Este educador ha enseñado a más de 3,000 niños a amar la música y considera que mientras más pequeño sea el alumno, mejor. Por Tatiana Pérez Rivera :: Oenegé Jorge Camacho ha trabajado con unos 3 mil niños y niñas a lo largo de su vasta trayectoria en la educación musical. Porque luego de 42 años puede darse el gusto de regresar a sus pensamientos iniciales, Jorge Camacho analiza la pregunta en silencio: ¿Pensó que la Rondalla de Humacao iba a durar tanto tiempo y a formar tantos músicos en Puerto Rico? Hace una pausa y responde: “La contestación es no”. Es sincero Camacho porque cuando te cuenta la historia de la Rondalla de Humacao y la escuela de música que le precedió meses antes en el 1984, te percatas de que su intención primordial era que los niños entre cuatro y 10 años aprendieran música y a tocar, especialmente, el cuatro. El éxito de sus alumnos -incluidos aquellos con discapacidades que van desde falta de audición, de visión, Síndrome Down o autismo- y del sistema musical que creó -inspirado por el Método Suzuki-, llegaron por añadidura. Súmale que entre sus exalumnos figuran músicos profesionales como la cuatrista Fabiola Méndez o los sinfónicos Miguel Rivera Ramírez, percusionista, y Boinael Oms, violinista. “Hay que tratar de robarse el corazón de los niños y llegar a su subconsciente para trabajar con ellos y ganárselos, esa empatía hay que tratar de lograrla con mucho amor". Jorge Camacho Fundador de la Rondalla de Humacao “Fue en el 1984 y por pura casualidad”, comienza Camacho el viaje al pasado. “Cuando abrí la escuela no tenía en mente nada de rondallas ni de conjuntos de cuerdas, simplemente era para dar clases de música para los niños desde los tres años porque esa área estaba descubierta. Yo trabajé en varias escuelas en San Juan y siempre se les ofrecían clases a niños grandes, jóvenes y adultos. Cuando me estaba graduando de mi bachillerato en Música en la Universidad de Puerto Rico, vino al Teatro de la universidad el Dr. Shinichi Suzuki con unos niñitos japoneses a dar un concierto. Cuando yo vi eso dije ‘caramba, por qué no podemos hacer lo mismo para el cuatro puertorriqueño’ y me dirigí a esa área. Jamás pensé hacer la Rondalla”, rememora una vivencia marcada por el creador de la metodología de enseñanza musical infantil. Integrantes de diversas edades de la Rondalla de Humacao aguardan su turno para salir a escena durante la pasada celebración del 40 aniversario de la institución musical. Camacho acudió a la UPR con la meta de estudiar Derecho. Completó un bachillerato en Ciencias Sociales y también en Música, porque era el área con la que más se había familiarizado en su Yabucoa natal, donde ingresó en la banda escolar en la que tocaba instrumentos de vientos, para luego interesarse en la guitarra. Cuando aprobó el examen de ingreso a la Escuela de Derecho de la UPR, sus recursos económicos habían menguado. “Dije ‘déjame montar la escuela y con eso me pago los estudios, pero me quedé en la música”, cuenta quien ya dominaba guitarra, cuatro, bajo y piano. En el casco urbano Humacao estableció la escuela porque resultaba céntrica para los pueblos limítrofes. La bautizó Instituto Musical de Humacao, “un nombre grande, pero el único maestro era yo”. “Después recluté más maestros y añadí clases de técnica vocal y batería”, dice. TAN PEQUEÑO, ¿PUEDE TOCAR? A juicio del educador, la música no es sólo una herramienta educativa y cultural, sino una herramienta poderosa para enfrentar los retos de la vida. Aquí algunos de los adolescentes que integran la rondalla. La falta de oportunidades musicales privadas para niños entre los tres y 11 años -su estudiantado ideal- convirtió su centro musical en un espacio favorecido por la comunidad. Hace poco decidió hacer un conteo junto a Evelyn Rosa, su esposa y coordinadora de la Rondalla, y han atendido a más de 3,000 niños de toda la isla. “Esas son las mejores edades para moldear a los estudiantes, me gusta más trabajar con niños, aparte de que el niño desarrolla mejor el oído y las destrezas motoras son más fácil de moldearlas. Tengo muchos estudiantes que tienen oído perfecto, el niño escucha cualquier nota en un instrumento y te la puede decir sin tener que mirarla. Cuando tu empiezas pequeñito, ese oído puede lograrlo y sirve para reconfirmar que todo lo que se está tocando está correcto”, advierte sobre esa población agraciada. Uno de los aspectos que más llama la atención de los espectáculos de la rondalla es la capacidad de los más pequeños de demostrar su dominio del instrumento. Camacho ha mantenido una sabia relación con los estudiantes infantiles. Sabe que algunos “entran a la clase intimidados con el apego que tienen a los papás y otros llegan con el deseo de aprender”. “Hay que tratar de robarse el corazón de los niños y llegar a su subconsciente para trabajar con ellos y ganárselos, esa empatía hay que tratar de lograrla con mucho amor, mucha ternura y uno a veces tiene que vestirse medio de payaso, medio de Santa Claus. Te diría que con el 90%, o un poquito más, nunca he tenido