El joven tenor comparte el impacto que tiene en su desarrollo artístico poder participar en las audiciones del MET Ópera en Puerto Rico Por Tatiana Pérez Rivera :: Oenegé En el Teatro La Fenice, en Venecia, el tenor Ángel Manuel Vargas Santiago no puede evitarlo. Tras culminar un ensayo, saca la monoestrellada y se retrata en el escenario. Allí está listo para ser parte del tercer acto de la ópera de Giacomo Puccini, “La bohème”, lo que significa que debutará en un escenario internacional. “Si esto te apasiona, tienes que seguir practicando, intentando. Si cantas en 50 audiciones, en 48 te van a decir ‘no’, en una te dirán ‘tal vez’ y en una ‘sí’. Tu trabajo es llegar siempre con la música aprendida y hacer lo mejor que puedas; al que te dijo ‘tal vez’ tienes que darle seguimiento para abrir esa puerta. No puedes dejar que nada te desmotive, este es un trabajo duro, pero se puede”, recomienda Vargas, cantante lírico de 28 años. En el 2015 culminó un Bachillerato en el Conservatorio de Música de Puerto Rico y en el 2017 arribó en primer lugar en las audiciones del MET en Puerto Rico. Luego en la competencia regional en Nueva Orleans llegó en tercer lugar. Tenía 23 años. Por fin en escena, ¡y en Florencia! Participó después en eventos como el Aspen Music Festival y en el Gerdine Artist at Opera Theatre of Saint Louis y en el 2019 concluyó una Maestría en la Shepherd School of Music de la Universidad Rice en Indiana. ¿Entonces qué? Entonces llegó la pandemia. “Se supone que el 2020 sería mi primer año viviendo solo de cantar y pasó el COVID-19; cancelaron todos los contratos así que fue echar para atrás”, recuerda aquellos días de incertidumbre. En ese tiempo el director del Houston Grand Opera Studio, Brian Speck, le dio buenas noticias. “Me dijo ‘Ángel, te recomendé a este programa, si te aceptan aprovecha y vete porque este año no va a pasar nada’. Audicioné, me escogieron y me fui”, cuenta. Vargas empacó sus cosas y partió a Florencia, Italia, donde estuvo diez meses en el Mascarade Opera Studio, un centro de perfeccionamiento de canto del que regresó el pasado mes de julio. “Hice mi debut como cantante internacional en Venecia. Canté el tercer acto de “La bohème”, un poco de “Don Pasquale”, en verdad fue súper bueno. Después de estar en Italia estudiando, ahora cantar ópera es totalmente distinto”, afirma tras manejar mejor el italiano. ¿CAMBIO DE CARRERA? Por fin en escena, ¡y en Florencia! El cantante puertorriqueño reconoce sobre su carrera artística que “por poco la dejo”, pero “las audiciones al MET me ayudaron”. “Cuando salí del Conservatorio iba a estudiar Derecho, pero competí en las audiciones del MET donde me escucharon dos personas que me pusieron en contacto con mucha gente que me ayudó. En Nueva Orleans me escuchó Lenore Rosenberg, directora artística del Metropolitan Opera House y ella me recomendó con la gente de la Houston Grand Opera Young Artist Vocal Academy, que es un programa para artistas menores de 23 años. Me pagaban todo y dije ‘súper, vamos a aprender’. Ahí conocí al doctor Stephen King, que terminó siendo mi maestro de canto en la Universidad Rice, porque me ofrecieron una beca y terminé la maestría. De ahí me fui a Florencia”. “Todas las conexiones que hice fueron gracias a las audiciones del MET en Puerto Rico. Si no pasaba eso, no tenía idea de cómo empezar”. “Todas las conexiones que hice fueron gracias a las audiciones del MET en Puerto Rico. Si no pasaba eso, no tenía idea de cómo empezar, quizás tocaría puertas en universidades al azar, quizás en Nueva York”, reconoce el legado de la competencia en su carrera. Sin embargo, al comparar las experiencias de ganadores de las audiciones en otros distritos, destaca que el vínculo que se crea con el equipo de trabajo del MET en Puerto Rico es a largo plazo. “Ada Sofía, Aida Belén, Lonka, yo no las conocía antes de las competencias y ya somos amigos, están en mi esquina como mentoras, son esas personas que siempre dan un consejo y se involucran emocionalmente contigo. Esa nueva familia la tengo gracias a la competencia en Puerto Rico. Así esta carrera es más linda, vale la pena”, acaba el joven cantante que ya anda en busca de nuevos compromisos.
