A lo largo de once sábados, veinte jóvenes de diversas edades recibieron adiestramientos para aprender a consumir información de manera crítica. Por Tatiana Pérez Rivera :: Oenegé El fotógrafo José R. Madera durante su taller en el Medioscopio 2023. Foto / Suministrada Al final de una de las dinámicas del Medioscopio 2023 que auscultaba qué aprendieron, algunos jóvenes participantes respondieron: “no informarme solamente con un medio”. “Ese aprendizaje se lo llevaron ese día de taller y para mí es algo muy valioso. Llevo 15 años dedicada al news literacy y saber que todavía es pertinente enseñar sobre esa diversidad de medios para informarte es bien importante para mí; el tema es relevante y útil para ellos”, afirma Anette Sofía Ruiz Morales, recurso que brindó el taller “Mirada crítica a los medios de comunicación”. El Medioscopio es un proyecto de alfabetización mediática y periodismo ciudadano, coordinado por el Instituto de Formación Periodística del Centro de Periodismo Investigativo (CPI), en el que se brindan herramientas para el desarrollo de proyectos de comunicación. Se espera que sus participantes puedan producir contenidos y divulgar información sobre sus comunidades por medio de escritos, fotografías, videos y materiales creados para las redes sociales. La periodista Vanessa Colón Almenas presenta el género de foto-ensayo a los participantes. Foto / Suministrad Como proyecto piloto, el Medioscopio comenzó el año pasado con jóvenes de Loíza y, este 2023, se enfocó en veinte participantes de pueblos sureños como Arroyo, Patillas, Guayama, Salinas y Santa Isabel, además de que amplió el criterio de edad, por lo que abarcaba desde los 12 hasta los 30 años. Comenzaron a laborar el 25 de marzo. Ruiz ha participado en ambas ediciones del Medioscopio y menciona que entre las preocupaciones de los participantes figuran “aspectos de contaminación en el ambiente, la falta de oportunidades en sus pueblos y aspectos culturales que les permitan reforzar su identidad, como sucede en Loíza con la bomba”. “El Medioscopio es una forma de reconectar con lo que está pasando con la juventud y de conocer sus preocupaciones y temas de interés, también vimos que el beneficio del aprendizaje es inmediato”, subraya Ruiz. Coralis Cruz tiene 28 años, reside en Guayama y labora en la Casa Comunitaria de Medios en Salinas. Es una de las participantes mayores del Medioscopio 2023, que celebró su evento de cierre el pasado 17 de junio en la sede de la Iniciativa para el Ecodesarrollo de la Bahía de Jobos (IDEBAJO), ubicada en Salinas. “A mí me pareció súper bien y no sé si fue debido al contexto multigeneracional. Una compañera, Yesenia Santos, y yo éramos las mayores del grupo y nos lo disfrutamos igual que los jovencitos, aprendimos un montón. Pienso que saber sobre el periodismo es algo de lo que todos pueden beneficiarse, la interacción con los talleristas fue buena”, opina Cruz. “Tendemos a infantilizar a los jóvenes y estos talleres hacen que los reten un poco, saquen esas maneras de pensar y los pongan a cuestionar”. Específicamente, le interesó aprender sobre “las distintas formas de comunicar una noticia”. “A mí me encantó aprender sobre el foto-ensayo en el taller de Vanessa Colón Almenas. Tenemos la perspectiva del periodismo tradicional en el que estás con un micrófono, tienes a la persona delante y le haces preguntas, y saber que hay otras formas me impresionó. Para el trabajo final nos llevaron a las oficinas del CPI en San Juan y me gustó mucho porque nos enseñaron cómo trabajan su página web, me llaman la atención las historias orales”, agrega Cruz. Destacó además que participantes más jóvenes lograron unir intereses y temas de actualidad en sus proyectos. “Rey y su grupo hicieron un podcast que unió el deporte y la falta de energía eléctrica en su comunidad que surgió de sus experiencias, estaban en una final y se fue la luz. Tendemos a infantilizar a los jóvenes y estos talleres hacen