problemas”, señala. Como ya es costumbre en los pasados cuatro años, en el Concierto de Reyes de la Orquesta Sinfónica de Puerto Rico participó uno de sus alumnos, un niño de cuatro años que tocó como solista: Diego Negrón, de San Lorenzo. “Los niños pueden desenvolverse muy bien en esos escenarios, hay que enseñarles y confiar”, recomienda. Camacho no se duerme en los laureles. Anda en busca de alguien que comparta su vocación, que siga sus pasos para extender la vida de la escuela de música, la Rondalla de Humacao y los conjuntos especiales. “Tengo que ser realista, tengo 71 años, y mientras tenga salud voy a seguir, pero hay que empezar a trabajar eso. Mis hijos todos aprendieron a tocar, pero se dedicaron a otras profesiones. Tengo varios discípulos buenos y yo espero pasarle el batón a uno de ellos”. Con orgullo Camacho comparte que de los siete estudiantes puertorriqueños que han ingresado a la Universidad de Berkley, en Boston, “cuatro son de nosotros, incluyendo a Fabiola Méndez”. La reconocida cuatrista Fabiola Méndez es una de las alumnas destacadas y hoy día una respetada profesional del instrumento a nivel internacional. “Si me preguntas cuál ha sido mi más grande satisfacción dentro de todos estos años yo te diría que ha sido haber desarrollado la primera rondalla en un residencial público, Padre Rivera en Humacao. Y mi segunda gran satisfacción es que estuve 12 años dando clases en Vieques, donde no había un solo cuatrista, -solo había dos o tres guitarristas- y ahora hay un semillero de cuatristas allí. ¡Suena el cuatro en Vieques! Ahí graduamos a casi 70 estudiantes que ahora les enseñan a otros”, dice satisfecho. El experto ha superado la docena de charlas en el Conservatorio de Música de Puerto Rico y en las universidades de Puerto Rico e Interamericana, sobre técnicas para la enseñanza musical de niños. “Voy un año y se pierde, se queda en el aire. En el Conservatorio debe haber un programa de enseñanza de música para los niños. Muchos maestros pudieran estar viviendo de esto porque yo he vivido mucho mejor de lo que me imaginé. Tengo estudiantes de Estados Unidos online y se cobra bien, los estudiantes universitarios podrían estar beneficiándose de eso. En la escuela tenemos estudiantes de Peñuelas, de Toa Alta, de Aguadilla, de Rincón, de Comerío, de diferentes puntos de la isla, porque han visto que esto sí funciona, puedes aprender a tocar un instrumento”, puntualiza confiado en su proyecto musical. Para conocer más sobre sus actividades y cursos, visita la página de Facebook @rondalladehumacao. Foto / Javier del Valle
Ahora que Celimar Rivera Cosme interpretará en el Super Bowl la presentación musical de Bad Bunny para la comunidad sorda, revisamos el alcance de esa práctica en el país. Por Tatiana Pérez Rivera :: Oenegé Omayra Cabiya destaca la importancia de la interpretación y el ensayo con los actores y actrices a la hora de trabajar en el teatro y en otras artes escénicas. Celimar Rivera Cosme le puso presión a Bad Bunny. La puertorriqueña, intérprete de señas y sorda parcial, hizo vídeos pidiéndole al Conejo Malo que incorporara el lenguaje de señas para que la comunidad sorda del país disfrutara de sus conciertos en la isla. El artista cumplió. Ahora, Rivera se unirá a su esperada presentación artística en el Half-Time Show del Super Bowl 2026 que estará a cargo del boricua el próximo 8 de febrero. El gesto le recuerda a una nueva generación que hay un amplio sector de nuestra sociedad que merece disfrutar la producción cultural y artística isleña. Para ello necesita de un intérprete de señas, así como una persona en silla de ruedas requiere de una rampa de acceso a un edificio. La sordera no es visible, de ahí que sea una discapacidad olvidada. Reportes de prensa recogen que el gobierno estimó en el 2019 que en la isla vivían 228,421 adultos sordos, o con alguna dificultad auditiva, de 18 años o más. En enero 2026 se ordenó realizar un nuevo censo para revisar el perfil. “Es bien importante que los oyentes se percaten de que esa comunidad existe, poco a poco se va logrando. Ahora las personas oyentes piden los intérpretes cuando hay un anuncio importante del gobierno porque se ha empezado a cobrar conciencia de que hay una comunidad que necesita esa accesibilidad”, explica el doctor José Bertrán, fundador hace 30 años de la organización Servicios Orientados al Sordo e intérprete de señas desde el 1985. El doctor José Bertrán es intérprete de señas desde el 1985. Bertrán comenzó realizando interpretación para sordos en televisión, cuando el gobierno lo convocaba en la década de los 90 durante la temporada de huracanes. Su ropa oscura hacía las veces de un telón para que sus manos fueran el punto focal. No opinaba, ni traducía el mensaje, lo conceptualizaba en el lenguaje de señas puertorriqueño, una especie de “spanglish” que combina las señas usadas en la isla en la época de dominio español y las que trajeron las religiosas católicas estadounidenses que se ocuparon de la tarea luego de la invasión del 1898. No existe un lenguaje de señas universal. En