Especialistas de la Universidad Albizu y la meteoróloga Deborah Martorell, ofrecieron talleres para niños y padres en los que se reforzaron destrezas de cara al retorno a las aulas. Por Tatiana Pérez Rivera :: Oenegé Una docena de niños y niñas entre los cuatro y nueve años están sentados en pequeñas sillas de colores, con la distancia que la pandemia impone. Las mascarillas que cubren su rostro provocan que hablen más alto de lo usual para que “la maestra” pueda escucharlos. “Todas las emociones son normales, le dan significado a lo que está pasando”, dice Ámbar Pereira, integrante del Departamento de Psicología Escolar de la Universidad Albizu (UCA), quien junto a sus compañeras Priscilla Reyes y Gloria Burgos, ofrecen una charla a los pequeños sobre el manejo de estas. Con movimientos corporales y narraciones, repasan diversas técnicas para encarar preocupaciones en el evento familiar, “Regresa a clases seguro y saludable”, realizado por el Centro Criollo de Ciencias y Tecnología del Caribe (C3Tec) en su sede, en alianza con la Universidad Albizu, Triple S, Apoyo Positivo Criollo, el Municipio de Caguas y la Fundación Ángel Ramos (FAR). Con la Técnica de la Tortuga los niños resguardaron su cuerpo en el suelo como si se escondieran bajo un caparazón. “Iba caminando la tortuga cuando apareció el león. ¿Cómo se siente?”, pregunta Pereira desde el suelo. “Asustada”, corean los niños. “El león se fue, ¿cómo se siente ahora la tortuga?”, indaga de nuevo. “¡Feliz!”, celebran los niños quienes aprendieron sobre las emociones pasajeras. La Técnica del Fideo los llevó a pararse rígidos, igual que cuando algo los asusta. “¿Cómo se pone el fideo cuando lo cocinan con agua caliente?”, pregunta la tallerista. “Blanditos”, afirman y comienzan a mover el cuerpo para liberarse de la rigidez en el “juego para tranquilizarnos”. La Técnica de las Hormigas les invita a sacudir el cuerpo como si una hilera de insectos trepara por su cuerpo. Así recuperan el control. La Postura del Súper héroe -manos en la cintura, cabeza firme, mirada alerta- provocó risas entre los niños. “Ahora respira profundo y luego botas el aire. Cuando algo les de miedo, hagan la técnica del súper héroe. ¿Qué les da miedo?”, quiso saber Pereira. Ninguno mencionó el COVID-19. “La oscuridad”. “Un trueno”. “Que mi mamá me regañe”. Apenas procesan estar juntos en un lugar, están expectantes. El taller se repitió horas más tarde, adaptado a preadolescentes. Luego pasaron a un recorrido guiado por las exposiciones del C3Tec y del Centro de Visitantes Fundación Ángel Ramos en el Observatorio de Arecibo que allí se albergan, en las que aprendieron sobre el sistema solar, el plato del radiotelescopio, el planeta Tierra y hasta los componentes de un rayo. Cuatro integrantes de la compañía A-Circ se ocuparon de la diversión entre los asistentes. Sus llamativas indumentarias, sus mascarillas con amplias sonrisas pintadas y el agua con la que de vez en cuando rociaban en broma a los visitantes, provocaron sonrisas. ACTIVIDADES PARA LOS ADULTOS Los adultos disfrutaron de una charla sobre la técnica del Mindfulness o conciencia plena con recursos de la Universidad Albizu. “El Mindfulness es prestar atención plena a lo que está ocurriendo en el momento presente, de manera intencional y sin juzgarlo”, explicaron los conferenciantes quienes agregaron recomendaciones para balancear las agitadas jornadas de trabajo remoto mientras se cuida a los niños y, además, al crear nuevas rutinas con el regreso