Impulsados por fundaciones privadas que otorgan fondos económicos, las organizaciones sin fines de lucro habían comenzado a relacionarse para compartir saberes y apoyo. Pero apenas eran los pasos iniciales de una iniciativa a futuro. La amenaza a los fondos económicos que les permiten brindar el servicio a sus participantes agilizó un proceso que hubiera tomado meses.

El colectivo Una sola voz nació apagando fuegos. Unas140 organizaciones sin fines de lucro alrededor del país encontraron sintonía en un movimiento que visibilizó -ante el pueblo, las estructuras políticas y del sector privado del país- la labor que realizan y el impacto social que provocaría no llevarla a cabo.

Aunque todavía reina la incertidumbre con respecto a cuándo recibirán los donativos a través del Fondo Legislativo para Impacto Comunitario, la realidad es que la asignación gubernamental creció de $20 a $21 millones. Un dulce sabor dejó la experiencia entre los integrantes del colectivo.

"La semilla de colaboración estaba sembrada por las fundaciones, pero cuando se da la instancia de los recortes nos forzó a trabajar enérgicamente en una estrategia más puntual para resolver con inmediatez", señala José Oquendo, director ejecutivo de PECES.

En principio, el proceso fue "álgido", a juicio de Oquendo. Se estaban uniendo personas que comparten características como liderato o la búsqueda de bienestar "de mucha gente por encima del propio".

"Esto requiere de un grado de humildad y sacrificio extraordinario, así que considerando eso y que el colectivo se sumaba a las tareas que todos teníamos, fue un proceso retante, pero todo el mundo llegó con la mejor disposición a colaborar. Todas las partes eran importantes y sentirlo era la parte medular del proceso", agrega Oquendo.

La compañía de pares que entienden el quehacer que realizas "te da un sentido de que no estás solo", afirma José Luis Díaz Cotto, director ejecutivo de los Centros Sor Isolina Ferré.

"En estas luchas son tantas las adversidades que uno encuentra a nivel institucional y gubernamental que a veces tú te cuestionas si verdaderamente vale la pena lo que haces. Al tú compartir y ver que otras personas están pasando por lo mismo, te sirven de aliento y te recuerdan que lo que estás haciendo es correcto, hace impacto y siembra una semilla de paz y concordia. Eso te fortalece", subraya Díaz.

"A nosotros el movimiento nos dejó presencia y posicionamiento", reflexiona Brenda Santos de Crearte, "siempre nos hemos sentido parte de un colectivo. Lo peculiar es que nos juntamos organizaciones que no hacemos lo mismo por darle significado al empuje económico que necesitamos para el servicio que damos".

La gestión en plural resultaba esencial, según Santos, porque valida la importancia de la labor realizada. "Nos permitió dejarle saber a la estructura gubernamental que no puede echarnos a un lado, que es la práctica cuando hay crisis fiscal, invalidando e imposibilitando lo que se hace", subrayó Santos.

Para Cora Arce, directora de la Fundación Puertorriqueña de Síndrome Down, resulta esperanzador que el colectivo se mantenga unido aún después de la batalla librada en mayo y junio por hacerse escuchar, mediante esfuerzos como la gran marcha Una sola voz, que movilizó miles de participantes y dirigentes de organizaciones sin fines de lucro hasta el Capitolio para exigir que no se recortaran los fondos económicos que reciben.

"El colectivo va a continuar laborando unido, seguimos velando porque las organizaciones sin fines de lucro no se ahoguen en ese mar de situaciones que le ocurren al país y haciendo ajustes basados en la realidad. Es bien importante tocar las puertas amablemente y con respeto", resaltó Arce.

 

PASO DE AVANZADA

Una sola voz realizó actividades que reunieron a participantes que se benefician de los servicios ofrecidos por las organizaciones sin fines de lucro, así como a quienes trabajan en estas.

Brindaron testimonios en vistas legislativas; tocaron las puertas de las oficinas de los legisladores en el Capitolio durante el Día de la Abogacía; realizaron la Marcha que culminó también en la Casa de las Leyes en la que, sonando latas con monedas, destacaron que la partida que reciben anualmente vía presupuesto general apenas alcanza el 1% del total. Culminaron los esfuerzos el día que cerraba el presupuesto general entonces vigente con la Noche de la Buenas Voluntades, en la que frente al Capitolio hicieron una quema simbólica de sus deseos positivos -escritos en papeles- para el fortalecimiento del Tercer Sector.

Ana María Vidal Cerra se estrenó como directora de la Comisión de Donativos Legislativos en estos tiempos de recortes y de cambios en los modos de solicitar los fondos y auditarlos. La titular resaltó que en el proceso mantuvo "una buena amistad" con el colectivo.

"Una sola voz fue magnífico: educó, unió y lo que provocó es que más financiadores se unieran a favor de estas organizaciones sin fines de lucro. Estuvimos en comunicación para encontrar cómo subsanar esto, con esta nueva ley (para solicitar los fondos) podemos medir resultados porque tenemos más información", explica.

