La periodista y escritora Tatiana Pérez Rivera reflexiona en torno a su labor como entrevistadora, investigadora y autora del libro “Una fundación para todos los tiempos: 38 años de acción filantrópica” de la Fundación Comunitaria de Puerto Rico Por Ana Teresa Toro :: Oenegé Tatiana Pérez Rivera es periodista y escritora con especialización en temas culturales, edición de revistas, columnas de opinión y el tercer sector. ¿Cómo se arma un libro que documente la historia de algo que es más bien abstracto y que, a su vez, se compone de un sinnúmero de historias concretas? Con ese inmenso reto se topó la escritora y periodista Tatiana Pérez Rivera al iniciar el proceso investigativo, de entrevistas, de diálogos editoriales y de redacción del libro Una fundación para todos los tiempos: 38 años de labor filantrópica, que publicó a finales del pasado año la Fundación Comunitaria de Puerto Rico (FCPR). Y es que la historia de una institución se va armando al unir los fragmentos de los relatos, memorias, experiencias, gestiones y proyectos que han trabajado a lo largo del tiempo participantes y colaboradores de todos los niveles y campos de acción. No es una historia en solitario, es un encuentro de voces y vivencias que le dan sentido a ese organismo sin cuerpo, pero, a su vez, hecho de tantos cuerpos que constituye una institución. En su quehacer, Pérez Rivera ha documentado el trabajo, luchas, triunfos y retos de un amplio número de organizaciones sin fines de lucro en Puerto Rico a través de su labor como periodista de la revista de la Fundación Ángel Ramos (FAR), Oenegé. En este espacio a lo largo de más de una década ha podido conocer y dar a conocer las historias del tercer sector en Puerto Rico, acompañarles en sus reclamos, destacar sus héroes y heroínas anónimas y celebrar sus logros. Su labor la ha convertido a lo largo de los años en una pluma especializada y conocedora del sector como hay pocas en el país. Actualmente, además es la conductora de Oenegé, el pódcast, un nuevo componente de los esfuerzos de Comunicaciones de la Fundación Ángel Ramos desde el cual se busca no sólo ya mostrar el quehacer del tercer sector, sino ampliar el foro para que más personas conozcan acerca del amplio acervo de soluciones que el liderazgo de las organizaciones sin fines de lucro del país tiene para ofrecer a los problemas que enfrentamos como sociedad. De ahí que su selección como autora para este proyecto de la FCPR fuese un paso natural y cónsono con las aspiraciones de la publicación. "La cotidianidad se impone y ahí el miedo entra y hace fiesta. Y uno se pregunta, ¿qué mueve más, el miedo o la esperanza? Pero veo cómo las fundaciones y las organizaciones aportan la esperanza a la ecuación cuando te enseñan otras maneras de manejar tu realidad y salir de ella". Tatiana Pérez Rivera Autora La investigación de Pérez Rivera comenzó en el 2020 cuando en plena pandemia realizó las primeras de más de 60 entrevistas a participantes y colaboradores de todo perfil que dejaron su huella en la FCPR y cuyas vidas también fueron transformadas por lo vivido. Trabajó de la mano del Dr. Nelson Colón Tarrats, principal oficial ejecutivo de la FCPR, así como con integrantes de su equipo administrativo actual como la oficial de comunicaciones Libni Sanjurjo y la vicepresidenta senior Mary Ann Gabino. Edder González se ocupó del diseño gráfico y Odette Aguilar de la corrección. Pero quizás la labor más intensa fue la de sentarse a escuchar decenas de testimonios, contrastarlos con documentos y fotografías y encontrar la mejor manera de presentar a los lectores una historia en la que converge la experiencia institucional con la realidad social del país década a década. “La gente empezaba refiriéndose a la Fundación y terminaban hablando de ‘nosotros en la fundación’. Pude dialogar con personas que estuvieron 5 años, hace 15 años, gente que entró y salió en distintas etapas. Todos comparten ese vínculo que no se rompe pues les dio una oportunidad genuina de servir al país, son personas que no conocían el Puerto Rico al que la Fundación Comunitaria les enfrentó. También les daba el sentimiento