presencial a las aulas en la pandemia. Bienestar, insistieron los especialistas, es estar en el presente, ya que mantenerse en el pasado o en el futuro solo genera angustia. Se instó además a crear hábitos de atención plena para reaccionar a los sucesos cotidianos, de modo que ese entrenamiento ayude a lograr mejores reacciones ante las crisis. También los participantes asistieron a la charla sobre la temporada de huracanes y el cambio climático que ofreció la meteoróloga, Deborah Martorell y algunos aprovecharon la clínica de vacunación contra el COVID-19. Fotos y vídeo: Javier del Valle Técnica STOP de Mindfulness S – detente T – toma un respiro O – observa las sensaciones en el cuerpo P – procesa posibilidades, considera opciones y progresa *Fuente: Universidad Albizu
La Fundación Ángel Ramos creó un fondo de $100,000 para apoyar la contratación de más intercesoras legales en regiones con mayor necesidad de sus servicios. Por Tatiana Pérez Rivera :: Oenegé El estado de emergencia provocado por el aumento en casos de violencia de género en Puerto Rico, impulsó a la Fundación Ángel Ramos a evaluar espacios en los que su ayuda podría impactar de forma directa a las víctimas de este mal social. Lo encontró viabilizando una mayor contratación de intercesoras legales, recurso que brinda orientación, asistencia y apoyo emocional a las víctimas de violencia en su proceso de búsqueda de ayuda. El proyecto es gestado por la Coordinadora Paz para la Mujer (CPM) y FAR designó un fondo de $100,000 para apoyarlo. “El aumento de casos de violencia de género, sobre todo a mujeres, es alarmante. Las situaciones que hemos experimentado en los últimos años -los huracanes Irma y María, los terremotos y la pandemia del COVID 19- han puesto de relieve la vulnerabilidad de las víctimas de violencia, así como sus efectos en el entorno familiar y comunitario”, dice el presidente de FAR, Roberto Santa María. “Desde la Fundación estamos aunando esfuerzos para enfrentar la violencia que tanto nos afecta como sociedad. Sabemos que se requiere de múltiples esfuerzos de educación y prevención entre otros, que pudieran ser proyectos a largo plazo. Sin embargo, el objetivo de nuestra Junta de Directores es hacer algo ahora, que pueda tener un impacto inmediato”, expresó. De las trece regiones judiciales en las que está dividida la isla, las de Aguadilla y Mayagüez presentan mayor escasez de intercersoras legales en comparación con el alto volumen de casos de violencia de género que se manejan. CPM coordinará las ayudas a través de dos organizaciones reconocidas en la zona, Casa Protegida Julia de Burgos, en Aguadilla, y Siempre vivas en Mayagüez. “Estamos súper agradecidas por este proyecto piloto, tenemos mucho entusiasmo y energía. Esperamos que esta alianza con las organizaciones y la Fundación redunde en un beneficio para las víctimas y las sobrevivientes en esa área”, asegura Vilma González, directora de CPM, una coalición contra la violencia doméstica y agresión sexual integrada por 38 organizaciones y 14 personas. “La intercesora ofrece apoyo sicoemocional, explica cómo funciona el sistema, la refiere a servicios necesarios ya sea un abogado o terapia emocional o servicios de vivienda, todas las necesidades que se presentan en el momento en que se está peticionando una orden de protección”. Gran parte del donativo va dirigido a viabilizar que haya más intercesoras en zonas con menos recursos y que dispongan de mayor flexibilidad a la hora de ofrecer el servicio. Cuando una víctima pide ayuda a la justicia, está en un momento de extrema vulnerabilidad y necesita de una persona que conozca el proceso y que entienda el alcance del miedo que siente. “En los últimos años hemos visto la importancia que tiene ese rol de acompañamiento a la víctima al momento de comenzar un proceso judicial. Está probado, lo