El programa vocacional de la organización Nuestra Escuela permitirá a 18 jóvenes loiceños capacitarse en la industria hotelera y turística de forma gratuita. Por Tatiana Pérez Rivera :: Oenegé Ana Yris Guzmán junto al grupo de jóvenes que se formarán en la nueva escuela celebran otro sueño más alcanzado por la organización. Cuando te fijas en la estructura ubicada a pasos del mar en el barrio medianía Alta en Loíza, lo menos que piensas es que se trata de una escuela. Pero lo es. Se llama Nuestra Posada y es el aula donde alumnos loicenos de la organización Nuestra Escuela aprenderán distintos oficios vinculados a la industria hotelera y turística del país. La acogedora residencia brinda una fiel representación de un hotel para que 18 alumnos puedan capacitarse, libre de costo, y obtener una certificación. El proyecto educativo ubica en cuatro cuerdas de terreno adquiridos por Nuestra Escuela con una inversión de $900,000 de diversas fuentes gubernamentales. “Celebramos la apertura no solamente de un espacio físico, sino la apertura de oportunidades para nuestros jóvenes”. Ana Yris GuzmánCofundadora y presidenta ejecutiva de Nuestra Escuela “Me honra muchísimo estar frente a ustedes en la tarde de hoy. Es una celebración que nos trae con nuevos bríos y con mucha esperanza el hecho de que podamos inaugurar un espacio que lleva por nombre Nuestra Posada. Celebramos la apertura no solamente de un espacio físico, sino la apertura de oportunidades para nuestros jóvenes”, indicó Ana Yris Guzmán, cofundadora de Nuestra Escuela y presidenta ejecutiva, durante la inauguración realizada a finales de septiembre. Al describir a Nuestra Posada dijo que es “un proyecto lleno de esperanza que sin duda será un catalizador de cambios positivos”. “Gracias por ser parte de esta jornada, sigamos adelante con la certeza de que lo mejor está por venir”, agregó ante la mirada atenta de representantes del gobierno municipal y estatal, del sector privado, filantrópico, así como de estudiantes. El enfoque en la industria del turismo responde no sólo al interés de los jóvenes sino a la realidad económica de la zona del noreste. Al ritmo de los tambores del Junte Loiceño, fueron recibidos los visitantes que recorrieron cada estancia de Nuestra Posada, caracterizada por sus espacios luminosos y acoogedores. Con planteles en Caguas y en Loíza donde ofrecen educación alternativa, Nuestra Escuela presenta este programa educativo en el que, al cabo de tres semestres, los alumnos deben completar 135 horas educativas para obtener su certificación vocacional. “Hotelería alineada con las culturas”, “Servicio al huésped” o “Promoción turística” son algunos de los cursos requeridos. La residencia en la que se ha establecido Nuestra Posada asemeja un hotel para que los alumnos puedan practicar, capacitarse y obtener sus certificaciones. La presidenta ejecutiva de Nuestra Escuela adelantó que aspiran a que el espacio se convierta en un hotel boutique donde se pueda desarrollar lo que llamó “turismo filantrópico”. La corriente vocacional de Nuestra Escuela añade Nuestra Posada a proyectos como Nuestra Moda, especializada en diseño de moda, y Nuestra Tierra, escuela vocacional de agricultura, ambas ubicadas en Caguas. En agenda está la escuela vocacional de tecnología. Fotos / Suministradas / Nuestra Escuela
La sede del centro, los fondos para construirlo, y más que nada, su misión delineada junto a la comunidad que servirá en Villa Prades, ya están estipulados. La iniciativa de la Plataforma para Impacto Social está lista para crecer. Por Tatiana Pérez Rivera :: Oenegé Un niño que pertenece a Vimenti tuvo a su cargo la colocación de la primera piedra de este sueño comunitario que pronto verán hecho realidad. Paso a paso se construye un sueño. Lo sabe la Plataforma para Impacto Social (PSI, por sus siglas en inglés), organización que persigue eliminar la pobreza en Puerto Rico mediante