de completar una tarea, de sentir que aportaban al país”, explica Pérez Rivera acerca del componente humano tan prioritario en la gestión de la FCPR. “Hay personas que iban a visitar comunidades y el Dr. Colón les decía, apaguen los celulares, vamos a escuchar y se topaban con dinámicas bien distintas porque, por ejemplo, si venía alguien del mundo de las finanzas se enfrentaba a tener que aprobar un donativo a base de confianza, algo que sería imposible de hacer en la banca sin recibir mínimo un señalamiento. Fue así también como van entendiendo que el tercer sector necesita sus propias reglas y modos de ver y accionar”, abunda. Para la autora uno de los aspectos más relevantes de la historia de la institución es el modo en que lograron articular una junta de directores con personalidades clave de diversos sectores de la sociedad, muchas veces de visiones radicalmente opuestas, que lograban dialogar y llegar a acuerdos a favor de una causa. A su vez, el celo con el que siempre han protegido el evitar que las tensiones y presiones que puede generar la política partidista incidiera de ninguna manera en su toma de decisiones. Algo, que bien es sabido, es muy difícil de lograr en cualquier tipo de institución, sea filantrópica o no. Durante la presentación del libro el pasado mes de noviembre, Pérez Rivera enfatizó en la importancia de dar a conocer los procesos de toma de decisiones en instituciones como la FCPR como modelo de acción para el país. “En las reuniones de junta todo el mundo era loco con llegar pues era un momento de mucho aprendizaje, podían relacionarse con personas con las que de ningún otro modo tendrían relación a no ser por ese espacio. Mantenían a raya la política partidista, aún teniendo sentadas en la misma mesa a personas abiertamente partidistas. Podías tener a un desarrollador con un líder comunitario con visiones distintas acerca de qué se debe hacer con la tierra y haciendo un esfuerzo genuino por entenderse”, celebra la autora quien considera que, además de este modelo de diálogo saludable y civil a favor del país, el libro ofrenda como mayor testimonio el poder ver de primera mano “cómo las fundaciones y las organizaciones tienen una gran habilidad para, con rapidez, diseñar, implementar y ajustar una iniciativa para resolver un problema. Este libro es un catálogo de esfuerzos. Algunos tienen un gran resultado, otros están por verse, otros merecieron ser ajustados o no son iniciativas para siempre. Otras ya se han completado y son iniciativas que tuvieron su principio y su final y están las que no se completaron como se imaginó, pero el proceso para llegar a ellas mejoró la situación”, analiza. Como periodista, con décadas de experiencia tanto en el sector como en el diarismo y la cobertura cultural, Pérez Rivera da cuenta del hecho de que el tercer sector es muchas veces demasiado anónimo. De modo que, cuando el lector se adentra a un libro de esta naturaleza, encontrará la amplitud de dimensiones que abarca y la cantidad de campos del saber y de acción social en los que incide. Por ello, el libro ha sido organizado de manera temática y abarca temas como educación, vivienda, salud, comunidad, justicia social, equidad, artes, comunicación, fondos y legados, eventos naturales, manejo del sol y el agua y la operación general, entre otros. El primer capítulo sí responde al relato cronológico y explica las particularidades de una fundación comunitaria, un modelo de gestión filantrópica inexistente en el Puerto Rico de hace ya casi 40 años. Básicamente, una serie de fundaciones estadounidenses de gran tamaño (como Ford Foundation, Carnegie Foundation, Rockefeller Foundation y McArthur Foundation, entre otras), movidas por los esfuerzos de la diáspora puertorriqueña en los Estados Unidos, otorgarían un donativo inicial con la condición de que fuese igualado y duplicado en el país. Entre todas las fundaciones estadounidenses aportarían $4 millones de dólares, una suma significativa en la década del 80. Le correspondía a la isla lograr recabar $8 millones de dólares para recibir ese donativo matriz y poder establecer el fondo base. Para