Mediante 80 obras, el visitante debe percibir no solo el estilo que desarrolló y las influencias artísticas de Oller, sino además el mundo en el que vivió desde su nacimiento en San Juan en el 1833 hasta su fallecimiento en el 1917.

"Oller reaccionó al arte de sus colegas franceses, incluido Gustave Courbet, Paul Cézanne, Camille Pisarro, Gustave Caillebotte y Alfred Sisley, así como de sus contemporáneos españoles Mariano Fortuny y Martín Rico y Ortega", coincidieron en sus mensajes Aste y Sullivan.

"Al regresar a su tierra, desarrolló su propio estilo expresivo, comunicando un distintivo sentido de arraigo caribeño en sus bodegones, retratos y pinturas históricas. Fue ese el estilo que transmitió a sus estudiantes y otros pintores de Puerto Rico y Cuba", agregaron los especialistas.

El viaje comienza con El Caribe de Oller. En esta porción de la exhibición se aprecian sus primeros retratos (Don Valentín Martínez o Doña María de los Dolores Gutiérrez del Mazo y Pérez), sus paisajes locales, así como los de colegas de otras nacionalidades que también relataron esta zona geográfica desde sus lienzos como Camille Pisarro (Occidentales danesas) o Agostino Brunias (Mujeres de color libres con sus hijos y sirvientes). Busque un Autorretrato de Oller, entrado en años, que incluye como dedicatoria "A mi amigo Manuel Fernández Juncos".

Luego se encuentra la sección La España de Oller, país a donde viajó en dos ocasiones para estudiar en la Real Academia de las Bellas Artes con Federico de Madrazo en el 1851 y donde fue nombrado pintor de la corte del rey Amadeo I en el 1877, durante su segunda estadía. De ese primer periodo en la península ibérica se muestran, entre otras obras, El estudiante, y de la segunda visita, La batalla de Treviño.

La Francia de Oller recoge las tres visitas a París, siendo la primera vez en el 1858. En boga estaban los retratos de campesinos realizando arduas tareas, escenas pedagógicas y de niños trabajando, así como el estudio de la anatomía lo que luego impactó el trabajo de Oller. El segmento incluye obras de Claude Monet (Vernon bajo el sol) y de Paul Cézanne (El pueblo de Gardanne). Cézzane y Oller fueron amigos y el boricua hizo un retrato del francés, pintando en el campo, que además se incluye en la muestra.

El Puerto Rico de Oller comprende el regreso definitivo del pintor a San Juan en el 1884. El segmento recoge los cambios e influencias en la pintura de nuestro pintor luego de estadías intermitentes en España y Francia a lo largo de dos décadas. Claro que veremos La escuela del Maestro Rafael Cordero, El velorio, así como paisajes de haciendas azucareras, retratos (José Gautier Benítez, Dr. José Esteban Saldaña) y bodegones con frutos nativos como la guayaba o los cocos que nada tienen que envidiarle a las fotos de gastronomía que hoy se utilizan en revistas especializadas.

De El velorio se incluyen bocetos y estudios de personajes incluidos en el cuadro y los ujieres en la sala están más que dispuestos a guiarle para que descubra que el hombre negro con pañuelo blanco en la cabeza que observa el niño muerto en el baquiné de El velorio, es el mismo que aparece en uno de los primeros paisajes pintados por Oller incluidos al inicio de la muestra. Cuentan que se llamaba "Don Pablo" y era conocido del pintor.

Como final se incluye una ambiciosa gráfica que integra lo que sucedía en el mundo y en la vida de Oller, y un vídeo creado por el fotógrafo Fernando Ortiz que en formato 'time-lapse' presenta vistas de nuestra isla en la actualidad.

 

ESTILO PUERTO RICO

Tanto en el Brooklyn Museum como en Blanton Museum of Art, situado en Texas, se mostró esta exhibición antes de llegar al MAPR.

"Yo vi la muestra en Brooklyn y era un montaje sencillo", explica Juan Carlos López Quintero, curador del MAPR, "no tenía grandes dispositivos museográficos, las paredes eran blancas y era un recorrido lineal".

López y su equipo optaron por dividir la narrativa de la exposición en cuatro momentos trascendentales en la vida artística de Oller, diferenciados por la distribución del espacio y los tonos usados en sus paredes.

"Cuatro partes, cuatro colores y una gran reproducción de los cocoteros (Bodegón con cocos)", resalta López para luego agregar que al igual que los curadores Sullivan y Aste, y el historiador Osiris Delgado, considera que el trabajo con la naturaleza muerta de Oller fue excepcional.

"Hizo algo único: usar el fruto local. Se puede hasta ver la piel del fruto, cómo se puede consumir; esa didáctica de la naturaleza muerta en el bodegón se la debemos a Oller y es bellísima".

El recorrido que diseñaron en el MAPR tiene la intención de que el visitante sienta las diferentes etapas de la vida del pintor.

"Fue una suerte de ciudadano global, me pareció importante enfatizarlo, y con el laberinto descubres el mundo de Oller y sus compañeros a través de un viaje. Ese es el sentido de la exposición. No modificamos textos, respetamos el trabajo de Sullivan y Aste, solo facilitamos la lectura de la muestra", culmina López.

Francisco Oller y su mundo transatlántico continuará abierta hasta el 24 de abril del 2016. Para información sobre el horario de visitas y actividades relacionadas, llame al 787-977-6277.


Fotos suministradas por el MAPR

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