El programa Lemonade Day Puerto Rico brinda herramientas empresariales a niños para que desarrollen sus puestos de venta de limonadas. ¿Qué hacen con las ganancias? Por Tatiana Pérez Rivera :: Oenegé Desde hace dos años, el programa Lemonade Day Puerto Rico abre la ventana del empresarismo a niños entre las edades de 6 a 12 años en 24 pueblos de la isla, aunque algunos ya cumplieron los 14. Mediante talleres y materiales especializados, educan de forma gratuita a los menores para que aprendan a gestionar un negocio que hoy se nutre de la venta de limonada, pero cuyas posibilidades futuras son infinitas. “Me he dado cuenta de que cuando las personas ven de qué se trata el proyecto, se les abre la mente a otras oportunidades. En Lemonade Day Puerto Rico les damos las herramientas para que en el futuro los niños no tengan que trabajar para nadie, ni depender de sus padres o del gobierno. El empresarismo es una herramienta de vida. Algunos padres nos dicen, ‘si yo hubiera sabido esto antes’”, comenta Natalia Subirá, directora regional de la organización. Y es que los padres ocupan un rol fundamental en el cumplimiento del programa: se convierten en mentores de sus hijos. “A los participantes les damos un “Manual de Empresario” y a los padres una “Guía del mentor” sencilla para que puedan guiar a sus hijos en el proceso de convertirse en empresarios; que aprendan cómo planificar y operar su negocio”, explica Subirá. Además de lo refrescante que resulta esta bebida en el trópico, quisimos saber por qué escogieron limonadas como producto de venta. Subirá destaca que es económico y fácil de preparar. “Un niño puede aprender a hacer la limonada y puede desarrollar su receta especial al añadirle sabores como fresa o parcha o endulzarla con miel o azúcar negra. Así aprenden no solo a hacerla a su gusto, sino también a diferenciar su oferta”, agrega la directora. Los pequeños empresarios aprenden a desarrollar su marca, a crear un logo, la importancia de la publicidad para anunciar su producto y de la ubicación para aprovechar un buen tráfico de posibles clientes. En la pandemia no se han detenido, las limonadas se entregan a domicilio con ayuda de los papás. “Esos nenes han demostrado resiliencia, una palabra importante para estos tiempos”, sostiene. LAS TRES CLAVES El proyecto tiene tres puntos fundamentales: gastas, ahorras y compartes. Los niños seleccionan una meta que puede ir desde adquirir una bola de baloncesto a un X-Box, lograr un viaje a Disney World o a China para asistir a una competencia de robótica como escogió una participante. Luego se determinan los costos de esa meta y cuánto deben ganar con la venta de limonadas para cubrirla, contemplando los gastos del negocio. Cuando alcanzan la cantidad, hacen el gasto para cumplir la meta y también deben destinar una aportación a una organización sin fines de lucro que selecciona el participante. “Algunos han escogido a CAP, la organización de cáncer pediátrico, o albergues de animales. Otros decidieron invitar a mamá y a papá a cenar. Mía, la nena que quería ir a China, siguió todo el año con su negocio hasta que llegó a su meta”, cuenta orgullosa Subirá. Al momento hay 730 niños inscritos en el programa que está listo para iniciar el siguiente ciclo a partir de este sábado 8 de agosto. Todavía se aceptan inscripciones, ya que se usa la modalidad de registro y luego escoges cuándo echarás a andar tu proyecto. La organización ha reclutado participantes aprovechando alianzas de difusión e inscripción con la plataforma Gustazos, con Liberty Foundation y mediante sus redes sociales. Subirá adelanta que capitalizarán la oportunidad que ofrecen las escuelas públicas y privadas de insertar este currículo empresarista en sus ofrecimientos educativos. Lemonade Day Puerto Rico brinda a sus participantes y mentores talleres educativos vía Zoom y también pueden calentar motores con algunas lecciones almacenadas en sus páginas de YouTube y Facebook bajo “Lemonade Day Puerto Rico”. La segunda ronda del programa dará comienzo en noviembre y la fecha está por decidirse. El programa se inserta en una iniciativa estadounidense que ha sido adoptado en más de 60 ciudades y atiende alrededor de 1 millón de niños al año. Opera mediante franquicias y la de nuestra isla fue adquirida por el Centro para renovación económica, crecimiento y excelencia (CRECE), establecido por el exgobernador Luis G. Fortuño Para más información visita lemonadeday.org/puerto-rico. Fotos / Suministradas
¿Tienes dudas sobre cómo llenar el Censo 2020? Por Redacción Oenegé Estamos contra el reloj. Todos los que vivimos en Puerto Rico debemos llenar el Censo 2020, puesto que saber cuántos somos y qué edades tenemos, entre otros aspectos, permitirá al gobierno federal trazar sus planes de desarrollo en áreas como educación, salud o infraestructura, durante los próximos diez años. Es fundamental para nuestras familias y comunidades levantar la mano para ser contados, de modo que sus necesidades sean contempladas en futuros proyectos. Responde al Censo 2020.