ello, se hizo un estudio de viabilidad y se encontró que las leyes no favorecían las donaciones. Había que crear un marco legal. No existía una cultura filantrópica como la conocemos hoy, ni mucho menos el ya familiar concepto de responsabilidad empresarial. Por lo general, ese aporte de donaciones era relegado a las empresas que operaban en la isla bajo la sección 936, pues era uno de los requisitos con los que debían cumplir. Uno de los portavoces a favor de la creación de ese fondo fue Teodoro Moscoso quien se ocupó de abogar a través de sus contactos y en columnas de opinión en los diarios del país a favor de la noción de que “nos toca a nosotros hacernos responsables”. Una vez logrado este esfuerzo, iniciaron su gesta el 1 de abril de 1985, y desde entonces han operado de la mano de las necesidades del país, además de fungir como un gran ente canalizador de fondos provenientes de individuos, legados u otras instituciones. Pasaron de “apagar fuegos a una filantropía estratégica, vieron crecer a las organizaciones y han crecido junto a ellas”. Los retos, las transformaciones -particularmente en este era post María- y los golpes no han sido pocos. Muchas veces han tenido que regresar a lo urgente. “La cotidianidad se impone y ahí el miedo entra y hace fiesta. Y uno se pregunta, ¿qué mueve más, el miedo o la esperanza? Pero veo cómo las fundaciones y las organizaciones aportan la esperanza a la ecuación cuando te enseñan otras maneras de manejar tu realidad y salir de ella. Se acompañan mutuamente en el proceso y eso hace la diferencia”, puntualiza la autora para quien en este tipo de relatos son una aportación a la constante búsqueda de soluciones que hay en el país a problemas que ya muchas comunidades han logrado resolver efectivamente. A veces, el viaje más complicado es hacia el interior. Esta historia provee una mirada al microcosmos de una institución para que pensemos mejor el macro que es Puerto Rico en pleno. Fotos: Javier del Valle/Suministradas
El presidente Trump ha utilizado mecanismos del Ejecutivo para intentar detener los fondos federales aprobados para el año en curso, incluyendo los destinados a Puerto Rico. ¿Están en riesgo definitivo? Por Tatiana Pérez Rivera :: Oenegé El tercer sector enfrenta retos específicos ante las nuevas políticas implementadas por el presidente Trump y la búsqueda de acciones preventivas y proactivas será clave en el proceso de reacción. ¡Qué días de cambios ha vivido el tercer sector! Todavía no hay total certeza de cómo o cuándo se otorgarán ciertos fondos federales asignados para este año fiscal de los que se benefician miles de puertorriqueños en el país. Hagamos un recuento para entender la situación. El pasado lunes 27 de enero en la noche se filtró información de que la Oficina de Gerencia y Presupuesto (OMB, en inglés) de Estados Unidos congelaría por dos semanas todos los fondos federales aprobados y en tránsito. El memorando inicial de OMB ordenaba el detente temporero, aunque sin fecha de expiración, de la asistencia federal, para que personal de confianza de todas las agencias del ejecutivo pudieran revisar si cumplían con las políticas públicas del presidente Donald Trump. Ya el martes 28 de enero el memorando comenzó a circular oficialmente, se trataba de subvenciones y préstamos federales que rondaban los $3 billones -entre los que figuran miles de millones de dólares en asignaciones federales para Puerto Rico. De estos fondos, ya asignados por el Congreso, nuestro país se beneficia en renglones como educación, salud o infraestructura, por mencionar algunas áreas. Entre los respaldos económicos figuran el Programa de Asistencia Nutricional, las becas Pell, los programas Head Start o de Título 1 de educación, el Programa Especial de Nutrición Suplementaria para Mujeres, Bebés y Niños (WIC) y las subvenciones del Departamento de Energía para mitigar huracanes o en proyectos que viabilizan el uso de energía solar. Ante el revuelo que causó la determinación, la OMB debió aclarar poco después que los programas que proporcionan beneficios directos a las personas -como Seguro Social o Medicare- no se verían