el 1995 Bertrán colaboró con el grupo, Haciendo Punto en otro Son. La cantante Josy Latorre había visto a una soprano cantar acompañada de un intérprete de señas en Estados Unidos y quería replicar la experiencia en Puerto Rico. “Cuando nos contrató le dije ‘tu idea es fabulosa, pero necesitamos personas sordas en el público’. Se hicieron los arreglos y se sentaron en tres filas en la Sala de Festivales del Centro de Bellas Artes en Santurce. Ellos estaban encantadísimos, habían visto al grupo, pero no sabían de qué hablaban las canciones. Silvero Pérez tenía una intervención cómica y la disfrutaron mucho; ellos lo veían en televisión, pero no sabían de qué se reían los demás hasta que pudieron entender con la interpretación de señas”, recuerda Bertrán. “Los sordos están acostumbrados a lidiar con barreras de comunicación, ellos buscan la forma de hacerse entender; dibujan en un papelito, señalan o te llevan al lugar. Somos nosotros los oyentes quienes complicamos la comunicación, levantamos una barrera porque muchas veces nos da miedo no poder entenderlos" José Bertrán, fundador de la organización Servicios Orientados al Sordo Agrega que ante el impulso que generan esas experiencias, algunas personas las celebran y luego olvidan las necesidades de la comunidad sorda, otras aprenden lenguaje de señas y otras se convierten en defensoras y buscan integrarla en sus proyectos. La Ley de Estadounidenses con Discapacidades (ADA, por sus siglas en inglés) establecida en 1990, exige que se ofrezca servicios de accesibilidad y prohíbe la discriminación. El incumplimiento se penaliza con multas significativas. “Esa ley cobija a la comunidad sorda y hay gente que ahora es que se están enterando”, advierte Bertrán y menciona que en recintos artísticos suele haber elevadores y letreros en formato Braille para mejor acceso de personas con diversidad funcional, pero suelen olvidar los requerimientos de los sordos. “Cuando les incluyen intérpretes de señas en los espectáculos artísticos ellos se sienten incluidos y eso hace una gran diferencia. Muchos sordos fueron a ver a Bad Bunny, sabían quién era, pero no conocían las letras de sus canciones y cuando tuvieron el conocimiento dijeron: ‘ah, eso era’. Ahora ellos deciden si quieren consumir su contenido gracias a que un intérprete lo adaptó y lo convirtió en su lenguaje, tuvieron la misma oportunidad que los demás”, señala Bertrán. “Los sordos están acostumbrados a lidiar con barreras de comunicación, ellos buscan la forma de hacerse entender; dibujan en un papelito, señalan o te llevan al lugar. Somos nosotros los oyentes quienes complicamos la comunicación, levantamos una barrera porque muchas veces nos da miedo no poder entenderlos. Si no ponemos barreras, nos vamos a poder comunicar y vamos a encontrar seres humanos espectaculares de quienes podemos aprender un montón”, opina Bertrán. SENTIDOS EN ACCIÓN La intérprete se unió al actor Carlos Santiago en la obra teatral “Noche” (2024), pieza que se presentó en Puerto Rico, en Miami y en Nueva York. Los sordos no escucharán la música, pero sienten su vibración. Pueden leer los labios, pero es una tarea difícil en un espectáculo debido al juego de luces, la reducida visibilidad de los labios del artista y su constante movimiento. Igual sucede en el teatro. Bertrán puntualiza que los intérpretes de lenguaje de señas deben escuchar bien a los actores y no deben estar en una esquina bajo una luz tenue en el escenario porque la audiencia sorda no podrá ver sus manos. Más importante aún, deben estudiar el libreto y ensayar, “para que se empapen de la energía y el contexto de la obra, qué se dice, cómo se dice y cuáles son las razones de los personajes”. “En el teatro no se traduce, se comparte el concepto. Si el personaje dice ‘te voy a dar la luna y las estrellas porque te amo’, nosotros vamos a lo que es, no a la metáfora, y decimos ‘porque te amo, te doy lo que me pidas’”, pone como ejemplo. Desde la década del 90, la teatrera Adriana Pantoja intentó incorporar contenido para comunidades sordas con su compañía Cuarzo blanco. Finalmente lo logró en el 2005 con la pieza “Utopía perdida”, cuya historia se narraba con pantomima, música y movimiento. “Pero cometí un error, en vez de integrar a la comunidad sorda hice una función especial”, recuerda la dramaturga. En el 2007 José “Chenan” Martínez se incorpora a la compañía para trabajar música y sonido, pero además conocía la interpretación de señas. José Bertrán se sumó poco después y comenzaron el programa, Artefusión, en el 2011, que emitían de forma simultánea por radio e internet, dirigido a la comunidad sorda. En el 2009 subió a escena la primera obra de Cuarzo blanco que formalmente integraba intérpretes de señas para la comunidad sorda, “Máscaras afuera”, protagonizada por Miguel Diffoot y Julio Ramos. “En principio José Bertrán nos ayudaba a auspiciar boletos para el público sordo, y ahora ya vienen solos porque saben que pueden disfrutar la obra de teatro. Ellos pensaban ‘para qué voy a comprar un boleto si no voy a entender’; ya