Quizás disfrutaste sus conciertos en YouTube en estos meses. Aquí repasamos cómo el programa adscrito al Conservatorio de Música de Puerto Rico fue el fiel acompañante de 601 alumnos alrededor de la isla durante esta pandemia. Por Tatiana Pérez Rivera :: Oenegé En todos los rincones de la isla a los que llega el programa Música 100 x 35, estudiantes practican sus instrumentos durante la cuarentena. Foto / Suministrada Cuando pensaban que siempre se regirían por su metodología grupal, por sus conceptos orquestal y coral, llegó en marzo la cuarentena por COVID-19 a nuestra isla. Por eso el programa Música 100 x 35 se dedicó a ajustar con velocidad su currículo educativo a la metodología individual y, el 1 de abril, retomaron sus labores de enseñanza musical de forma remota. El resultado de la experiencia es evidente en los conciertos que lograron presentar en YouTube, con el apoyo técnico de maestros y administrativos. “En Música 100 x 35 los conciertos son sumamente importantes porque los estudiantes pueden mostrar sus logros, tocar una pieza en un concierto los reta. En mayo siempre se hace uno y ya teníamos fecha en el Teatro Tapia en San Juan, pero tuvimos que cancelar por el coronavirus. Sabíamos que los estudiantes necesitaban la presentación y como tenemos maestros que son tecnológicos, pues nos ayudaron a lograrlo”, cuenta entusiasmada Helen González, directora general del programa Música 100 x 35. Se refiere al trabajo voluntario de profesores como Ángel Figueroa, Arístides González, Luis Fernando Ruiz Pacheco, Noraberth Reyes, Giancarlos Rodríguez, Kimberly García y de la administrativa, Mara Nieves. “Cada estudiante grabó una parte del concierto con su instrumento y nos enviaba el vídeo, en casa tenían una grabación de referencia para dejarse llevar. Después los maestros unieron todos los vídeos en un proceso que duró más de un mes. Ahora en agosto presentaremos un pedazo que no pudimos añadir en los otros conciertos. Fue una mega producción y lo hicimos por los chicos, porque queríamos que se expusieran”, sostiene la directora. LA ANTIGUA ERA GRUPAL Caras felices junto al maestro Rsoelín Pabón durante el ensayo para un concierto el pasado febrero en la Sala Sinfónica Pablo Casals. Foto / Suministrada El programa Música 100 x 35 celebró el pasado mes de febrero -por supuesto, con un concierto- sus primeros diez años de vida. Inspirados en el exitoso programa venezolano, El Sistema, que desde el 1975 comenzó a transformar comunidades desventajadas con los valores de la música, Música 100 x 35 persigue como misión “promover el rescate y desarrollo social a través de la música para niños y jóvenes, en especial a aquellos de escasos recursos”. Está adscrito al Conservatorio de Música de Puerto Rico. A lo largo de diez meses brindan educación musical en tres niveles: Pre-Infantil – de 4 a 7 años; Infantil-Juvenil 8 a 18 años; y Orquesta Sinfónica de la Juventud Puertorriqueña. Con 14 núcleos alrededor de la isla impactaban 700 estudiantes que tomaban cursos de música en escuelas y centros culturales al concluir su jornada escolar. La música les muestra las bondades de la disciplina, el compañerismo y despierta su sensibilidad. La metodología era grupal porque reforzaba los valores que promueven. Hasta que llegó la pandemia. Clases virtuales de música es la realidad en esta cuarentena para los alumnos del programa Música 100 x 35. Foto / Suministrada “Todo el mundo me dijo ‘¿cómo lo van a hacer con una metodología grupal?’