que los reten un poco, saquen esas maneras de pensar y los pongan a cuestionar”, apunta la participante. “Le recomiendo esta experiencia a grupos de la isla que tengan jóvenes y puedan cogerla para que no solo sepan de periodismo si no que aprendan a comunicar lo que deseen de sus experiencias en las comunidades y te dan herramientas desde el celular. Estamos envueltos en las redes sociales y pienso que esa parte puede llamarles mucho la atención”, agrega Cruz. CELULAR EN MANO La periodista Damaris Suárez imparte el taller de voz y dicción. Foto / Suministrada El uso del móvil fue clave en el taller “Fotografía con el celular” que brindó el fotógrafo José R. Madera. “Tuve unos 10 participantes, casi todos adolescentes de escuela superior. Los vi en Salinas y me preguntaron muchas cosas técnicas, les hablé de composición y encuadre. Había algunos que estaban bien ‘pompiaos’ y me preguntaban, hubo buena interacción con ellos. Me les acercaba cuando los veía ‘fajaos’ y les corregía el tiro en la cámara”, detalla Madera. Para el fotógrafo, aquellos que tienen interés de aprender sobre un tema y nunca disponen de interacciones con especialistas, la oportunidad que le ofrece el Medioscopio es enriquecedora. “La experiencia es individual, pero esto los puede impactar bien brutal. Creo que es un buen arranque; para el que nunca ha tenido una experiencia similar puede hacer un cambio en la sociedad, a veces muchos chamaquitos se descarrilan porque nunca ven nada distinto”, sostiene Madera. Como parte del evento de cierre, se inauguró una exposición fotográfica en la Casa Comunitaria de Medios de IDEBAJO y, además, se presentaron los trabajos finales que desarrolló el grupo. Para el reclutamiento de jóvenes, el CPI llegó hasta varias escuelas superiores del sureste de Puerto Rico a presentar el proyecto: Elvira M Colón (Santa Isabel), Natividad Rodríguez (Arroyo) y Rafael López Landrón (Guayama). También, contaron con participantes de IDEBAJO y de la Escuela Adela Brenes Texidor (Salinas). Foto / Suministrada Para Víctor Rodríguez, gerente del Instituto de Formación Periodística del CPI, la importancia del Medioscopio para la organización radica en que permite “proveerles [a las comunidades] las herramientas para que ellos puedan desarrollar sus propias narrativas y que puedan insertarse en las conversaciones sobre las situaciones que les están afectando directamente”. Con él coincide Roberto Thomas, coordinador de IDEBAJO, quien expresó su satisfacción con que los jóvenes decidieran crear proyectos dirigidos a atender problemáticas ambientales que afectan sus comunidades en el sur. “La aspiración es que este grupo quede interesado en el tema y entienda que esto [IDEBAJO] es un espacio en donde pueden aprovechar y traer ideas para que construyamos en conjunto”, aseguró Thomas. La directora ejecutiva del CPI, Carla Minet, aseguró que iniciativas como Medioscopio son importantes dado que “les permite a nuestros periodistas venir a comunidades de forma consecuente y tener contacto con los jóvenes, escuchar sus problemáticas, sus preocupaciones, sus propuestas, y entender cómo se informan. Así que, para nosotros es una experiencia de aprendizaje”. El CPI aspira a continuar con la iniciativa Medioscopio y llevarla a otros sectores del país. Conoce más en Facebook @Centro de Periodismo Investigativo. Medioscopio: iniciativas desarrolladas El Vecino Indeseado De Aguirre (Fotoensayo) Miembros de Medioscopio 2023 te orientarán sobre la Central Termoeléctrica de Aguirre que genera contaminantes químicos que impactan la salud humana.El Vecino Indeseado De Aguirre (@elvecinoindeseado) • Instagram photos and videos Santa Isabel en llamas (Fotoensayo) En 2022, el municipio de Santa Isabel registró 125 fuegos forestales. Por esa razón, integrantes de Medioscopio 2023 desarrollaron la página de IG @S.I.ENLLAMAS, con la que esperan educar a sus vecinos sobre la importancia de mitigar cualquier situación que pueda