hay una conciencia de que ellos necesitan sus intérpretes. Esa primera obra fue interesante, hubo una pareja de personas mayores que nos dijeron, ‘es la primera vez que veo teatro’. Otros decían, ‘si hay intérpretes, no importa de qué trate la obra, yo quiero estar aquí’. He notado que les gusta la comedia más que el drama”, comparte Pantoja quien es partidaria de que “los sordos tengan la información completa y después decidan qué quieren ver”. “Y honor a quien honor merece. La primera en hacer esto fue Myrna Casas, que en el 1965 intentó con Jossie Pérez llevar estudiantes de la escuela Loaíza Cordero al teatro. Ellas fueron las pioneras con la obra “Ana de los milagros”, agrega la teatrera. Pantoja cuenta con un grupo de entre tres y ocho intérpretes, y los convoca dependiendo de la cantidad de actores en el elenco y el presupuesto del que disponga. Participan en los ensayos y son dirigidos por ella en escena, “como cualquier actor”. También reciben paga. Desde la década del 90 la teatrera Adriana Pantoja se ocupó de incorporar espacios para la comunidad sorda en las producciones de su compañía Cuarzo Blanco. “Además de lo artístico, en Puerto Rico debe haber sensibilidad y conciencia sobre la comunidad sorda que no son cuatro gatos, son miles de personas y muchos no están contabilizados en el censo. En la producción que pueda yo cuelo a los intérpretes porque es justo y necesario que tengan toda la información. Mientras más gente lo haga, mejor será porque la situación es gravísima en todos los sentidos; en la parte de interpretación médica y legal lo sordos están en el aire”, indica Pantoja. Omayra Cabiya es intérprete de sordos y se concentra en producciones artísticas en Puerto Rico, aunque vive y trabaja como intérprete médico en Florida. Se unió al actor Carlos Santiago en la obra teatral “Noche”, que subió a escena en el 2024, y se presentó en Puerto Rico, en Miami y en Nueva York, donde al siguiente año fue galardonada en los Latin Alternative Theater Awards 2025. El interés de esta oyente por el lenguaje de señas surgió a los 12 años viendo películas como “The Miracle Worker” o “Children of the Lesser God”. Luego, en la Iglesia Robles de Justicia, en Caimito, se unió al ministerio de sordos, hizo amistades en la comunidad y comenzó a interpretar señas en canciones y dramas religiosos de forma voluntaria. Estudió formalmente lenguaje de señas en el 1995 en cursos sabatinos ofrecidos en el Colegio San Antonio en Río Piedras. Aunque estudió Enfermería, no lo ejerció; se concentró en estudios de interpretación para sordos en la Universidad del Turabo que incluyó clases en el renglón artístico. “El intérprete tiene que entender el tema; no se traduce la metáfora, si no lo que se quiere decir. Yo llegué a la interpretación artística profesional a través de la recomendación de José Bertrán, en el bachillerato me pedían horas de observación y práctica y ahí conozco a Adriana Pantoja. Me invitaron a ver la obra “Máscaras afuera” y quedé impresionada con el trabajo de señas”, expone Cabiya. Le agradó la propuesta de Cuarzo blanco puesto que incluía al intérprete de señas cerca del actor, no en una equina donde el sordo tiene que escoger entre mirarlo a él o a la obra. “De esta forma el sordo no se pierde nada”, señala. Cuando tuvo la oportunidad de trabajar como intérprete en una obra de Pantoja aceptó de inmediato. Se trató de “Sueño eterno”, hace más de 10 años. “Me tocó hacer dos papeles en la obra, pero ambas actrices no compartían escenario. Fue bien interesante, tenía que marcar la personalidad del personaje en mi cuerpo. Ese es el detalle artístico, tienes que expresar más a nivel corporal: con las manos hablas, con el cuerpo das entonación y la fuerza la reflejo con mi gesto. Si un personaje es sumiso, me pongo en esa actitud y hago señas suaves, si el otro es más fuerte, expreso potencia. Los intérpretes no estamos para llamar la atención, somos una extensión del orador, somos una sombra, no incluimos nuestra opinión. No le tuve miedo a la oportunidad, me gustó porque la energía de trabajar en teatro es diferente, es adictiva. Me encantó la experiencia y seguí trabajando”, resume Cabiya que luego se unió a las puestas en escenas de “Gatagarata”, “Dentro del sueño”, “Los justos” y “Casandra nuestra”. Ahora en Florida está atenta a lo que presentará Bad Bunny en el Super Bowl y festeja que incluya una intérprete de señas. “Y los estadounidenses podrán entender nuestro lenguaje de señas perfectamente bien, no van a estar perdidos”, culmina Cabiya. Foto suministrada