afectados. Varios gobiernos estatales y locales, además de organizaciones cívicas como el National Council of Non-profits, demandaron al gobierno federal bajo la primera enmienda de la Constitución de Estados Unidos y bajo la Ley de Procedimientos administrativos de Estados Unidos. La jueza Loren AliKhan, del Tribunal Federal de Washington D.C., acogió el reclamo y paralizó la orden presidencial hasta hoy lunes, 3 de febrero. El recurso se concentró en subvenciones activas, el detente no aplica a programas que culminaron en diciembre y no han sido reactivados o a nuevas iniciativas. El miércoles 29 de enero, la administración del presidente Trump canceló la orden que regularía la congelación de subvenciones y préstamos federales. Sin embargo, funcionarios advirtieron que continuarán frenando fondos por vía de decretos presidenciales, si no consideran que se ajustan a las políticas públicas del mandatario. La agencia indicó que se puede esperar cualquier tipo de cambio relacionado con los fondos, desde cancelaciones hasta disminución. ANTE UN NUEVO RETO La licenciada Ataveyra Medina para el tercer sector, entre otros roles, y se ha ocupado de mantenerse orientando al liderazgo de las organizaciones sin fines de lucro en el país ante las movidas del gobierno federal. El tercer sector enfrenta otro reto ante este inesperado acercamiento a los fondos federales asignados y debe prepararse para nuevos escenarios. “Este memorando le dio la vuelta al mundo y causó una conmoción terrible porque lo que implicaba era que pagos de grants que están activos se podían detener o incluso cancelar”, explica la licenciada Ataveyra Medina el revuelo provocado por la determinación. Agrega que las administraciones presidenciales entrantes disponen de procesos legales para revisar los fondos federales. “Tradicionalmente un presidente nuevo entra, tiene espacio para evaluar, pero no es hasta que emite su recomendación para el próximo presupuesto que se hacen los cambios para que el Congreso pueda actuar. Se deja en efecto el presupuesto que el presidente anterior aprobó”, indica. Puerto Rico y Estados Unidos manejan el tema distinto. En términos generales, aquí, en año electoral, solamente se pueden comprometer fondos -aunque el presupuesto sea del año completo- hasta diciembre del año electoral en curso, en deferencia al próximo gobierno de modo que pueda tomar sus decisiones. En Estados Unidos, el presupuesto se aprueba en septiembre por un año completo. Cabe señalar que en el presupuesto federal hay dos tipos de gastos: los mandatory spendings y los discretionary spendings. Los mandatory spendings -por ejemplo, Seguro Social, Medicare o SNAP- son creados mediante ley e incluye sus fórmulas de pago, por lo que el Congreso no tiene que aprobarlos anualmente. Abarcan el 61% del presupuesto federal. En el caso de los discretionary spendings, que componen el 26% del presupuesto federal, incluyen programas que anualmente el Congreso tiene que aprobar. Algunos de los fondos en este renglón abarcan áreas como educación, defensa, veteranos, investigación, transporte, medioambiente y justicia, entre otros. “Hay una acción congresional en ambos casos, pero es más contundente en el caso de discretionary sprendings”, indica Medina sobre el apartado en el que caen programas como Título I o de educación. “Muchos de los servicios que el tercer sector da, apoyados con fondos federales, vienen de esas partidas de discretionary fundings y muchas veces tienen que ver con proyectos de política pública de la rama ejecutiva”, agrega. DEPENDENCIA EN CRECIMIENTO “No podemos estar solamente en reacción, si no ser proactivos, anticipar cambios y presentar propuestas”. Lcda. Ataveyra Medina La licenciada Medina destaca que “Puerto Rico tiene una alta dependencia de fondos federales que ha crecido a través de los años” por lo que diversas entidades “han estado alertando” sobre la baja en ingresos que vienen de nuestro fisco versus el alza en fondos federales, particularmente luego de los desastres naturales”. “La dependencia de Puerto Rico en fondos federales no es nueva, es una tendencia que ha venido en crecimiento