dar paso a un fuego forestal. La plataforma también espera que las personas reporten y alerten sobre nuevos eventos para beneficio de las autoridades y la comunidad.Santa Isabel en Llamas (@s.i.enllamas) • Instagram photos and videos “SE SECA EL MALECÓN” (Vídeo) Presentación de entrevistas a pescadores de Arroyo que comentan sobre cómo la sequía en las aguas del malecón amenaza su pesca y su sustento.Míralo aquí. "JÓVENES POR EL SOL" (Podcast) ¿Qué opinan los y las jóvenes del sur sobre la crisis energética que vive Puerto Rico? En conversación con Hery Colón Zayas, coordinador de la Casa Comunitaria de Medios y con Juan Rosario, exrepresentante de la ciudadanía en la AEE, se reflexiona sobre cuáles deben ser las soluciones para esta problemática. En Spotify: Escúchalo aquíEn Anchore (para quien no tiene Spotify): Escúchalo aquí Medioscopio: talleres y recursos Taller #1 - Mirada crítica a los medios de comunicación Annette Sofía Ruiz, comunicadora Taller #2 Qué es la desinformación y cómo desmontarla Luis Joel Méndez y Tatiana Díaz, CPI Taller #3 Periodismo Ciudadano + estrategias de comunicación comunitariaRafal Díaz Torres y Víctor Rodríguez Velázquez, CPI Taller #4 Marco legal de acceso a la información públicaCarlos Francisco Ramos, CPI Taller #5 Charla de Racismo Ambiental y taller sobre cómo crear contenido no sexistaCristina del Mar Quiles y Ruth Santiago, abogada ambiental Taller #6 Excursión Caribe Fest Caribe Fest Taller #7 Capacitación Fotográfica + CalceJosé Madera, fotógrafo y Vanessa Colón Almenas, CPI Taller #8: Brainstorming Proyectos Finales Ishbel Cora, Carla Minet, Luis Joel Méndez, Vanessa Colón Almenas y Víctor Rodríguez Velázquez, CPI Taller #9: Gira al CPITaller de voz y dicción Damaris Suárez, Norenid Feliciano, Luis Joel Méndez, Vanessa Colón Almenas, José Encarnación Taller #10: Cierre proyectos finales Norenid Feliciano, Luis Joel Méndez, Vanessa Colón Almenas, Carla Minet, José Encarnación
En un evento de presentación que tendrá lugar en Guayanilla, centros preescolares de la zona suroeste de la isla podrán conocer los ofrecimientos de los programas que integran la Iniciativa Preescolar de la Fundación Ángel Ramos Por Tatiana Pérez Rivera :: Oenegé Annie Saldaña, del Programa de Integración de las Artes Visuales del Museo de Arte de Puerto Rico. Foto / Javier del Valle Los centros preescolares desde Patillas hasta Añasco conocerán la Iniciativa Preescolar Virtual (IPV) de la Fundación Ángel Ramos (FAR). Con la fortaleza de que cada programa que la integra está enfocado en un área distinta del aprendizaje, la IP arriba a Guayanilla para presentar el evento “Transformación educativa para la niñez temprana” este próximo miércoles, 21 de junio, de 8:30 a.m. a 12:30 del mediodía, en Costa Bahía Hotel & Convention Center. La entrada es libre y se requiere registro previo. Francelyn Figueroa y Tania González de Despertar Musical, programa del Conservatorio de Música de Puerto Rico. Foto / Javier del Valle Dirigida a directivos y maestros de centros preescolares de pueblos del suroeste del país, la actividad permitirá que representantes de las iniciativas Alcanza, de la Universidad de Puerto Rico; APRENDO, de United Way de PR; Certificación Montessori, del Instituto Nueva Escuela; Despertar Musical, del Conservatorio de Música; e Integración de las Artes Visuales, del Museo de Arte de Puerto Rico, puedan mostrar de manera práctica y vivencial las destrezas que trabajan, cómo abonan al aprendizaje, así como los cursos y certificaciones que ofrecen. “Titulamos el evento ‘Transformación’, justamente pensando en que cada uno de estos programas atienden áreas distintas del desarrollo de la niñez. Los programas capacitan a educadores ofreciendo estrategias y alternativas educativas en sus áreas de enfoque, para beneficio de los niños en los centros”, explica Marelis Román, coordinadora de la IPV. Kiana Pacheco, del programa Alcanza de la Universidad de Puerto Rico. Foto / Javier del Valle Al repasar los cinco componentes de la IPV, Román explica que “en el caso de Montessori trabajan la filosofía montessoriana; APRENDO, se enfoca un poco más en las emociones; Alcanza va a la lectura, la escritura y la neurociencia; Despertar Musical trabaja con la música e Integración a las Artes Visuales aprovecha el uso del arte en el aprendizaje”. “Cada programa atiende distintas áreas de desarrollo del estudiante”, subraya la coordinadora. Al evento se convoca de manera especial a aquellos centros que no han participado aún de ninguno de los programas de la Iniciativa Preescolar Virtual. Bárbara González del programa Aprendo de Fondos Unidos. Foto / Javier del Valle “Los invitamos a la presentación corta de los cinco programas. Es una actividad concisa, a la que se invitó a un director y a un maestro de cada centro para que se expongan a la Iniciativa desde ambas perspectivas”, asegura Román. “Estamos deseosos de conocerlos y de que nos conozcan; les extendemos una invitación a que descubran la experiencia maravillosa de aprendizaje que van a adquirir como comunidad educativa con la iniciativa y los programas en los que deseen matricularse”, culmina Román. Annabel Martínez, de la Certificación Montessori del Instituto Nueva Escuela. Foto / Javier del Valle Para regístrate en el evento gratuito acceda a: www.eventbrite.es/e/iniciativa-preescolar-transformacion-educativa-para-la-ninez-temprana-tickets-626517088477?utm-campaign=social&utm-medium=discovery&utm-term=listing&utm-source=cp&aff=escb Fotos / Javier del Valle
Inspirada en Siempre Vivas Mayagüez, la organización adscrita a la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras confía en la educación temprana y el arte para enfrentar el abuso de género. Por Tatiana Pérez Rivera :: Oenegé Parte del equipo del proyecto Educarte que Siempre Vivas Metro presenta en Peñuelas. Desde la izquierda: Jennifer Joahanna Martínez, Laura García Soto y la profesora Elithet Silva Martínez. Foto / Suministrada Y pensar que Siempre Vivas Metro nació en un curso de la Escuela Graduada de Trabajo Social Beatriz Lasalle, de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras, con el sueño de acompañar en asuntos de violencia de género. Si hoy ha ampliado sus servicios, no solo ha sido para responder a las necesidades de sus participantes, sino “reconociendo que acompañar es una pieza, pero prevenir, concienciar, es otra”, dice la profesora Elithet Silva Martínez, codirectora de Siempre Vivas Metro y catedrática asociada de dicha escuela. El trabajo de la profesora Luisa Seijo en Siempre Vivas en Mayagüez, proyecto fundado hace quince años, inspiró la creación hace tres años de su contraparte en Río Piedras. Las alumnas Carmen, Rita, Suzette, Lena y Omayra hacían una práctica especializada en violencias de género cuando comprendieron, no solo que la labor de Siempre Vivas era necesaria, sino que además un nutrido grupo la aprovecharía. Imágenes creadas por el equipo de Siempre Vivas Metro y utilizadas en narraciones de cuento en Peñuelas y en centros educativos. Foto / Suministrada “La universidad es un microcosmos de la sociedad, pero hay temas que si no tenemos cuidado pueden verse como objeto de estudio, como algo en la lejanía. Yo brindé mucho acompañamiento en mi oficina, después de clase, en el baño, en el estacionamiento, en el tribunal a las tantas de la noche y pensamos ‘algo hay que hacer’; más allá de hablarlo, hay que accionar las violencias de género”, explica Silva. Usando un modelo de acompañamiento feminista que se vale de la narrativa, la oralidad y el arte para nombrar y procesar las violencias, coordinaron el comienzo del primer grupo de encuentro presencial en el 2020. Con la llegada del COVID repensaron el contenido y terminó siendo un grupo de sobrevivientes de violencia sexual, dirigido a atender denuncias de acoso realizadas por mujeres del recinto riopedrense. “Así empezamos en esa época. Las personas comenzaron a escuchar que de forma virtual se reunían para sanar grupos de sobrevivientes, y este semestre nada más ya tuvimos siete grupos de acompañamiento a víctimas y sobrevivientes de distintos tipos, presenciales y virtuales”, menciona sobre espacios en los que, por ejemplo, se usa la escritura para renombrar la violencia o se hacen talleres de masculinidades saludables. PREVENCIÓN: PRIMER PASO Campaña de apoyo contra el acoso. Foto / Suministada Una de las inquietudes del grupo de Siempre Vivas Metro en sus comienzos era ‘¿por qué debemos esperar a que el ataque suceda?’