La Ley 16 del 2026 facultó a SER de Puerto Rico como patrimonio del pueblo, luego de que la gobernadora Jenniffer González la firmara el pasado 7 de enero. Por Tatiana Pérez Rivera :: Oenegé A juicio de Nilda Morales, la noción de patrimonio se fortalece a través de los incontables esfuerzos que realizan por compartir lo aprendido y multiplicar los frutos de décadas de labor. El 7 de enero de 2026 se acaba de convertir en un día histórico para la Sociedad de Educación y Rehabilitación de Puerto Rico (SER). En adelante, en esa fecha se conmemorará el reconocimiento de la organización como Patrimonio de Puerto Rico, luego de que la gobernadora Jenniffer González firmara la Ley 16 de 2026 a tales efectos. “Si antes teníamos la responsabilidad de hacerlo bien, ahora tenemos la obligación de hacerlo y demostrarlo bien, porque esto es la confianza de todo un pueblo”, reflexiona Nilda Morales, presidenta de SER, días después de recibir la gran distinción. “Y no ha habido ni un sólo comentario adverso del descargo de la institución. Esto es una responsabilidad bien grande porque sabes que los demás confían en lo que tú haces. Es nuestra esperanza que esta distinción, esta ley, nos permita acceso a fondos recurrentes del mismo gobierno”, agregó Morales quien estuvo acompañada por parte del equipo gerencial de SER, “que son los que hacen que todo ocurra día a día” y de la Junta de directores, “que confía y nos da lo que más les cuesta: sus nombres y su tiempo”. En la Legislatura, el respaldo de los legisladores fue unánime para destacar el legado, la trayectoria, las ejecutorias y el impacto de la organización desde su fundación en el 1950 para enfrentar la epidemia de polio en el país. Durante el anuncio realizado desde el Palacio Rojo de La Fortaleza, se informó que antes de ser proclamada Patrimonio de Puerto Rico, SER recibía un donativo legislativo de $1.2 millones anuales y $1,050,000 provenientes del Fondo General. El presidente de la Cámara de Representantes, Carlos “Johnny” Méndez indicó que aspira a que reciba $8 millones anuales fijos de las arcas públicas. "Esto es la confianza de todo un pueblo". Nilda Moralespresidenta de SER de Puerto Rico “Nosotros seguiremos buscando fondos, haciendo propuestas y tocando puertas, pero si nos dan la seguridad de fondos recurrentes puedo mantener y retener especialistas; ahora mismo tenemos más de 18 especialistas pediátricos. Siempre estamos buscando esa estabilidad, vamos a reunirnos con la legislatura, ejecutivos, con agencias y con la Junta Supervisión Fiscal. SER siempre será más económico que el gobierno porque el presupuesto se dirige al servicio directo; lo más que hemos excedido es un 6% en gastos administrativos. Aquí no hay grasa, aquí hay sustancia, tiene nombre y apellido, proviene de todos los niveles socioeconómicos, de todas las esquinas de Puerto Rico incluyendo a Vieques y a Culebra”, explica la presidenta de la organización ganadora del Premio Tina Hills en 2016. “Corremos tres centros de alta especialidad (San Juan, Ponce y Ceiba) donde llegan neurólogos, expertos en autismo, fisiatras, ortopedas, genetistas, reumatólogos, todo lo que verías en un centro de rehabilitación de alto prestigio internacional, pero en diferentes puntos de la isla, como Puerto Rico merece, sin que la gente tenga que montarse en un avión, cumpliendo con niveles de calidad internacional porque nos acreditan”, agrega Morales orgullosa. EL FUTURO: LA MEDICINA DE PRECISIÓN La gobernadora Jenniffer González firmó la ley 16 de 2026 que convierte a SER en patrimonio del país con el respaldo unánime de la legislatura. Lo de patrimonio no es nuevo. Morales cuenta que “por muchos años nosotros decíamos que SER es patrimonio de Puerto Rico porque nacimos de la necesidad de la gente cuando enfrentaron la epidemia del polio y fuimos exitosos”. De ahí en adelante se fueron adaptando a las necesidades médicas de los habitantes de la isla: agregaron una escuela en el 1955 para estudiantes con polio, perlesía cerebral y espina bífida; en los 80 agregaron la intervención temprana; y en los 90 la medicina física y rehabilitación para pacientes de autismo, luego de que el CDC de Atlanta lo declarara epidemia. Después siguieron los centros de rehabilitación en la isla y la investigación genética que busca el origen de las condiciones. Ahora encaminan la medicina de precisión -con componentes moleculares y genéticos- que brinda tratamiento a participantes con condiciones neuromusculares. “Esto lo cambia todo. Lo que el gen no produce, el medicamento lo infunde en el músculo y con terapia se logra contracción”, señala Morales, “la salud es costosa, pero si tú no haces las cosas cuando puntualmente hacen la diferencia, perdiste el vagón en el que podías montar a esa familia. En la medida en que podamos ser proactivos en los diagnósticos, la intervención será más efectiva y la inversión más económica. Eso pone a Puerto Rico en otro nivel de competencia internacional”. Para Morales, compartir “el camino avanzado” con otras organizaciones del sector social del país “es nuestro compromiso”. “No queremos ni podemos hacerlo todo. Queremos compartir lo aprendido para que otros puedan aprovecharlo y no les cuesta porque nosotros lo absorbemos. La idea es sembrar, cultivar para que próximas generaciones puedan cosechar. Y si eso no es patrimonio, ¿qué lo es?”, finaliza Morales la entrevista. Para conocer más sobre SER de Puerto Rico, visita https://ser.pr. Fotos: Facebook / Cámara de Representantes