y pone a Puerto Rico en vulnerabilidad porque existen las herramientas en el gobierno federal para hacer este tipo de cambios”, subraya Medina. “Las implicaciones para el tercer sector son las mismas que para Puerto Rico en este caso. Hay que hacer un trabajo de evaluación interna de tu dependencia o de tus riesgos en cuanto al recibo y uso de fondos federales, evaluar la fuente de esos fondos, las leyes orgánicas de donde provienen, si son discrecionales o si son mandatorios. Ver las órdenes ejecutivas del presidente Trump, el lenguaje que tienen, evaluar las leyes y programas a ver si contienen lenguaje de esa naturaleza para entender el riesgo”, exhorta la licenciada. Medina puntualiza que, además del análisis, el trabajo de mitigación de riesgos y las alianzas con otras organizaciones para identificar áreas de trabajo común, el tercer sector no debe olvidar, “el trabajo de abogacía con el gobierno y de propuestas con maneras de abordar los retos y provocar cambios en política pública”. “No podemos estar solamente en reacción, si no ser proactivos, anticipar cambios y presentar propuestas”, culmina. Según trascendió en reportes de prensa, el lunes en la noche la jueza extendió la orden de restricción temporal a los planes del presidente, luego de que organizaciones sin fines de lucro denunciaran que aún no han podido tener acceso a fondos que se les habían asignado.
El Centro Criollo de Ciencias y Tecnología (C3Tec) se une a la celebración del Día del cine puertorriqueño este sábado con múltiples actividades interactivas. Ponlo en agenda. Por Tatiana Pérez Rivera :: Oenegé La sala Cine-Teatro Fundación Ángel Ramos del C3Tec acogerá la celebración del Día del Cine Puertorriqueño con una variada oferta para el público. Los talleres que especialistas del Centro Criollo de Ciencias y Tecnología (C3Tec) diseñaron expresamente para su evento en honor a la celebración del Día del Cine Puertorriqueño prometen despertar tu creatividad. Para ponerlos a prueba, debes visitar el espacio este sábado 8 de febrero, a partir de las 12:00 del mediodía y aprovechar todos sus ofrecimientos especiales. Podrás inscribirte en talleres como Adentrándonos al cine utilizando la realidad virtual, Iluminación y cámaras, Fotografía, Del cómic a la pantalla grande, Animación, y Animación con fotos estilo stop motion. También habrá lectura de cuentos. "Con el séptimo arte presentamos los temas de STEM, del cuidado del ambiente y la naturaleza, y lo hace más divertido; se ha probado que a través de la educación no tradicional el mensaje llega, aunque de otra manera”. Tasha Endara Álvarez, directora ejecutiva del C3Tec A partir de las 5:00 p.m., se presentará la programación de cortometrajes durante el evento, Cine más corto, en la sala Cine-Teatro Fundación Ángel Ramos del C3Tec. El segundo sábado de febrero se celebra el Día Mundial del Cine y, en Puerto Rico, se aprovecha la coyuntura para exaltar el Cine puertorriqueño. “Desde el año pasado, la Legislatura conmemora el Día del Cine puertorriqueño el 8 de febrero y para nosotros es especial exaltarlo porque el cine es una herramienta educativa que utilizamos. Con el séptimo arte presentamos los temas de STEM, del cuidado del ambiente y la naturaleza, y lo hace más divertido; se ha probado que a través de la educación no tradicional el mensaje llega, aunque de otra manera”, explica Tasha Endara Álvarez, directora ejecutiva del C3Tec. Álvarez destaca que el cine tampoco les resulta ajeno ya que su sala Cine-Teatro Fundación Ángel Ramos ha sido un espacio vivo y activo para la producción local. “Le hemos dado la oportunidad de usarlo tanto a estudiantes como a profesores, de presentar ahí sus cortometrajes, sus películas”, agrega. La educación en ciencias y el uso de la tecnología en el cine serán aspectos que se integrarán a la experiencia de los participantes. Cabe señalar que el C3Tec trabaja en colaboración con la Universidad de Puerto Rico, recinto de Humacao, un programa educativo para crear conciencia en torno a los retos ambientales en las comunidades. “Lo hacen a través de filmaciones y el contenido que producen se presenta