. Por eso comenzaron a ofrecer talleres a menores de edad en alianza con el proyecto Aula en la Montaña en Peñuelas y en las escuelas laboratorio de la Universidad de Puerto Rico. En el 2019, la profesora Silva, Jeniffer Johanna Martínez Medina y Laura García Soto, entre otras alumnas de maestría, diseñaron y presentaron proyectos con la prevención de violencia como eje central y a la conversación no solo se invitaban a estudiantes desde grados elementales hasta superiores, sino además a sus padres y vecinos. “Todas las voces tienen que ser parte”, declara Silva y explica que con ayuda del profesor Ángel Díaz Cabrera, de la escuela elemental de la UPR-RP, utilizaron el arte para descubrir antídotos contra la violencia y entre ellos figuraban la solidaridad y la cultura de paz. “Nombrar la violencia en nuestros tiempos y en nuestras palabras puede ser muy liberador”, reconoce la profesora Silva, quien además huye de la “victimización eterna” que puede imponer la sociedad. “Mucha gente piensa que la niñez no está preparada para tener ese tipo de conversación… y si no se hablan estos temas desde un espacio con información correcta, igual van a tener esas conversaciones, pero desde la desinformación y eso lo que produce es miedo e inseguridad”. “En el caso de la niñez, por qué tendríamos que esperar a que le pase algo para empezar a vivir la vida que queremos y merecemos vivir, de ahí que los temas como la inclusión y la solidaridad son importantísimos. La niñez tiene muy claro su derecho a vivir en paz, en reconocimiento del amor a la tierra y al país; eso es un antídoto a la violencia”, asegura Silva. Por otra parte, Martínez confirma que “la niñez es protagonista de la vida del país aquí y ahora, no son el futuro del país son el presente”. La especialista invita a que los niños sean “protagonistas y copartícipes” de la vida social y de su proceso educativo. “El adulto está en proceso de retroalimentación constante, pero entendiendo que a la niñez hay que escucharla porque tienen mucho que decir y mucho que contar desde su sentir y pensar de cómo experimentan el mundo y la vida desde la temprana edad. Hay que generar confianza para que, desde su autenticidad, participen con ejercicios lúdicos que convocan el amor por conocer como son las canciones o los cuentos, que permiten que la imaginación vuele y descubran que es posible un país donde haya convivencia de equidad”, invita Martínez y alerta que usualmente se invisibiliza a los menores porque se piensa que “como son niños, no tienen que decir”. “Ellos nos impactan a nosotros y nosotros a ellos”, resume Martínez. Siempre Vivas Metro sigue creciendo en la UPR-RP. Foto / Suministrada García Soto coincide en “no subestimar” a los menores. “Mucha gente piensa que la niñez no está preparada para tener ese tipo de conversación, que no tiene las herramientas y no sabrá manejarlo y, por el contrario, si no se hablan estos temas desde un espacio con información correcta, igual van a tener esas conversaciones, pero desde la desinformación y eso lo que produce es miedo e inseguridad”, asegura. Sobre los grupos de acompañamiento con universitarios, afirma que en principio temen “el señalamiento, identificarse como sobrevivientes”. “En el grupo de escritura hablamos de que es un espacio seguro y se vale llorar. Eres fuerte por atreverte a llorar en una sociedad que te