monitorear el progreso que estemos haciendo y una necesidad de alinear la política pública con las necesidades de las familias y de los proveedores de cuido. En lo central, todos estamos de acuerdo”, cerró Rosado el evento.

Fotos / Suministradas / Ana María Abruña

 

Una visión panorámica del ecosistema de cuidado infantil y preescolar de Puerto Rico
7 hallazgos principales: extracto de resumen ejecutivo


1-Brecha estructural de acceso al cuidado infantil
Puerto Rico enfrenta una insuficiencia de oferta, particularmente para menores de 0 a 5 años.
Implicación: Falta de cuido es un obstáculo estructural para la movilidad social, la participación laboral y el desarrollo económico del país.


2-Zonas desérticas: 40 municipios sin oferta suficiente
En algunos casos la oferta no existe y entre los pueblos más afectados figuran Maricao, Peñuelas, Loíza, Vieques, Ciales y Jayuya, entre otros. 
Implicación: La geografía del cuidado infantil reproduce desigualdades históricas y limita oportunidades laborales en comunidades ya vulnerables.


3-La sostenibilidad financiera de centros de cuidado está en riesgo
Entrevistas con propietarias y directivas revelan dificultades con aumentos de nóminas -y retención de personal-, de costos de alimentos y materiales, entre otros. No hay margen para mejoras o expansión.
Implicación: Sin mayor inversión pública, el ecosistema de cuidado infantil corre riesgo de contracción e inestabilidad. Esto agravaría la brecha de acceso.


4-Burocracia excesiva y procesos regulatorios fragmentados
El sistema regulatorio duplica trámites, requiere documentos extensos y repetitivos y otorga con lentitud licencias y desembolsos, entre otras situaciones. 
Implicación: La burocracia no solo retrasa apertura, sino que desincentiva nueva oferta en zonas rurales.


5-Fuerza laboral precarizada y difícil de retener
La crisis de personal es real y la alta rotación afecta la calidad del servicio y la continuidad educativa.
Implicación: Sin fuerza laboral estable y capacitada no se expande ni mejora la calidad del sistema de cuido infantil.


6-Fragmentación institucional y falta de un sistema integrado
Existen diversos programas, desde estatales hasta municipales, pero una de las principales trabas es que operan con criterios distintos y sin coordinación estratégica.
Implicación: La falta de integración reduce la eficiencia y duplica esfuerzos. 


7-Impacto directo en la participación laboral de las mujeres
Esto dicen algunos datos: las madres con hijos de 0 a 5 años enfrentan mayores barreras para trabajar y el 70% de las jefas de familia de bajos ingresos identifica el cuido como su principal obstáculo laboral.
Implicación: El cuidado infantil no es solo un servicio social, es una política económica clave para aumentar la participación laboral y reducir la pobreza.


Para leer el estudio completo y las recomendaciones de las expertas, visita: https://www.juventudpr.org/publicaciones/una-vision-panoramica-del-ecosistema-de-cuidado-infantil-y-preescolar-de-puerto-rico.

Fotos / Suministradas / IDJ



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