en cortometrajes en nuestra sala”, indica. Sobre el evento pautado para este sábado, escogieron destacar “la tecnología utilizada al trabajar cine”. “Por ejemplo, verás cómo el cómic sirve de inspiración para películas, como es el caso de Spiderman, y al crearlo trabajas destrezas de motor fino o el elemento cognitivo mientras estás cortando y pegando. En el caso del taller de Fotografía y el de Stop Motion se usa la realidad virtual”, indica la directora ejecutiva. Los talleres podrán ser disfrutados por chicos de seis años en adelante y, en algunos, interactuarán junto a sus familias. “Los exhortamos a que nos visiten, porque la actividad será bien interesante”, asegura Álvarez. El C3Tec está ubicado en la avenida Gautier Benítez #59, en el casco urbano de Caguas. Para reservar tu espacio en el evento, llama al 787/653-6391 o visita: www.c3tec.org. Fotos / Suministradas
Aquellas que estén entre los 14 y 18 años podrán integrarse al programa “Chicas por el cambio 4.0” en el que aprenderán sobre el cambio climático, la erosión costera y la resiliencia. Por Tatiana Pérez Rivera :: Oenegé El proyecto ofrecerá tres sesiones educativas a 25 niñas y jóvenes durante el mes de marzo próximo. Para luego es tarde. El EcoExploratorio busca a 25 jovencitas entre los 14 y 18 años, que residan en Puerto Rico y quieran aprender sobre el impacto del cambio climático- especialmente de la erosión costera y la resiliencia-, para convertirlas en líderes sobre el tema en sus respectivas comunidades. Para ellas la organización diseñó el programa educativo “Chicas por el cambio 4.0”, que libre de costo se ofrecerá en tres sesiones los días 6, 15 y 22 de marzo en su sede ubicada en el segundo piso del centro comercial, Plaza Las Américas, en Hato Rey. “Parte de los retos en el área de las ciencias es que en las carreras STEM (ciencias, tecnologías, ingenierías y matemáticas) hay unas desventajas entre varones y féminas, ellas ocupan menos del 25% de los científicos activos. Queremos darle esa igualdad y que ellas también puedan ser las científicas del futuro”, declara Merry A. Manso Dávila, gerente de Educación y Eventos Comunitarios del EcoExploratorio. “Parte de los retos en el área de las ciencias es que en las carreras STEM hay unas desventajas entre varones y féminas, ellas ocupan menos del 25% de los científicos activos. Queremos darle esa igualdad y que ellas también puedan ser las científicas del futuro”. Merry A. Manso Dávila, gerente de Educación y Eventos Comunitarios del EcoExploratorio Esta es la cuarta edición consecutiva del programa educativo y podría decirse que los temas seleccionados están al tope de la lista de preocupaciones ambientales en el país. “En el proyecto de “Chicas por el cambio 4.0” buscamos empoderar a esas 25 féminas para crear reconocimiento sobre los impactos del cambio climático, enfocados en la erosión costera y en la resiliencia”, explica Manso. “Conocer cuáles son esos retos que están presentes tanto en la comunidad como el país implica conocer dónde debe haber zonas de construcción o cómo uno puede verse afectado con las marejadas ciclónicas, en el caso de la erosión costera. Si son personas que viven en la costa, que la mayoría de los pueblos de Puerto Rico son costeros, pues deben conocer cuáles son esas medidas que se están tomando -o las medidas existentes- y cómo uno, como individuo, puede involucrarse para hacer un cambio o reestructurarse para no verse afectado por el cambio climático”, agrega. Como parte de la programación de la experiencia las participantes tendrán acceso a 10 horas denominadas como espacio de “contacto verde” donde disfrutarán de una experiencia de inmersión en los ecosistemas estudiados. El curso enfocará la resiliencia mediante temas que les permitan a las estudiantes “aprender a construir ese entendimiento de la problemática ambiental y esos procesos que ocurren en la costa”, con miras a que puedan crear estrategias de resiliencia. “Las participantes del proyecto aprenden el conocimiento y van a poder implementarlo como lo visualizan en su comunidad. De esta manera, tanto su familia como la comunidad se puede ver