hemos visto, que en la medida que la persona se siente acompañada y conoce mejor cómo funciona el sistema, cómo se puede preparar, continúa el proceso. De lo contrario se desaniman porque se sienten revictimizadas en un sistema que no conocen. Ese acompañamiento es vital y, por ejemplo, en la región de Aguadilla solo hay una intercesora legal. Sabemos que añadir recursos hace la diferencia y el servicio no va a estar restringido a un horario de 8:30 a.m. a 4:30 p.m.”, explica González. Las intercesoras suelen trabajar con organizaciones sin fines de lucro que reciben fondos para costear los servicios que reciben las víctimas. Cuando se peticiona una orden de protección, el caso también se refiere a una intercesora legal, según lo estipula la ley en la isla desde hace quince años. “Durante la pandemia los casos han aumentando y muchas de ellas no dan abasto para atender los casos que están llegando. La intercesora ofrece apoyo sicoemocional, explica cómo funciona el sistema, la refiere a servicios necesarios ya sea un abogado o terapia emocional o servicios de vivienda, todas las necesidades que se presentan en el momento en que se está peticionando una orden de protección. No es una asesora legal, no es su rol, pero como intercesora conoce cómo funciona el sistema”, describe. González insiste en que el primer paso “es la educación, porque podemos dar respuestas más atinadas a las necesidades de las víctimas y de sobrevivientes de violencia de género en el país”. “Y pienso que la educación no solamente es para la persona que está viviendo las situación de violencia de género sino para la sociedad en general. Somos todas las personas las que sostenemos el sistema como funciona, así que si queremos hacer cambios tenemos que empezar por educarnos”, culmina González. Intercesora(e)s legales, ¿desde cuándo? La Ley 54 del 15 de agosto del 1989 fue enmendada para añadir un inciso que reconoce la figura de la intercesora legal y estipula sus funciones. En cualquier acción civil incoada bajo esta Ley, la parte peticionaria tendrá derecho, si así lo desea, a estar acompañada por un Intercesor o Intercesora, quien le brindará asistencia o apoyo al o a la peticionario(a) en las diferentes etapas del proceso, incluyendo la ayuda con los formularios necesarios para iniciar el mismo. El Tribunal autorizará que el Intercesor o Intercesora permanezca al lado de la parte peticionaria mientras ésta preste testimonio. El Intercesor o Intercesora no podrá dirigirse a la parte peticionaria sin autorización del Tribunal. Tampoco podrá interferir en la vista que se lleve a cabo ante el Tribunal. La participación de los Intercesores o Intercesoras consistirá en acompañar a la parte peticionaria a las vistas y proveerle apoyo emocional, así como la orientación y asistencia que sean necesarias durante el proceso judicial, sin incluir asesoramiento ni representación legal. La petición de acompañamiento podrá ser solicitada a iniciativa del Ministerio Público o de la parte peticionaria. Fuente: LexJuris
La pandemia nos encerró, pero el arte salió. Conoce los debutantes vídeos dedicados a piezas del Museo de Arte, Antropología e Historia de la Universidad de Puerto Rico. Por Tatiana Pérez Rivera :: Oenegé El Velorio, pieza emblemática del Museo UPR, es protagonista de unos de los vídeos. / Suministrada “Niño que te fuiste al cielo estrellado, ruega por tus padres y por tus hermanos”, cantan los Hermanos Bulted, trovadores de Guayanilla, en el “Aguinaldo de Baquiné” que acompaña el vídeo sobre “El Velorio”, icónica pieza del Museo de Arte, Antropología e Historia de la Universidad de Puerto Rico (Museo UPR), pintada por Francisco Oller. Justo “El Velorio” es uno de los seis nuevos vídeos que el Museo de la UPR creó durante la pandemia por COVID-19 para ampliar su acervo digital y como ventana a sus colecciones de