Casos que han cobrado notoriedad en la prensa han reconfigurado la noción de este delito entre los puertorriqueños. Esto sabemos hoy. Por Tatiana Pérez Rivera :: Oenegé Ante el alza en las denuncias y documentación pública de casos de maltrato infantil, urge entender y profundizar en el tema de la trata humana y su impacto tanto en la niñez como en la sociedad en pleno. Los tiempos en que pensábamos que la trata humana ocurría en cualquier parte del mundo excepto en Puerto Rico quedaron en el pasado. Diversos casos reseñados por la prensa en los últimos años han ampliado la comprensión de las implicaciones de este delito tipificado por los artículos 159 y 160 del Código Penal de Puerto Rico. Extranjeros que son mantenidos en situación de esclavitud, turismo sexual que involucra a menores de edad, personas retenidas a la fuerza en condiciones precarias han saltado a la luz pública en nuestro país. Es momento de revisitar el tema y conocer su alcance local. El Protocolo de las Naciones Unidas para prevenir, reprimir y sancionar la trata de personas, especialmente mujeres y niños, define el problema como la captación, traslado, transporte, acogida o recepción de una persona utilizando violencia, amenaza, engaño, rapto, fuerza, abuso de poder y de vulnerabilidad u otros elementos de coacción, con el fin de someterla a explotación y lucrarse con su actividad. Cualquier persona puede convertirse en una víctima. Por las pasadas dos décadas, los doctores César Rey -exsecretario del Departamento de Educación- y Luisa Hernández Angueira, han trabajado un estudio cualitativo sobre el tema. Apoyados por estudiantes de la Escuela de Administración Pública y de las facultades de Derecho y de Ciencias Sociales de la Universidad de Puerto Rico (UPR) en Río Piedras, la investigación multidisciplinaria ha abarcado aspectos psicológicos, económicos y de política pública de esta práctica en Puerto Rico. Han publicado tres libros sobre el tema y ya trabajan el cuarto. “Se ha logrado muchísimo desde el punto de vista de educación, pero desgraciadamente todavía no hay una política pública articulada entre las agencias”, señala Rey. “El Departamento de Educación tiene estadísticas de deserción con nombre y apellido que no necesariamente corresponden a las que tiene el Departamento de la Familia en términos de niños que viven en hogares sustitutos, ni a las que tiene Justicia o Corrección sobre niños desertores que han incurrido en actos criminales”, expone. Rey menciona en la misma oración “niños” y “puntos de drogas”, gracias a las dramáticas cifras que ha recopilado. “Casi el 90% de los jóvenes desertores que nosotros entrevistamos durante estos años, que son más de 260, son desertores escolares de séptimo, octavo y noveno grado, y se emplean en los puntos de drogas porque tienen una multiplicidad de trabajos, de estímulos económicos, de apariencia en términos de quién es el bravo de la comunidad, y son muy bien remunerados. Son jóvenes que casi en su totalidad son pobres, había uno de 14 años, gatillero, que recibía $200 por ejecutar personas”, expone Rey. Tras su investigación informa que en la isla hay unos 1,500 puntos de drogas que generan $1,500 millones en ventas; la economía subterránea produce en el país más de $3,000 millones. Para el estudioso de la trata humana, el reto principal para encararla en la isla es que no existe “una política pública articulada con la que el gobierno tenga una fotografía precisa de cuál es el problema”. “Hemos abordado unos seis gobernadores y todos coinciden en la gravedad del problema. Los legisladores en su totalidad han auspiciado legislación para ir trabajando desde el Código Civil, hasta políticas particulares sobre menores en el Departamento de la Familia, pero no avanza la comunicación que puedan tener las agencias entre sí para atajar el problema porque cada una tiene un protocolo distinto”, sostiene Rey. Como ejemplo comparte los esfuerzos del Recinto de Ciencias Médicas de la UPR para alertar a los médicos sobre las implicaciones de la trata humana, “porque es a una sala de emergencia a donde llegaría una niña que ha sido violada”. “Si no se identifica adecuadamente desde el punto de vista médico y social, quién la acompaña, en qué condiciones y a qué hora llega, no adelantamos. Hay unos protocolos internacionales que determinan cómo uno pude identificar posible trata humana, posible explotación, que es más común de lo que los puertorriqueños piensan”, sostiene. NADIE SE LIBRA “Se ha logrado muchísimo desde el punto de vista de educación, pero desgraciadamente todavía no hay una política pública articulada entre las agencias”. César ReyExsecretario delDepartamento de Educación e investigador Como parte de su análisis, Rey ha comprobado que en Puerto Rico existe trata humana que involucra a migrantes, adultos mayores, turismo sexual con menores, - “un negocio que se ha agravado por el uso de las redes luego de la pandemia”, dice-, y ha habido casos de encarcelamientos o de uso de menores de edad en robos, entre otros. Al gobierno se le complica impulsar uno de los remedios de la situación, que es la