beneficiada del conocimiento de estas chicas y van a poder lograr su resiliencia comunitaria”, afirma Manso. El curso además proveerá a las participantes de 10 horas de “contacto verde”, requisito de interacción con la naturaleza que exige a sus estudiantes el Departamento de Educación, en alianza con el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales, para crear interés por el tema. La protección del ambiente, con énfasis en la erosión costera, es uno de los puntos focales del curso. “Chicas por el cambio 4.0” tendrá una primera sesión virtual y las dos restantes serán presenciales. Los cursos serán ofrecidos por educadores científicos e intérpretes ambientales del EcoExploratorio. El registro permanecerá abierto hasta que se ocupen los 25 espacios. Para más información, puedes llamar al 787/281-9090 ó 787/281-9091.
La organización Mentes Puertorriqueñas en Acción celebró 15 años de trayectoria procurando espacios para que líderes en formación se inserten en la transformación del país. Por Tatiana Pérez Rivera :: Oenegé La Junta Directiva de Mentes Puertorriqueñas en Acción celebró el pasado diciembre junto al equipo de trabajo y colaboradores el décimo quinto aniversario de la organización. 15 años formando líderes juveniles: fácil se dice, difícil se hace, pero lo han hecho. Eso festejó la organización Mentes Puertorriqueñas en Acción (MAP) en ocasión de su aniversario celebrado este mes de diciembre en la Plazoleta del Banco Popular en Hato Rey. “Quince años representan lo que es la magia y el cambio que todes les jóvenes quieren tener a través de espacios para trabajar por Puerto Rico, cómo se mueven del descontento a la acción”, describe Carolina Mejías Rivera, directora ejecutiva de MPA desde el 2022, quien se unió a la organización como estudiante en el 2012. “Nosotros hacemos magia porque lideramos una organización por y para jóvenes. Hemos impactado cerca de 4,000 jóvenes líderes. En cuatro años generamos $5 millones para el tercer sector a través de nuestro programa PARACAa Vista, con el apoyo de AmeriCorps; son jóvenes creando y generando empleos. El 86% de nuestros participantes están empleados en el tercer sector. El 50% se ha mantenido activo creando y generando iniciativas sociales y algo bien interesante es que apoyamos nuevas organizaciones comunitarias siendo su agente fiscal. Los chamaquites estamos ahí trabajando y apoyando, sabemos lo que estamos haciendo, solamente necesitamos espacios en los que crean en nosotros”, detalla la vegabajeña Mejías. El equipo ejecutivo aprovechó la ocasión para enumerar y celebrar no sólo los logros obtenidos en los pasados años, sino para reconocer el estado actual de la organización y de sus participantes. La directora agrega que luego del huracán Fiona movilizaron más de 700 voluntarios y a lo largo de tres cuatrienios han activado la iniciativa “Es mi turno”, con debate-foros, presentaciones de propuestas a los candidatos a la Legislatura, orientación a nuevos electores, así como su eventual movilización. A lo largo de 15 años, la organización fundada por Amanda Rivera Flores y Michelle Quiles, -que también fue dirigida por Alejandro Silva Díaz-, ha priorizado la atención a la juventud, un periodo fértil para la creación. “Les jóvenes están en pleno desarrollo profesional. ¿Por qué atenderlos? Porque si no tienen un espacio de desarrollo profesional, o de desarrollo digno como ser humano, cómo van a enfrentar el futuro. Ellos van a estar a cargo de esa integración multigeneracional, de los próximos pasos del país”, declara Mejías. La líder agregó que para la niñez resulta clave tener como referente a una juventud capaz, activa y responsable de su país que aspiren a imitar. Partiendo de su experiencia viendo la lucha de jóvenes estudiantiles en la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras -de cuyos logros asegura se benefició como alumna- y la labor profesional que hoy estos realizan en diversos sectores, Mejías apuesta por la paciencia para que maduren los cambios sociales. “Tal vez las cosas no las vamos a ver ni en 5, ni en 10 años, ni en 15, pero las vamos a ver a largo plazo”, insistió. La