arte, antropología e historia. Se unen a este “El cartel: voz para la resistencia”, “El Grito de Lares” y otros tres sobre culturas nativas de la isla: “Salaloide”, “Hueca” y “Taína”. Los vídeos ya están disponibles de forma gratuita en el canal “Museo UPR” en la plataforma YouTube. La Fundación Puertorriqueña de las Humanidades y el National Endowment for the Humanities apoyó la creación del material que se contempla llegue a los salones de clases y a los hogares como entretenimiento para el público general. “Nos concentramos en nuestras tres grandes áreas de interés: arte, antropología e historia. Los vídeos duran entre siete y diez minutos y son nuestro proyecto para presentar las colecciones que poseemos; puedes aprender información nueva y ver a la vez piezas que exhibimos o que están en nuestros depósitos. También, ofrecemos una bibliografía al final de cada vídeo para quienes se interesaron en un tema y quieran seguir aprendiendo”, explica Flavia Marichal, directora ejecutiva del Museo UPR. Los vídeos de las culturas nativas incluyen la taína. / Suministrada En el caso de los vídeos dedicados a las Culturas nativas, el mismo se nutre de piezas del Museo UPR, así como del Centro de Investigaciones Arqueológicas de la institución educativa. El renglón de Historia presenta el vídeo con datos sobre el Grito de Lares. “Es un tema trascendental en nuestra historia, muchos artistas han hecho algún trabajo sobre el Grito de Lares. Aprovechamos piezas y documentos que tenemos en el Museo y pedimos prestadas otras al Instituto de Cultura Puertorriqueña o a colecciones privadas para incluirlos”, explica la directora. En el vídeo conocerás las razones que provocaron el levantamiento, quiénes fueron Manuel Rojas, Rosaria Márquez, Obdulia Serrano de los Ríos y Mariana Bracetti Cuevas, y el efecto del suceso en nuestra historia a corto y mediano plazo. En el vídeo sobre el Grito de Lares se discute el uso de la libreta de jornalero. / Suministrada En Arte se presenta el documental “El cartel: voz para la resistencia”, que captura no solo la diversidad de artistas que han utilizado este medio gráfico para levantar la voz ante distintas situaciones, sino también repasa los temas claves a lo largo de nuestra historia social que han inspirado su creación como política, conciencia ambiental, salud pública, violencia de género, justicia y, por supuesto, la Universidad de Puerto Rico, entre otros. El vídeo sirve de antesala a la muestra de igual título que el Museo UPR presentará a finales de septiembre. Todos los carteles utilizados pertenecen a la colección de este museo y ya fueron digitalizados, así que puedes verlos en museocoleccion.uprrp.edu/collections. “Hay cuatro mil carteles en la colección, así que digitalizarlos nos tomó cinco años, gracias a una subvención del National Endowment for the Arts”, señala Marichal. Pero volvamos a “El Velorio”, obra también abordada en la sección de Arte. Cabe destacar que se trata de una pieza emblemática del museo, que fue donada por el artista al primer centro docente del país. En el vídeo se identifican los modelos de algunas figuras principales que aparecen en la escena, se detalla la tradición del baquiné o las pinceladas impresionistas que Oller le dio a su cuadro de tradición realista. “El Velorio” fue un cuadro de costumbre que se develó durante la celebración del Cuarto Centenario del Descubrimiento de Puerto Rico. Los carteles reunidos en el vídeo sobre este arte gráfico, presentan temáticas que se mantienen vigentes en nuestro país. / Suministrada “Se trata de una obra impactante, de nuestra pieza icónica. Trabajamos un guión corto y al punto con muchos detalles sobre la pintura, los personajes que presenta, el Puerto Rico que describe. Queríamos que los estudiantes lo usaran cuando estudien “El Velorio” en la clase de Estudios Sociales o de Arte”. “El público ha recibido súper bien los vídeos; el del cartel y el de “El Velorio” ya lo han visto más de mil personas”, celebra Marichal. ¿Quieres ser el próximo en disfrutarlos? Míralos aquí. (https://www.youtube.com/c/MuseodeHistoriaAntropolog%C3%ADayArteUPR/videos) El Museo de Arte, Antropología e Historia de la Universidad de Puerto Rico está ubicado en el recinto de Río Piedras. Fotos / Suministradas