. Pero lo hicimos. Coordinadores y supervisores educativos prepararon desde mediados de marzo una nueva metodología individual y, en tiempo récord, el 1 de abril comenzamos el programa virtual”. Solo 601 alumnos pudieron continuar, el resto no contaba con computadora e internet que les permitiera conectarse a las plataformas educativas utilizadas. “Otros eran muy pequeñitos y sus padres prefirieron no exponerlos a las plataformas electrónicas”, aseguró González. “Como no podían tocar todos a la vez, lo hicimos tipo seminario, así que todos los estudiantes tenían que escuchar la ejecución de otro estudiante”. El respaldo de la familia fue fundamental para que las clases funcionaran apropiadamente. González cuenta que los profesores brindaron talleres de afinación de instrumentos a los padres, que además participaban de las clases virtuales para poder ayudar luego a sus hijos en las prácticas. Violín, viola, violonchelo, contrabajo, flauta, oboe, clarinete, fagot, trompeta, trompa francesa, trombón, tuba y percusión son algunos de los instrumentos que aprenden a tocar los participantes. Recuerdos pre- COVID-19: dinámica usual del programa de educación musical en escuelas del país. Foto / Suministrada “Fue beneficioso tener ese contacto con los padres para que ellos vean lo que trabajan sus hijos cuando aprenden a tocar un instrumento. Como no podían tocar todos a la vez, lo hicimos tipo seminario, así que todos los estudiantes tenían que escuchar la ejecución de otro estudiante. El alumno tenía que estar bien preparado para ese momento”, detalla González. Retante resultó la sincronización del sonido, ya que dependía en gran parte de la señal de internet que el estudiante tuviera en su casa. Los maestros se ajustaban a las plataformas que tuvieran los padres y debían escoger piezas individuales para sus alumnos. “Fue súper criollo el proceso, pero se logró mantener la motivación y el interés”. AL DÍA CON LOS TALLERES Los talleres socioeducativos con la trabajadora social Jainies Rivera abordaron temas como el manejo de crisis. Foto / Suministrada Desde hace dos años, el programa Música 100 x 35 cuenta con la trabajadora social Jainie Rivera, que ofrece talleres socioeducativos a padres y estudiantes. “Entre abril y mayo ella brindó talleres a las familias para aprender a manejar crisis o para estar alerta ante conductas de alto riesgo”, enumera González algunas intervenciones. “Eran en vivo y luego se hacían pruebas al culminar cada taller. Esas respuestas nos ayudan a nosotros para reforzar la enseñanza musical con los valores que se necesiten destacar. En nuestro programa la música va a la par con el desarrollo social de los estudiantes”. Las prácticas continuaron de cara a la presentación individual en formato remoto. Foto / Suministrada Ya el Conservatorio de Música determinó que ofrecerá sus clases de manera virtual a partir de agosto. Música 100 x 35 no le teme a un año escolar virtual, ya quedó demostrado el poder de la música en cualquier circunstancia. “La música te cambia la manera de pensar, de hablar, sus valores te transforman y desarrolla muchas otras áreas del estudiante. Todas las comunidades tienen derecho a exponerse a estos beneficios y esa es nuestra responsabilidad”, culmina González. Fotos: Suministradas
Conoce la labor de esta organización que al momento mantiene su programa de Compras solidarias en el casco urbano de Caguas. Por Tatiana Pérez Rivera :: Oenegé Giovanni Roberto Cáez entrega una de las compras siguiendo el sistema de turnos por hora que evita la aglomeración de personas. Guiadas estrictamente por la hora que se le asignó, personas de distintas edades se acercan al estacionamiento del futuro Centro de Apoyo Mutuo en Caguas, edificio situado en la calle Vizcarrondo del casco urbano cagüeño. A partir de las 10:30 a.m. comienza la entrega de compras solidarias, una de las iniciativas de la organización Comedores Sociales de Puerto Rico, que cuenta con Giovanni Roberto Cáez como uno de sus gestores. Desde temprano, voluntarios traen los alimentos -no perecederos y locales- para organizar las bolsas de compra que serán entregadas. Antes de eso, las personas necesitadas se comunicaron con la