dice que no llores, que te seques las lágrimas y eches pa’ lante. No siempre la vida es bella, también es dura y se vale un momento para estar triste”, asegura la joven que culminó su maestría. La desinformación a cualquier edad provoca resistencia a atreverse a ser vulnerable. García es partidaria del uso de la educación para remediarlo y reconoce que “no es una herramienta que se ha explorado a su cabalidad”. “Si hay espacios educativos que informan a las personas, les ayudan a entender mejor sus emociones y a cómo tener una vida más plena, esos espacios son limitados, no es la forma en Puerto Rico ni en las escuelas. Es de esperarse entonces que no haya habido un gran cambio en el país, si estos programas y servicios no se han hecho accesibles a la población”, culmina García. Conoce los logros del proyecto en Facebook @Siempre Vivas Metro. Fotos / Suministrada
En la exposición, “BENDICION-ES”, se reúnen íntimas fotos que capturan la unión familiar durante los últimos días de vida de la madre de la artista. Por Tatiana Pérez Rivera :: Oenegé Rosario Fernández junto a su padre, Fernando "Fen" Fernández. Foto / Javier del Valle Lo primero que llamó su atención fueron las manos, cuánto se parecían las de su madre María J. “Bubi” Esteve y las de ella; las retrató impulsivamente con el celular para recordarlas cuando no estuvieran juntas, lo que sucedió meses después. La madre de la fotógrafa Rosario Fernández pasó sus últimos meses de vida junto a ella y su esposo Fernando “Fen” Fernández, en los tiempos de aislamiento debido a la pandemia por COVID-19, por lo que la creadora de imágenes se dedicó a guardar en su cámara memorias de vida y la esencia de un poderoso vínculo. Algunas de esas fotografías integran la muestra “Bendición-es”, que desde el 1 de junio está abierta al público en Sala de Exposición de Arte Fundación Ángel Ramos (SalaFAR), en la sede del edificio en Hato Rey. La entrada es libre de costo. Teresa Tió, Irene Esteves, coordinadora de SalaFAR, y Adlín Ríos. Foto / Javier del Valle Lo menos que pensó Fernández fue que las fotos que capturó de su madre, su padre y ella durante el aislamiento, terminarían siendo compartidas a gran escala. Tomar fotos se convirtió en su modo de canalizar el fin de la vida terrenal de su progenitora, que eventualmente sucedió en julio de 2020. “Mis papás llegaron de vacaciones en España y al otro día cerraron la entrada a Puerto Rico, pero ya los tenía conmigo en casa. Como en ese principio de la pandemia no tenía trabajos ni salidas, pude enfocarme 100% en ellos. En ningún momento pensé que iba a hacer fotos”, afirma Fernández, fotógrafa con 25 años de trayectoria. Laura López, directora ejecutiva de la Fundación Ángel Ramos, y Rosario Fernández, artista invitada a SalaFAR. Foto / Javier del Valle “Era tiempo de estar con mi mamá, nada más. Como artista tomas referencias personales, pero nunca trabajé algo así de personal, nunca. Cuando trabajaba en prensa odiaba hacer fotos en hospitales, en funerales, porque nunca me sentí cómoda documentando la miseria de otros. Cuando hice las fotos de las manos, me inspiró a hacer más fotos juntas porque me dije ‘ella se me va ya mismo’ y hay cosas que uno se olvida. Quería guardar esa resiliencia y esa paz que mi mamá transmitía, se me subió la musa y se me abrió un mundo”, declara. “La exposición no se trata de dolor o pérdida, sino que es una celebración de la vida, la fe y la resiliencia”. La fotógrafa asegura que tampoco contempló compartir las imágenes en una exposición formal, hasta que la profesora Laura Bravo, del Centro de Recursos de Investigación y Aprendizaje Subgraduado (CRIAS) de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras, la invitó a colaborar con el trabajo de dos estudiantes sobre el tema: cuerpo y enfermedad en la fotografía puertorriqueña. La reacción del público a sus fotos la sorprendió. “Primero lo consulté con mi padre, porque en ningún momento planifiqué compartir el