inversiones estratégicas e iniciativas de apoyo, junto a sus hermanas Boys & Girls Clubs de Puerto Rico (BGCPR) y la escuela pública chárter, Vimenti. Las tres entidades sociales imaginaban hace años un centro multifuncional donde reunir sus servicios a las comunidades que sirven en Villa Prades y en el residencial Ernesto Ramos Antonini en San Juan, que además les permitiera ampliar la oferta. Hoy la idea no solo tiene nombre, “OASIS”, sino que además cuenta con una sede, la escuela en desuso Dr. Cesáreo Rosa Nieves, y los fondos para construirlo. El gobierno estatal anunció este mes que le otorgaba a la Plataforma para Impacto Social -con Eduardo Carrera como su principal oficial ejecutivo-, un préstamo de 15.2 millones de dólares en fondos del Programa de Subvención para el Desarrollo Comunitario para la Recuperación ante Desastres (CDBG-DR en inglés). Estos se unen a una asignación de 5 millones de dólares anuales que otorgará el gobierno municipal de San Juan y a otras propuestas con agencias gubernamentales estatales como Educación y Vivienda, entre otras. “Ver esta primera piedra ha sido como un sueño hecho realidad, ha sido un proceso largo y difícil. Las familias estaban súper emocionadas y llenas de alegría”. Bárbara Rivera Batista, directora ejecutiva de Vimenti Por otra parte, el Departamento de Comercio federal otorgó una asignación de 30 millones de dólares, luego de que OASIS fuera seleccionado como uno de los seis proyectos merecedores de los fondos entre 565 participantes. Al agregar la aportación del sector filantrópico, la inversión total para darle vida a OASIS ronda los 100 millones de dólares y Carrera la definió como “histórica” en el evento de inicio de obras. “OASIS es un proyecto que se viene soñando hace muchos años. Nace de la necesidad de la comunidad donde estamos localizados con el proyecto Vimenti y del sueño de hace diez años pensando en cómo traer mejores oportunidades de movilidad económica a la comunidad de Villa Prades”, explica Bárbara Rivera Batista, directora ejecutiva de Vimenti, escuela que desde el año 2018 utiliza el modelo de dos generaciones con el que educan tanto a los estudiantes como a sus padres. Cuando documentaron que el 97% de los niños que atienden vive bajo el nivel de pobreza, se cuestionaron qué oportunidades tenían sus familias para romper ese ciclo de carencias. “Con la comunidad se soñó cómo debería ser ese proceso de transformación para tener más oportunidades y se soñó un lugar donde tuvieran acceso a distintos servicios”, agrega Rivera. OASIS tiene dos componentes clave: el centro multifuncional y sus iniciativas de desarrollo. El centro debe inaugurar en el año 2026 y acogerá a la escuela Vimenti, la cual podrá duplicar su matrícula, y los servicios socioemocionales que ofrece BGCPR. Las iniciativas para que las familias se fortalezcan comienzan entre noviembre 2024 y el 2025, y deben impactar a más de 300 personas al año. Contarán con cursos de capacitación laboral, la incubadora de negocios Project Makers y la expansión de un cuido de niños y ancianos, entre otras. Recibirán el respaldo del programa federal Recompete, de la Administración de Desarrollo Económico, y se acordó medir su impacto de aquí a cinco años. En la clínica Vidalus contemplan brindar servicios primarios de salud a unas 4,000 familias. La directora ejecutiva de Vimenti, Bárbara Rivera Batista frente a la estructura de la escuela abandonada que servirá de base a la construcción del nuevo centro. “Esa es la parte más hermosa de todo el trabajo”, acepta Rivera, “tuve la oportunidad de ser parte de ese grupo de líderes que trabajó la concepción programática. Ver esta primera piedra ha sido como un sueño hecho realidad, ha sido un proceso largo y difícil. Las familias estaban súper emocionadas y llenas de alegría de saber que, finalmente, lo que un día pensaron se está haciendo realidad, no solamente con el servicio