organización y se le realizó una entrevista para determinar su nivel de necesidad y conocer el núcleo familiar. Al recoger la compra deben presentar una identificación que valide sus datos. “Las personas que se acercan a buscar comida también buscan respeto, dignidad, alguien que los escuche”, afirma Roberto a Oenegé. “Con las compras solidarias, la gran mayoría son mayores de 45 años -entre un 60 a 70% de las personas- son adultos en edad productiva con algún dependiente y están buscando alimentos para ellos y para las personas en su núcleo familiar”, describe. Este es el único programa que al momento la organización mantiene activo durante la pandemia. Todos sus esfuerzos están dirigidos a habilitar la deteriorada estructura que albergará el Centro de Apoyo Mutuo de Caguas, que acondicionan, mayormente, con donaciones privadas. De igual manera, opera la iniciativa de compras solidarias. “Empezamos en el 2017, después del huracán María, y las posibilidades se abren cuando estamos en medio del trabajo de emergencia porque estamos buscando que tenga un mayor equipo y alcance. En ese sentido, estamos trabajando el voluntariado y buscando los recursos para terminar su reconstrucción”, dice sobre el espacio que cuenta con 2,400 pies cuadrados. Las ambiciones con el espacio son muchas: cocinar, servir, almacenar comida. “Y ser un espacio multiuso que tenga desde la sala de reuniones hasta un salón de juegos”, comenta Roberto. “La verdad es que la mayoría de los recursos de dinero que están llegando son personas individuales que donan a través del ATH móvil. Nosotros aprovechamos bien lo que llega para adelantar el proyecto en su complejidad. A veces recibimos de una organización en Boston, de donantes individuales y de nuestros propios esfuerzos con la Cocina Rebelde”. “… cuando uno tiene éxito combatiendo el hambre pues el proyecto crece”. Pero la Cocina Rebelde, una cafetería ubicada en la avenida Gándara, cerca de la University High School (UHS) y de la Universidad de Puerto Rico (UPR) en Río Piedras, está cerrada a causa del coronavirus. LOS INICIOS La UPR ha servido de espacio experimental para Roberto. Oriundo de Caguas, en el 2012 el líder comenzó a “jugar con la idea” de enfrentar el tema del hambre en la isla. “Y ya en el 2013 se hizo realidad el empezar a trabajar algo con la comida. La verdad es que fue bien instintivo, tampoco es que había un plan o un proyecto como el que tenemos ahora”, dice. Lo que surgió en aquel momento fue el Comedor Social Universitario, donde de lunes a jueves servían 120 platos diarios. “Se hizo claro que se podían hacer otras cosas, que la crisis iba a empeorar y yo no quería seguir trabajando en el sitio donde estaba así que me aventuré a intentar sobrevivir y en el proceso descubrí que la comida era algo mucho más importante de lo que yo estaba viendo. ¿Por qué? Porque había mucha hambre, mucha más de la que yo esperaba, por eso tuvimos éxito, lo que yo no esperaba que fuera a pasar, y cuando uno tiene éxito combatiendo el hambre pues el proyecto crece. Empezamos con 20 ó 30 platos, era un experimento en Sociales y frente a Humanidades y después de un año me quedé con Sociales”, explica sobre las sedes de las facultades del recinto riopedrense de la UPR en las que nació la iniciativa. Cocina Rebelde aspira a ser una marca que les permita “desarrollar el proyecto social para no pasar el problema monetario que estamos pasando ahora”. “Seguimos siendo una organización que está casi en cero, la entrada de dinero no es algo constante. Tenemos mucha esperanza en la cafetería en Río Piedras, porque le ha ido muy bien, pero la realidad de la pandemia nos cambió el modelo. Por eso agradecemos que más gente pueda conocer el proyecto para que siga creciendo”, culmina Roberto. Si necesitas recibir una Compra solidaria, puedes llamar a los siguientes números: 787-329-7479, 787-228-0560, 787-702-0053 o al 939-642-4602. Para colaborar con el proyecto como voluntario o hacer donativos, comunícate al 787-384-6973. Más información: Facebook/ Comedores Sociales de Puerto Rico Fotos Javier del Valle