educación, ya que implicaría hablar de respetar las identidades sexuales, concienciar sobre los riesgos de tener sexo a temprana edad y relaciones íntimas sin protección, entre otros temas. “Estos elementos podrían confligir con ciertos sectores e iglesias. El sexo se convierte en tabú y se trata con eufemismos, no se aborda de manera precisa y educativa, se piensa que se tiene que hacer en otro momento. Hablar de condones y anticonceptivos es problemático, ¡hay discusiones del siglo XIX en pleno siglo XXI! Al final, lo que se sucede es que se aprende en la calle”, asegura. Legisladores que impulsen la agenda se arriesgan a no tener salvación política para el siguiente ciclo electoral. “Luego de un acto soberbio que salga en las primeras planas, la atención sobre la trata humana se diluye”, lamenta Rey. Lo que no debería ocurrir, ya que la trata de personas no desaparece: en Estados Unidos más de 200,000 menores son víctimas de este delito y, en el mundo, casi un millón de personas son traficadas. ¿Qué podemos hacer? Educación y prevención son las alternativas inmediatas. Rey indica que desde los cuatro años se puede trabajar el tema de respeto al cuerpo con la lectura y se debe vigilar el uso de los medios de comunicación y el celular, que define como “el elemento más perverso con entrada en la integridad de los menores” si no hay supervisión. Recomienda ofrecer a los padres y encargados mentorías sobre el tema para reconocer las señales. “No decaigo en esto, seguimos estudiando la trata humana. He dado múltiples talleres en escuelas y las comunidades se tienen que abrir a entender esta realidad, aunque todavía haya cierta resistencia e incredulidad”, puntualiza Rey. ORGANIZACIONES, ATENCIÓN A: conductas irregulares de jóvenes y niños irregularidad en la asistencia decaimiento físico, presencia de cicatrices, enfermedades consistentes conducta errática, descontrol descuido en apariencia física Fuente: César Rey
El experto en desarrollo organizacional, Alfredo Carrasquillo, repasa la experiencia tras publicar su libro, “Equipo en construcción: perdonen las molestias. Claves para formar equipos robustos”. Por Tatiana Pérez Rivera :: Oenegé Con más de 27 años de experiencia y habiendo impactado a sobre 200 clientes de todo perfil, el experto en desarrollo organizacional, Alfredo Carrasquillo, apostó a esta publicación como una herramienta que consolida su mirada y acercamiento específico al trabajo en equipo, entre otros temas. Alfredo Carrasquillo ya había publicado 16 veces como coautor de textos académicos. Ahora, en palabras de su editora Casandra Badillo que él comparte, lanza “mi primer libro como solista”. El pasado 11 de diciembre -y ante un salón repleto de público proveniente de distintos sectores laborales del país-, el especialista en desarrollo organizacional presentó oficialmente su libro, “Equipo en construcción: perdonen las molestias. Claves para formar equipos robustos”, en la Fundación Luis Muñoz Marín, ubicada en San Juan. Presentaron la publicación Olga Sánchez Ramos, directora asociada de Recursos Humanos de la Universidad de Harvard y Víctor Rivera Hernández, abogado y profesor en la Escuela Graduada de Administración Pública de la Universidad de Puerto Rico. El texto recupera lo que Carrasquillo ha aprendido en sobre 27 años de labor junto a más de 200 clientes corporativos, empresas familiares, así como organizaciones gubernamentales y no gubernamentales tanto en la isla como en el exterior. Nadie le ha contado nada. Lo que le dicen sus estudios y la experiencia, lo que la práctica ha logrado, sostenida por la teoría, ha sido condensado y capturado en las páginas de la publicación. Portada de la nueva publicación “Este libro comenzó hace más de cinco años como un deseo de contar historias. En algún momento un colega me dijo: ‘ya tú tienes una historia que contar, en vez de estar curando contenidos de otros y hablando de lo que otros piensan y dicen, debes pasar a contar tu historia y dejar documentado lo que has ido aprendiendo’. Pero eso supuso un desafío para mí porque yo venía del mundo académico en el que se escribe de una manera distinta al mundo al que yo me quería dirigir con esta publicación”, explica el coach en liderazgo ejecutivo. Superado el asunto del tono y el estilo, gracias a su veterana editora boricua radicada en Miami, logró su cometido de “escribir preciso, conciso”. “Lo que yo quería era que líderes de oenegés, líderes de empresas que no tienen mucho tiempo, pero que quieren construir equipos en sus organizaciones, se beneficiaran. Fueron como cinco años donde el trabajo más grande no creo que fuese escribir si no desyerbar; la edición fue más dolorosa que la escritura”, dice entre risas sobre la edición de los escritos. “Eso es otra cosa que me regaló este proceso, la gente me dice, ‘yo lo leo y te escucho’ o ‘es impresionante cómo en capítulos tan cortos comunicas tanta experiencia”, así que terminó siendo una fórmula bien importante porque logré que no fuera largo sin restarle rigor ni profundidad, creo que el balance fue