si no con un espacio que ellos lo ven como el lugar que les asegura el crecimiento y la continuidad”. Alma Frontera, presidenta de Boys & Girls Clubs de Puerto Rico, está esperanzada en que “OASIS sirva como un ejemplo inspirador de cómo el apoyo multisectorial puede elevar la grandeza y el potencial de nuestras comunidades”. “OASIS está diseñado para empoderar a personas y a familias, para proporcionar apoyo desde la niñez temprana y, de forma sostenida, abrir caminos para primeras, segundas oportunidades y ofrecer posibilidades infinitas. Será un primer gran paso para crear un efecto dominó de cambio positivo en todo Puerto Rico”, propone Frontera. POBRE, ¿PORQUE QUIERE? No es un secreto que algunos ciudadanos piensan que las personas prefieren los ciclos de pobreza en los que viven porque les garantiza ayudas gubernamentales. Las tres organizaciones que respaldan el nacimiento de OASIS han trabajado con las familias a las que servirá el proyecto y conocen sus circunstancias. Figuras prominentes del gobierno y del tercer sector dijeron presente en la ceremonia de lanzamiento. “Primero debemos analizar cómo las familias que viven bajo los niveles de pobreza tienen que atender unos retos todos los días que nadie decide por sí mismo hacerlo. Nadie quisiera estar todos los días contando el dinero que tiene en el bolsillo para llevarle comida a sus hijos. Nadie quisiera que sus hijos estuvieran en una escuela que no suple sus necesidades físicas, emocionales y cognitivas. Nadie quisiera tener a un anciano en su casa sin los medicamentos correctos para que pueda tener calidad de vida. Esas son circunstancias que les han tocado vivir a cientos de miles de familias en Puerto Rico de las cuales muchas están en nuestras comunidades y están todos los días tratado de sobrevivir a unas circunstancias que no dependen de ellos, sino de situaciones que han pasado durante muchas generaciones”, indica Shaina Cabán Cortés, especialista en comunicaciones y coordinadora de relaciones de la Plataforma para Impacto Social. “Más que juzgarlos, deberíamos comenzar a ver lo que tenemos a nuestro alrededor como privilegios que debemos compartir para que otras personas tengan las mismas oportunidades. Este ejercicio de diseñar los programas de expansión de OASIS no son una ayuda que nosotros le damos a la comunidad, nosotros crecemos con ella, diseñamos con ellos para que nos enseñen cuáles son las soluciones para atender las necesidades que tienen todos los días”, agrega Cabán. La Plataforma para Impacto Social aspira a que el esfuerzo “sea replicable”, desde el entendimiento de que el modelo está diseñado a la medida de la comunidad y “no va a ser estático”. “Esto debe adaptarse a lo que seguirán siendo las necesidades de la comunidad y el trabajo se va a seguir haciendo con ellos”, culmina Cabán. Para saber más sobre OASIS y sus ofrecimientos, visita https://impactpr.co. Fotos / Suministradas / PSI
El Centro de Transformación y Ayuda a Sobrevivientes de Violencia de Género de la Fundación Sila M. Calderón (Ce-Transforma), abre camino a sus participantes a una nueva vida. Por Tatiana Pérez Rivera :: Oenegé Licenciada María Flores Feliciano, asesora legal del Centro para Puerto Rico Sila M. Calderón y la psicóloga María Urrutia son parte del equipo de trabajo que lidera Ce-Transforma que apoya desde diversos frentes a las participantes. Si tuviera que describirse hoy, Marisol Ríos Falcón diría que es “firmemente libre”. Mucho ha crecido y vivido para poder retratarse de esa forma luego de sobrevivir violencia doméstica “por un año y siete meses”, episodio que marcó el futuro de la carolinense. “Viví con una persona alcohólica que usaba sustancias controladas. Luego que pasó la orden de sacarlo de mi casa, una de las personas que me ayudó en el centro judicial me indicó que fuera a la Oficina de Ayuda legal en la Escuela de Derecho de la Universidad de Puerto Rico. Allí