trabajo. Cuando terminé mi conferencia con los estudiantes, hubo gente que se me acercó a darme las gracias porque han perdido sus padres o están en ese proceso y no han sabido canalizarlo. Me di cuenta de que este trabajo ya no era mío y que había tocado a mucha gente. Creo que el mensaje fue ‘no puedes tener estas fotos engavetadas’”, recuerda sobre las obras en blanco y negro. Y EN REPÚBLICA DOMINICANA Rosario fue invitada a presentar algunas de estas fotos en el festival “Photoimagen 2022”, celebrado en septiembre del año pasado en Santo Domingo, República Dominicana, con la curadoría de la coordinadora de SalaFAR, Irene Esteves, entre otros especialistas. “Ahí tuve dudas, no sabía si quería exponer la fragilidad de mi mamá en un entorno que no fuera educativo, pero flui y dije ‘vamos a hacerlo con cuidado’. Yo creo que ella está moviendo todo para que yo haga este trabajo que se ha convertido en una terapia de grupo”, asegura Fernández sobre las reacciones que provocan las fotos y la sanación que genera en algunos espectadores. A ambas exposiciones su padre “Fen” la ha acompañado y, aunque se les escapan algunas lágrimas de emoción y alegría, la fotógrafa opina que las imágenes tocan fibras universales; no dejan a ningún espectador indiferente y provocan reflexiones sobre el amor, la fragilidad humana y el tiempo. Sobre la exposición en SalaFAR, Fernández no se impone expectativas y asegura que “Dios dirá” en torno a su recepción entre un público tan diverso como el que visita la sala de exhibiciones. “La exposición no se trata de dolor o pérdida, sino que es una celebración de la vida, la fe y la resiliencia. La aceptación con la que mi madre se enfrentó a lo inevitable me inspiró a crear esta serie de fotografías y vídeos que me hace sentir conectada a ella como si siguiera aquí. Me siento bien agradecida, tranquila y satisfecha. Espero que quienes vean estas fotos se lleven ese amor que transmitía mi mamá”, expresa. Cada exposición de SalaFAR presenta un programa educativo dirigido a la comunidad en general. Sigue atento a nuestras redes sociales para que puedas disfrutarlo. SalaFAR abre al público de lunes a viernes, en horario de 8:00 a.m. a 5:00 p.m. para más información, llama al 787/763-3530. Fotos / Javier del Valle
Las aulas sin paredes donde el proyecto trabaja en Peñuelas han atestiguado la evolución de sus participantes, pues alcanzan un mayor bienestar. Por Tatiana Pérez Rivera :: Oenegé Los psicólogos Eduardo Lugo y Helga Maldonado, cofundadores del proyecto Aula en la Montaña que labora en Peñuelas. Foto / Suministrada Cuando los niños y los adolescentes participantes del programa Aula en la Montaña eran sorprendidos por nubes cargadas de lluvia o por truenos mientras trabajaban bajo carpas, se desesperaban al punto de que había que concluir la actividad y brindarles apoyo. Hoy la reacción ya no es la misma. ¿Por qué? Te contamos. Aula en la Montaña nació en el 2020. Es un proyecto cobijado bajo la organización Impacto Juventud -establecida por el profesor Eduardo Lugo- y respalda el desarrollo educativo, social y emocional de la comunidad Rucio, en el sector Quebradillas de Peñuelas. Distante, sin agua potable, señal de internet o energía eléctrica estable, está integrada por unas 60 personas, distribuidas entre 25 familias. La organización trabaja con 18 menores de edad desde el 2021. Helga Maldonado conoció a la comunidad Rucio durante los trabajos voluntarios realizados luego del huracán María y siguió en contacto con su lideresa comunitaria, Minerva de Jesús. Junto al profesor Lugo regresaron a apoyarlos en la pandemia por COVID-19 y los residentes les expresaron su preocupación por el rezago educativo de los niños. “Decidimos apoyar la parte educativa, pero cuando nos sentamos con el grupo de voluntarias, con los nenes y las nenas, vimos que venían nubes negras o lucía como que iba a llover y ellos comenzaban a tener unas manifestaciones emocionales bien