Vidal  agregó que "el compromiso social de la legislatura este verano con el movimiento fue necesario y bonito". "Ningún legislador estaba de acuerdo con que se redujeran de $20 millones a $8 millones, lo importante es la ejecución de fondos y la rendición de cuentas", resaltó Vidal.

Los entrevistados coincidieron, algunos con timidez puesto que no disponen aún del dinero al cierre de esta edición, en que la gestión realizada por el colectivo fue exitosa.

"Todavía plantea retos porque los problemas del país no acaban. Las estrategias trazadas, las métricas establecidas en lograr los planes fueron exitosos pero, sobre todas las cosas, el logro humano trasciende el logro cuantitativo. Nos unimos, hay nuevas vertientes de apoyo entre nosotros, se reconoció el trabajo que hacemos y eso es importante para el país", reflexiona Oquendo.

"Yo me atrevo a decir que sí cumplimos", dice de otra parte Santos, "el consenso es que se hizo un paso de avanzada, hubo una transformación desde la estructura y fue certera; hizo que el lápiz no temblara y fuera un recorte mayor de fondos".

Díaz, de los Centros Sor Isolina, señaló que fue una victoria compartida. "Estoy seguro de que ninguna de las organizaciones podía lograr esto sola por su lado. Se comprobó que cuando te unes con un propósito, logras sinergia y un efecto multiplicador. Desgraciadamente la parte política está metida en todo, no hay transparencia, te dicen una cosa y es otra pero a pesar de todo eso creo que fue un triunfo y que nos ganamos el respeto de la legislatura. Las expectativas que había iniciales no eran tan altas como para respetar nuestras poblaciones. Hay un factor importante de ganar respeto y credibilidad", asegura el director.

 

Y AHORA QUÉ

A finales de septiembre tuvo lugar la asamblea del colectivo y ya están próximos a tener su primera sesión de trabajo.

"El movimiento no se ha apagado, está silencioso porque estamos delineando los trabajos. No hay presencia intensa como lo hubo en mayo y en junio cuando era lo que correspondía pero que no suene no significa que no se esté trabajando", manifiesta Santos de Crearte.

La directora afirmó que se abrieron un espacio en el país porque ya hay "gestores de iniciativas protagónicas y líderes de la plataforma gubernamental pendientes a los próximos pasos del movimiento". "Ha habido una reacción positiva", reconoce Santos.

"Vamos a juntar capacidades y recursos, a unir una enorme mente y un enorme corazón que mueve ese espíritu de las organizaciones sin fines de lucro y eso abre un mar de posibilidades. El futuro pinta optimista", anticipa Oquendo de PECES.

Determinar y formalizar qué tipo de estructura les permitirá seguir trabajando en sus instituciones y en el colectivo para que mantenga su vigencia y pertinencia es prioritario en la agenda, según confirma Díaz Cotto.

"Cómo el movimiento se convierte en una fuerza permanente, formal y estructurada para ir más allá es lo que buscamos", anticipa Díaz, "hemos aprendido que somos una fuerza que puede aportar mucho a resolver situaciones. Ciento cuarenta organizaciones se unieron al movimiento y miles y miles de participantes que necesitan ser escuchados. Demostramos que podemos ser la voz de los que no tienen voz".

Por otro lado Oquendo, líder de PECES, destaca que las organizaciones sin fines de lucro "no hemos conocido las vacas gordas, hemos trabajado siempre desde la estrechez, así que siempre tenemos que maximizar enormemente los recursos".

"Esa ha sido la clave para que muchas grandes y pequeñas organizaciones hayan aguantado el devenir de la historia. Ellas no dependen tanto de cómo fluye el aspecto macroeconómico del país sino de la fuerza de voluntad y el espíritu que las une, esa es la parte más virtuosa. Ahora nos toca reflexionar en esta crisis que apunta a ser histórica para el país y ser estratégicos", dice Oquendo.

Críticas sobre la existencia de las organizaciones sin fines de lucro, el modo en que usan los fondos económicos que reciben o el "estatus social" de sus directivos también surgieron en la opinión pública cuando Una sola voz se lanzó a la calle a alertar sobre su situación de vulnerabilidad. Oquendo lo atribuye al "problema de credibilidad con todas las instituciones" que tiene la ciudadanía.

"Nadie cree en nada. Cuando surgen las primeras gestiones empieza la crítica, pero cuando viene el análisis piensas ¿qué persona no se ha visto beneficiada  en alguna medida por una sin fines de lucro? Hay unas extraordinariamente grandes que funcionan como empresas, otras son pequeñas pero dan la vida día a día para servir a la gente. Las organizaciones sin fines de lucro surgen para resolver un problema no para vivir eternamente de un problema, cuando lo sacamos del medio se mueve a otras dimensiones. El testimonio de nuestros participantes lo explica todo", insiste.

Sólo es cuestión de preguntarles.


Fotos por Juan Carlos Álvarez Lara

 

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