me ofrecieron ayuda sicológica en un centro en Cupey, pero cuando llegué no cualificaba por el lugar donde me estaba quedando. Ellos mismos me hablaron de Ce-Transforma de la Fundación Sila María Calderón. El trabajador social me dijo ‘¿tú conoces el Centro?’, pero le dije que no sabía nada ni participaba de nada allí. Él me dijo ‘pues ahora vas a participar de sus servicios’. Así fue. Me atendieron el mismo día”, relata Ríos su contacto inicial en el 2022. Reconoce que cuando llegó al Centro de Transformación y Ayuda a Sobrevivientes de Violencia de Género, de la Fundación Sila M. Calderón (Ce-Transforma), “estaba bien desesperada, sin saber para dónde coger”, pero recibió el apoyo y la orientación que necesitaba. En julio de 2021 Ce-Transforma nació ante el vertiginoso aumento de casos de violencia de género reportados en la isla. El programa se acerca a este mal social con una mirada comprensiva, integral e informada en trauma, gracias a los servicios que ofrece su equipo interdisciplinario en trabajo social, sicología, intercesoría legal y servicios legales. Con esta oferta apoyan y acompañan a víctimas/sobrevivientes primarias y secundarias de la violencia de género. Ya han atendido 401 participantes provenientes, en su mayoría, de pueblos de la zona metropolitana como San Juan, Bayamón, Guaynabo y Carolina, pero también de Canóvanas, Caguas, Corozal, Toa Alta, Toa Baja, Trujillo Alto y Vega Baja, entre otros. Marisol Ríos Falcón, participante de Ce-Transforma y quien al momento labora en la creación de un módulo de aprendizaje de lenguaje de señas. Ríos recibió respaldo para levantarse con servicios de trabajo social, de sicología, orientación general y económica. Tomó, incluso, cursos de empresarismo para poder brindar sus servicios como intérprete de lenguaje de señas, labor que solía desempeñar en una escuela. “Yo digo que esa es mi segunda casa, esa es mi familia. Yo llego a Ce-Transforma y es como llegar a mi hogar. Ellos no me niegan la ayuda. Con la ayuda de Dios y poniendo todas mis fuerzas pude salir adelante. La sicóloga estuvo mano a mano conmigo en esas terapias que primero eran todos los jueves y luego me fue soltando al ver que me estaba adaptando. La trabajadora social, Diana, me ayudó a coger los cursos de empresarismo. Yo le decía ‘pero es que no tengo el dinero para pagarlos’ y ella me decía ‘te lo estamos dando, aprovéchalo, Marisol’. De verdad que ellos me transformaron la vida, me ayudaron mucho”, confiesa Ríos. De ser una persona insegura, con temor a expresarse y a ser juzgada, hoy no teme hacerlo. “Ya eso no me importa, ahora voy para adelante. Tengo un refrán que dice ‘yo voy a mí’”, dijo la mujer que al momento crea un módulo de lenguaje de señas. “A todas las mujeres que estén pasando por lo mismo les recomiendo que pasen por Ce-Transforma”, dice confiada. PARA ROMPER CICLOS En Ce-Transforma están convencidos de que sus cursos de empresarismo ayudan a viabilizar la independencia económica de sus participantes, una de las primeras protecciones para evitar las relaciones de inequidad y abuso. La otra es el fortalecimiento emocional. “Comencé como sicóloga en Ce-Transforma en el 2022”, dice Alexandra Urrutia, quien al momento tiene 30 casos activos en el programa. Fachada de la “casita” que acoge al Centro de Transformación y Ayuda a Sobrevivientes de Violencia de Género, de la Fundación Sila M. Calderón (Ce-Transforma) fundado en el 2021. “Las participantes que recibimos vienen con situaciones atadas a algún tipo de violencia de género ya sea abuso físico, emocional, económico y sexual. Es difícil decir, pero dar ese primer paso de pedir ayuda es romper con el ciclo. Usualmente estas personas llevan tiempo en relaciones largas dentro de este tipo de violencia, así que dar ese primer paso requiere de mucho valor de romper con la dependencia, el miedo, el estigma y el juicio. Cuando hay menores involucrados, tiende