Ángela Jiménez explica la función de apoyo que una intercesora legal brinda a víctimas de violencia de género que mantienen casos civiles o criminales. Por Tatiana Pérez Rivera :: Oenegé Ángela Jiménez lleva más de 20 años laborando con víctimas de violencia de género. Foto / Suministrada En el momento de mayor vulnerabilidad y confusión al enfrentar una situación de violencia doméstica y un desconocido vocabulario legal en el tribunal, las víctimas cuentan con una aliada: la intercesora legal. Con más de veinte años de experiencia en el trabajo con víctimas, Ángela Jiménez se desempeña como intercesora legal hace quince, por lo que brinda apoyo y orientación a una perjudicada por la violencia doméstica, agresión sexual, acecho o violencia en cita cuando solicita remedios en el tribunal. “Cada día, cada caso me confirma que las víctimas no deben estar solas”, explica Jiménez mientras aguarda por el comienzo de una vista. “Si nos vamos al área criminal, el agresor siempre va con su abogado, sabe quién es porque lo contrató o se lo presentaron previamente, mientras que la víctima conoce al fiscal poco antes; muchas veces ha estado sentada dos horas en sala y no sabe quién es el fiscal que verá su caso. Yo les digo ‘si tú llegas y yo no estoy y se te acerca un hombre en un gabán o una mujer con su traje a hablarte, no hables nada hasta que identifique si es el fiscal o el abogado de defensa’ porque muchos usan eso de artimaña para después usar lo que ella diga en sala. Les digo que ‘el fiscal o la fiscal es quien tiene muchos sobres manila amarillos y llevan una identificación que dice Departamento de Justicia’”, indica la intercesora legal sobre el proceso criminal que se basa en los datos incluidos en la declaración jurada previa. “Si se trata de un caso civil de orden de protección, la víctima tiene la oportunidad de hablar de todos los eventos por los que ella esta ahí, ya que se establece por patrones”, añade. Una de las principales tareas de la intercesora legal es evitar la innecesaria repetición de los detalles más escabrosos del suceso que provoca su petición de auxilio al tribunal, lo que es conocido como la “revictimización”. “Ejemplo clásico: la víctima radica una querella, ese policía consulta con un fiscal y el fiscal dice ‘vamos a radicar’, eso se llama (etapa) “Regla 6”. Ahí no se toma declaración jurada de la víctima si no que ella va a sala y testifica mientras que, si es criminal, tiene que existir una declaración jurada y por esa es que se guía el abogado de la defensa para hacer preguntas. Eso alarga el proceso porque van a la primera vista y dice fiscal ‘es que la dama no tiene declaración jurada’, entonces hay que suspenderla. Si el fiscal no tiene espacio en tiempo para ir a la fiscalía con la víctima a recoger la información para que se pueda incluir en una declaración jurada con la secretaria que transcribe, a lo mejor le dan otra fecha. Y más que el tiempo, el problema también es la revictimización porque tiene que decir lo mismo 100 veces, y eso es algo que nosotras podemos evitar”, explica. “Tienes que apoyar sin juzgar, sin fiscalizar, sin apuntar con el dedo acusador, sin cuestionar ‘¿por qué?’ si no ‘¿para qué?’”