ceremonia de aniversario se dedicó al exdirector, Alejandro Silva Díaz, figura clave en el desarrollo de MPA. Silva Díaz fue incluido en el grupo de 10 jóvenes vinculados a MPA que han despuntado en distintos campos como son: Carolina Martínez Prohías, exalumna de PARACa 2011; Brayan L. Rosa Rodríguez, exalumno de PARACa 2012; Ángela Cruz Félix, exalumna de PARACa 2012; Cristian E. Martínez Medina, pasante de MPA en 2014; Wilmarí de Jesús Álvarez, exalumna de PARACa 2016; Chrys M. Cuencas Álamo, exalumna de PARACa 2017; Kuyaguaribo López Correa, pasantía en Para la Naturaleza 2018; Emmanuel Mercado Pérez, exalumna de PARACa 2019; y Gabriela Vélez Agosto, pasante de la Fundación de Mujeres en Puerto Rico en el 2020. “Les jóvenes están en pleno desarrollo profesional. ¿Por qué atenderlos? Porque si no tienen un espacio de desarrollo profesional, o de desarrollo digno como ser humano, cómo van a enfrentar el futuro. Ellos van a estar a cargo de esa integración multigeneracional, de los próximos pasos del país”. Carolina Mejías Rivera Directora ejecutiva Mentes Puertorriqueñas en Acción DE LOS MILLENNIALS A LA Z En MPA comenzaron formando jóvenes de la generación Millennial (nacidos entre el 1981 y el 1996) y hoy van por la generación Z (nacidos entre el 1997 y el 2012). Las inquietudes de los jóvenes suelen compartirse, aunque cada periodo trae sus particularidades. “Hay una tendencia de que las preocupaciones sean las mismas, sin embargo, no con las mismas visiones”, explica Mejías. Junto a otras organizaciones, MPA genera la “Agenda de las Juventudes”, investigación que contiene temas que se convierten en su hoja de ruta. Incluyen a jóvenes -universitarios o no- de todo el país para conectar sus “diversas visiones de vida”. A la Generación Z le preocupan el futuro del sistema de educación público y el Sistema UPR que, según la directora, “es un tema bien importante para los jóvenes porque representa movilidad social: solicitas, entras, te gradúas y cuál es la transición”. El tema ambiental les inquieta. En MPA comenzaron atendiendo el cierre de vertederos, “pero ahora les interesa cómo atendemos los desafíos que trae el calentamiento global porque ya nos están cayendo todos los efectos que antes decían que venían”, indica Mejías. Foto del grupo que recibió los reconocimientos individuales en el marco del evento de aniversario. ´ La salud mental y la calidad de vida son es otras prioridades de la juventud. “Posiblemente en generaciones pasadas hablábamos de seguridad alimentaria, que no lo estamos obviando, pero ahora está más latente la salud mental”, expone. Cómo votar e insertarse en ciclos electorales mantiene su preferencia entre los jóvenes. “Desde que comenzamos, la participación ciudadana, política y electoral es un tema latente. Y hay un tema relacionado que también se mantiene y es la transparencia y cómo se atienden los desafíos de la corrupción en el gobierno”. Mejías puntualiza que entre los intereses de la nueva generación está la seguridad y los escenarios laborales. “Les preocupan los salarios justos y los espacios seguros. Les jóvenes están evaluando el lugar de empleo donde van a trabajar y si tienen esas políticas donde no meramente es una transacción ‘yo trabajo y tú me pagas’, sino cómo dónde estoy trabajando se generan espacios para aportar al país”, expone. Para el 2025, MPA se enfocará en la expansión de sus programas, como es el caso del internado PARACa y la incubadora En Acción, en la cual los jóvenes generan proyectos que propulsan un cambio sistémico. Los jóvenes del país poseen toda la chispa para encender sus motores a toda capacidad. ¿Qué les falta? “Lo que necesitan es espacio para trabajar, una oportunidad. Nuestro enfoque es posicionarnos. Ya tenemos 15 años, les jóvenes se han insertado, han demostrado su capacidad, han aprendido, se han integrado, ahora queremos posicionarlos en espacios de toma de decisión y liderato para poder contribuir desde un enfoque más consciente, posible y efectivo”, culmina Mejías. Para conocer la labor de MPA, visita mentesenaccion.org. 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