a ser más complicada la toma de decisiones”, asevera la sicóloga. El objetivo inmediato con las participantes es educar y, el segundo, estabilizar. “Educar sobre lo que conlleva romper con el ciclo de violencia y entender que es cíclico y que hay recaídas, es común que quieran regresar con el agresor o regresar a patrones familiares antiguos, aunque no sean saludables. A veces algunas participantes vienen con síntomas atados a la depresión, a la ansiedad, y estabilizar es darle herramientas para que trabajen estos síntomas y conductas”, explica Urrutia. A largo plazo aspiran a lograr “la continuidad”. “Al nosotros ser un centro que nos enfocamos en educar y estabilizar, usualmente los servicios son a corto y mediano plazo, entre seis y ocho meses. Pero hay casos que luego de cumplir con esos objetivos iniciales, requieren de referidos externos para tener continuidad en sus servicios sicológicos después que ya están fuera del ciclo y fuera de peligro”, señala Urrutia. Su experiencia le confirma que “la validación” es una de las herramientas claves al interactuar con participantes que tienen esta vivencia. “Es una estrategia muy común trabajando con poblaciones que experimentan abuso y trauma. La validación es darle a entender que no es culpa de ellos lo que han vivido. Es un componente vital que todo profesional que atiende estas poblaciones debe pulir muy bien. Hay que dejarles saber que no están solos, que este ciclo se rompe y que pueden vivir una vida plena”. Porque llegará el día en que estén de pie nuevamente y Urrutia señala que será notable en “la seguridad, la estima que aumenta y el confiar en su capacidad”. “El ciclo de abuso lo que más trabaja es en hacerte sentir que ‘yo no valgo’, ‘yo no puedo hacer nada por mí misma’, alimentando la dependencia. Así que luego regresan a estudiar, a trabajar, emprenden con ideas de negocios que tienen, cuentan con un mejor manejo de sus estados emocionales, pero más que nada, con la seguridad y la capacidad de sentirse útiles. Los eventos negativos que han pasado no las definen, no importa la edad. Es bonito verlo y ser parte de ese proceso, ahí uno siente que el trabajo está completo. Yo aprendo muchísimo de mis participantes”, puntualiza Urrutia. ¿Necesitas ayuda de Ce-Transforma? Para más información, llama al 787/296-8622, o visita el Centro para Puerto Rico Sila María Calderón, ubicado en la calle Romany 11-13 en el caso urbano de Río Piedras.
La complejidad administrativa aumenta en este proyecto que maneja la organización Plataforma para Impacto Social, ya que aprovecha fondos federales, estatales, municipales y de socios filantrópicos en una inversión que ronda los 100 millones de dólares. Por Tatiana Pérez Rivera :: Oenegé Uno de los momentos más emotivos de la ceremonia de colocación de la primera piedra y lanzamiento de Oasis fue la entrada de la comunidad al espacio que verán muy pronto transformarse. El establecimiento del proyecto OASIS se perfila como una de las iniciativas más ambiciosas en el tercer sector local para cerrar la brecha entre el capital y los proyectos de impacto. La propuesta de la Plataforma para Impacto Social (PSI, por sus siglas en inglés), -organización hermana de Boys & Girls Clubs de Puerto Rico (BGCPR) y Vimenti School-, busca erradicar las causas de la pobreza y promover la movilidad económica mediante iniciativas integradas entre familias de comunidades en Villa Prades y el residencial Ernesto Ramos Antonini en San Juan. Con una inversión de 43 millones de dólares, OASIS se construirá en la escuela en desuso Dr. Cesáreo Rosa Nieves en San Juan y no solo albergará la escuela Vimenti, que al momento ubica en el Residencial Ernesto Ramos Antonini, sino que además será un Centro Multifuncional en el que se desarrollarán varios proyectos como incubadoras de negocios, capacitación profesional para adultos o servicios primarios de salud. No solo el cambio sistémico