. Casos recientes que han sacudido la opinión pública como los asesinatos de Keishla Rodríguez y Andrea Ruiz Costas, así como la declaración de estado de emergencia en el país ante el aumento de casos de violencia de género, han logrado que el rol de la intercesora legal cobre mayor respeto e importancia, a juicio de Jiménez. “Las intercesoras legales somos parte de una ley que dice que la víctima tiene derecho a estar acompañada por una intercesora legal que trabaja en su beneficio. En la sala civil, solo la víctima puede determinar que no quiere que estemos allí y en la criminal puede decirlo, pero me puedo quedar porque es un espacio público”, expone la especialista. Nunca una víctima con la que trabaja le ha pedido que abandone la sala y en su trayectoria, unas cinco, han rechazado sus servicios y han sido adolescentes “porque están bien metidas en el síndrome de maltrato y piensan que la mamá es la que llamó para que yo esté allí, cuando el juez es quien ordena mi presencia”. LUZ EN LA OSCURIDAD Lograr que una víctima abra la puerta hacia una nueva vida requiere de “mucha solidaridad, sensibilidad y empatía”. “Tienes que apoyar sin juzgar, sin fiscalizar, sin apuntar con el dedo acusador, sin cuestionar ‘¿por qué?’ si no ‘¿para qué?’. También debes saber cuándo soltarlas, a lo mejor no está fluyendo la conversación y le dices ‘hablamos mañana, te mando por email la información’ o quizás la invitas a que vaya contigo a una sala para ver el caso y cómo puedo acompañarla en el suyo. El ponerme en los zapatos de ella, el que creas en la causa es bien importante; no todo el mundo puede ejercer esta profesión, hay que tener vocación”, declara Jiménez Unas 35 intercesoras están activas para servir en las trece regiones judiciales en las que se divide la isla y a todos sus pueblos. La entrevistada insta a las víctimas a preguntar si hay alguna intercesora destacada o disponible tanto en la Policía, en el Tribunal o en Fiscalía. La falta de intercesoras en la zona oeste impulsó la ayuda de $100,000 que la Fundación Ángel Ramos otorgó a la organización Coordinadora Paz para la Mujer (CPM), para que canalice la contratación de más recursos. Organizaciones sin fines de lucro viabilizan el trabajo de las intercesoras legales, como es el caso de CPM, que posee un banco de intercesoras activas en la isla. No brindan servicios legales. Entre los servicios de orientación que sí ofrecen figuran procesos en el tribunal, solicitud de pensión o de relaciones paternofiliales, entre otras “Además de acompañarla, lo importante es dirigirla a quien la orienta”, destaca y aclara que no existe un perfil específico de una víctima de violencia doméstica, ya que este mal social “no escoge color, raza, trabajo o cuánto ganas”. “La víctima puede ser usted o yo, que soy intercesora legal”, culmina Jiménez. ¿Qué hago? ¡Ayuda! Si estás en riesgo inminente, llama al 911. Si cuentas con un recurso como una sicóloga, trabajadora social o alguien cercano, explícale lo que te sucede para canalizar la ayuda. Si transitas por la carretera y se presenta una emergencia, acude al cuartel más cercano y llama al 911. Fuente: Ángela Jiménez, intercesora legal ¿Te interesa ejercer como Intercesora o Intercesor legal? La Oficina de la Procuradora de las Mujeres mantiene la Academia de Certificación en Intercesoría legal, la cual brinda un seminario para capacitarte en ese rol, a tenor con la Ley Num. 18 del 2017. El seminario prepara a profesionales para la intervención con personas que soliciten remedios en los tribunales debido a situaciones de violencia doméstica, agresión sexual, acecho y violencia en cita. Debes tener estudios acreditados en el área de Consejería, Orientación, Psicología, Trabajo Social o Intercesión Legal. Para conocer el proceso conducente a la Certificación o Re-Certificación de Intercesoría, llama al (787)721-7676, extensiones 2843 ó 2845. Si quieres prepararte en la academia, llama a la Procuraduría Auxiliar de Educación y Servicios de Apoyo al (787)721-7676, extensiones 2836 o 2862. Fuente: Oficina de la Procuradora de las Mujeres