La organización ofrecerá talleres gratuitos de ciencias virtuales durante el mes de agosto, dirigidos a maestros de nivel elemental e intermedio. Por Redacción de Oenegé El Observatorio de Arecibo busca maestros en Puerto Rico de nivel elemental e intermedio para participar de talleres virtuales de ciencias durante el mes de agosto, como parte del programa STAR Teacher. Los talleres están enfocados en química, biología, nanotecnología y ciencias espaciales. Debido a la situación que nos enfrentamos con el COVID-19 y como parte de la misión de contribuir de manera activa en la educación de Puerto Rico, el Observatorio de Arecibo desarrolló la iniciativa para maestros, “STAR Teachers at Arecibo”. Con el fin de complementar el material ofrecido por los(as) maestros(as) en estas áreas STEM, el Observatorio ofrece a un total de 240 maestros la oportunidad de ser parte de la historia del radio-radar más poderoso del mundo. Los maestros podrán elegir todos los talleres que deseen. Los mismos estarán divididos en nivel elemental e intermedio. Al completar los talleres, recibirán un certificado de horas contacto donde se indicará la materia y el nivel seleccionado. Además, obtendrán un módulo educativo corto que incluye actividades y pruebas cortas, donde se resume el material presentado. “Estos talleres virtuales tienen el propósito de complementar el trabajo que realizan los maestros a través de actividades sencillas que puedan recrear en la casa o en el salón de clase”, destacó Abniel Machín, director ejecutivo del Centro de Ciencias y Visitantes. “La primera edición de STAR TEACHER nos mostró que hay genuino interés de parte de los docentes en buscar alternativas de enseñanza y estos talleres buscan llenar ese espacio”, agregó. CÓMO PARTICIPAR Los maestros interesados deben completar una solicitud en línea donde deben indicar los talleres que desean tomar; la misma está disponible en http://outreach.naic.edu/ao/star-teachers y en nuestras redes sociales. Los talleres son libres de costo y serán ofrecidos por la plataforma Google Classroom, por lo que es requisito tener una cuenta de Gmail. Para ser seleccionado, debe ser maestro de nivel elemental y/o intermedio y pueden participar tanto maestros del sistema público como privado. La fecha de inscripción será del 22 de julio hasta el 2 de agosto y tendrán hasta el 21 de agosto para completar los talleres. El programa STAR Teacher es una iniciativa del Centro de Ciencias y Visitantes del Observatorio de Arecibo y es administrado por Universidad Ana G. Méndez. El programa está financiado por la Fundación Ángel Ramos. El Observatorio de Arecibo es operado por la Universidad Central de Florida (UCF) en alianza con Universidad Ana G. Méndez y Yang Enterprises Inc., bajo un acuerdo cooperativo con la National Science Fundation (NSF). Si tienes dudas, envía tus preguntas por correo electrónico a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. document.getElementById('cloakfe4b0329ab9a546a50380269f3c5a2c0').innerHTML = ''; var prefix = 'ma' + 'il' + 'to'; var path = 'hr' + 'ef' + '='; var addyfe4b0329ab9a546a50380269f3c5a2c0 = 'machina1' + '@'; addyfe4b0329ab9a546a50380269f3c5a2c0 = addyfe4b0329ab9a546a50380269f3c5a2c0 + 'uagm' + '.' + 'edu'; var addy_textfe4b0329ab9a546a50380269f3c5a2c0 = 'machina1' + '@' + 'uagm' + '.' + 'edu';document.getElementById('cloakfe4b0329ab9a546a50380269f3c5a2c0').innerHTML += ''+addy_textfe4b0329ab9a546a50380269f3c5a2c0+''; . Para más información, puede visitar la página electrónica www.areciboobservatory.org o accede a la página de Facebook: The Arecibo Observatory.