positivo”, opina. Carrasquillo recuerda la presentación como una noche feliz a la que acudieron más personas de las esperadas por él debido a la época festiva. El público era variado. “Eso habla del mundo en el que he trabajado, que es muy diverso, allí había líderes sindicales, de organizaciones religiosas, de no gubernamentales, grandes corporaciones, multinacionales, empresas de familia, cooperativas, de todo. Que se creara un ambiente tan chulo en medio de esa diversidad se convirtió en el mejor homenaje al libro”, dijo al tiempo que alabó las intervenciones de los presentadores, Ramos y Rivera, quienes ofrecieron “miradas distintas” de la idea principal: cómo construimos un “nosotros”. DIFERENCIAS QUE ABONAN Alfredo Carrasquillo celebra junto a Ana Yris Guzmán, directora ejecutiva de Nuestra Escuela, durante el evento de lanzamiento del libro. El cambio provoca resistencia en algunos, pero otros dominan el arte de crear con ingredientes reales, no ideales. Eso incluye equipos con personas de distinto trasfondo. “En medio de la diversidad, las organizaciones, los líderes y lideresas son capaces de construir un equipo que no borra las diferencias si no que las capitalizan, las aprovechan”, señala como ejemplo. “Lo que intento recoger en el título del libro, “Equipo en construcción: perdonen las molestias”, es que resistimos lo que construir un equipo exige porque es incómodo, no es un masaje relajante, es un proceso desagradable”, indica y explica que se inspiró para el título en los carteles en los aeropuertos anunciando remodelaciones. “No hay atajos para construir equipos robustos, la única forma es pasando por un proceso incómodo de aprender a conversar, que a la gente a veces le resulta desagradable. Es invitar a enfrentar directamente esa resistencia a la incomodidad”, agrega. "Para quienes están enfrentando el dolor de que no hay un nosotros en sus organizaciones, de que las rivalidades se los están carcomiendo, es como encontrar una ruta, existe la posibilidad de transformarse y construir algo distinto”. Alfredo Carrasquillo Los lectores ya comienzan a emitir sus veredictos. Carrasquillo cuenta que algunos líderes con los que ha trabajado le dicen “tú estás hablando de nosotros en el libro”. “Después me dicen, ‘lo chévere es que no estás contando ninguna historia en particular si no que estás contando lo que has aprendido de todas las historias que has acompañado. Eso nos da la alegría y el consuelo de que lo que vivimos no ha sido nuestro dolor nada más, es lo que vive otra gente’. Para quienes están enfrentando el dolor de que no hay un nosotros en sus organizaciones, de que las rivalidades se los están carcomiendo, es como encontrar una ruta, existe la posibilidad de transformarse y construir algo distinto”, sostiene Carrasquillo. Sus lectores lo han obligado a sentarse a escribir de nuevo ya que encuentran en el libro una especie de lista de cotejo que les guía al conformar equipos. “De todo lo que se propone aquí como prácticas clave para construir un nosotros robusto qué yo estoy cuidando y cuáles estoy descuidando, es el análisis que hacen. Hay equipos que están leyendo el libro juntos, lo discuten en sus reuniones de staff y luego me invitan a una tertulia o un taller. Otros me dicen ‘produce un manual o un cuaderno que acompañe el libro con preguntas para hacer reflexiones’, una herramienta de trabajo que les ayude a aplicar y a pensar de manera activa, así que me tiene trabajando”, dice el autor. La publicación se presentó en diciembre pasado en la Fundación Luis Muñoz Marín ante un público compuesto por una amplia diversidad de figuras clave de la fuerza laboral (pública, privada y del tercer sector) en el país. “Hay hambre de trabajar el tema. Si el libro tiene la posibilidad de invitar a la gente a la reflexión y a andar de un modo distinto, ese es el mejor homenaje, no es que los libros se vendan, es que cambien vidas, organizaciones. Eso es una maravilla”, puntualiza. “Equipo en construcción: perdonen las molestias. Claves para formar equipos robustos” ya está disponible en las librerías del país y este año se lanzaría además su traducción al inglés y el manual de acompañamiento. Además, Carrasquillo está decidido a darle continuidad a un proyecto que había puesto en pausa, trabajar una narración sobre la vida del exalcalde de Caguas, William Miranda Marín, fallecido en el 2010, basada en más de un año de conversaciones y entrevistas con este fin. La publicación estaría lista en el 2027. La aspiración de Carrasquillo con sus lectores es que “que todos los seres humanos tenemos el deseo de dejar, de manera humilde o grandiosa, una huella, un legado en el mundo y el libro intenta comunicar que esa aportación, si la haces con otros, va a ser mucho más rica y mayor. Es una invitación al colectivo en tiempos de fragmentación y polarización”, culmina aludiendo a “Equipo en construcción: perdonen las molestias. Claves para formar equipos robustos”. Más información sobre las iniciativas del autor en https://accoadvisorygroup.com. Fotos/ Suministradas