fuertes y difíciles, entraban en ataques de pánico, salían corriendo, teníamos que parar todo para abrazarles y llevarlos a sus casas. La preparación del doctor Eduardo Lugo y la mía es en psicología, así que decidimos ayudarles”, explica Maldonado, codirectora junto a Lugo de Aula en la Montaña. “Apoyamos a la niñez para que pueda fortalecerse y lograr que tengan éxito en distintas áreas de su vida”. Pronto se percataron de que procurar un encuentro tradicional entre psicólogo y paciente pediátrico no funcionaría en la zona “por los mitos que hay con la salud mental”. “Los papás dijeron que ‘no’, así que empezamos a integrar el bienestar de otras maneras y ahí es que se añade el componente de arte, de bomba, de agroecología, de actividad física para lograr este bienestar en un escenario no tradicional de terapia. Los nenes y nenas han aprendido a usar técnicas para calmar su ansiedad, han aprendido a respirar, a usar la tierra y el baile que son destrezas que trabajan en Aula y las llevan a otros espacios como la escuela; ante situaciones estresantes sus papás nos dicen que las usan. Ahora cuando vienen las nubes negras, y aún en medio de la lluvia, ya no tienen las manifestaciones conductuales que veíamos al principio y hasta logramos terminar los servicios en medio de la lluvia. Quien no haya visto esto antes, no entiende el gran logro que representa para nosotros”, subraya Maldonado. Tras superar ese primer escollo y ganar la confianza de la comunidad, ampliaron sus servicios bajo las aulas abiertas: mesas y sillas bajo carpas, con árboles y montañas como “paredes”. Aula en la Montaña siguió identificando retos. RUTINA SABATINA Cada sábado, en horario de 9:30 a.m. a 1:00 p.m., el programa de Aula en la Montaña trabaja en la comunidad que no cuenta con un parque o un salón comunitario. Al momento atienden menores desde los 2 hasta los 17 años. Trabajos creados por los participantes durante el taller que brinda el programa Educarte, a cargo de la organización Siempre Vivas Metro. Foto / Suministrada “Ellos enfrentan diversos retos como los geográficos y estructurales, además de la pobreza extrema en la que viven. La comunidad es en Peñuelas, pero algunos estudian en Adjuntas porque les queda más cerca, el hospital más cercano queda a una hora y en la pandemia los nenes tenían que llegar hasta un puente, donde había señal de internet, para recibir las asignaciones o enviarlas de vuelta a los maestros. Apoyamos a la niñez para que pueda fortalecerse y lograr que tengan éxito en distintas áreas de su vida”, sostiene la codirectora del proyecto. Una de esas iniciativas es el proyecto Educarte, en alianza con el Programa Siempre Vivas Metro, de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras, en el que el arte es usado como herramienta principal para trabajar diversos temas educativos y sociales como la prevención de la violencia. “Los cambios han sido bien evidentes, nuestro trabajo nació de la preocupación de la comunidad por la educación de los niños y fue cambiando porque los nenes estaban sin acompañamiento. La mayoría de los adultos de la comunidad tienen un promedio de sexto grado y no saben ni leer ni escribir. Ellos son generosos, son ricos en tantas otras cosas, aman tanto a la niñez, la sostienen y eso es invaluable”, celebra Maldonado. Para la profesional de la psicología, Aula en la Montaña “ha sido una escuela querida” en su carácter personal. “Somos más de 60 voluntarios y han sido cientos en el camino, y ninguno cobramos por lo que hacemos, pero las ganancias emocionales, profesionales y personales que tenemos, lo que nos enseña la comunidad, la valentía y la alegría con la que todos los días enfrentan la vida es algo que me mueve. No importa lo complicada que esté mi vida, yo tengo que sacar tiempo para Aula en la Montaña”, finaliza Maldonado. Entérate de más detalles de la labor de Aula en la Montaña en su página de Facebook, @Aula en la Montaña. Fotos: Suministrada