que propone es abarcador, también lo es el manejo en colaboración entre BGCPR, Vimenti y PSI de las diversas fuentes de fondos. Este mes de septiembre, el gobierno estatal anunció que le otorgó a la Plataforma de Impacto Social un préstamo de 15.2 millones de dólares en fondos del Programa de Subvención para el Desarrollo Comunitario para la Recuperación ante Desastres (CDBG-DR en inglés) para darle vida a OASIS. El Municipio de San Juan prometió destinar 5 millones de dólares anuales. De otra parte, el Departamento de Comercio federal asignó 30 millones de dólares como parte de un programa que beneficiará a comunidades de la capital y que seleccionó seis proyectos entre 565 propuestas. En el renglón filantrópico ya se han unido a la causa las entidades locales e internacionales: Fundación Banco Popular, Flamboyán Foundation, Colibrí, I Am the Vine, Peter Alfond Foundation y Michael Tennenbaum, entre otras. “Hemos trabajado en un esfuerzo titánico, de la mano con los socios que han hecho esto posible. Trabajamos desde la visión de que, para que haya un cambio sistémico, tiene que haber un movimiento de capital gigante que en Puerto Rico nunca se había visto. Para lograrlo trabajamos con un modelo de financiamiento combinado. Diseñamos el proyecto y las propuestas con las organizaciones que van a estar llevando a cabo los programas en la comunidad y así pudimos identificar también organizaciones financieras o bancos privados en Estados Unidos y oportunidades de propuestas en el gobierno central que se alineaban al trabajo que nosotros íbamos a hacer”, explica Shaina Cabán Cortés, especialista en comunicaciones y coordinadora de relaciones de la organización Plataforma para Impacto social. Cabán indica que desde el gobierno central lograron asegurar “una inversión por fondos de recuperación, por programas del Departamento de Educación y del Departamento de Vivienda para desarrollo social”. “Lo que hicimos fue alinearlos al trabajo de la propuesta”, explicó. “OASIS nos asegurará un espacio donde crecer. La meta final es asegurar oportunidades de movilidad económica, seguir reduciendo la cantidad de familias que viven bajo el nivel de pobreza y creando oportunidades de empleo para las familias que más lo necesitan”. Bárbara Rivera, directora de Vimenti Igual hicieron con los fondos del programa federal Distressed Recompete, de la Administración de Desarrollo Económico, que busca eliminar barreras de movilidad social en las comunidades con un proyecto piloto que está bajo su lupa. “Ellos querían ver a través de este proyecto piloto si invertían una cantidad grande de capital, lograban movilidad económica, si se removían las barreras para que las familias pudieran prosperar. Literalmente eso era lo que nosotros veníamos haciendo, así que pudimos alinear el trabajo de la construcción del edificio de OASIS, con el desarrollo y la expansión de programas y fuimos identificando lo que hacía falta para poder compaginar todo el trabajo que se necesitaba. Esta labor no es solo de la Plataforma para Impacto Social, se ha hecho de la mano con otras organizaciones como Vimenti, la clínica de salud Vidalus, Project Makers, que se enfocan en el desarrollo empresarial, el Instituto del Desarrollo de la Juventud y Jobs for a Future, que en Estados Unidos trabajan para mejorar la cultura laboral en las comunidades y este es el primer proyecto que tienen en Puerto Rico”, expone Cabán. La coordinadora agrega que en el proceso de identificar qué necesitaban y cómo reforzar la labor que ya hacían, lograron “que los socios financieros se unieran desde adentro y pudimos alinear todos los esfuerzos”. “Es un trabajo que se había hecho durante muchos años juntos, así que no era lejos de lo que veníamos trabajando”, opina Cabán. A BUENA HORA OASIS llegó en un momento de madurez administrativa y programática para las tres organizaciones involucradas en su creación y desarrollo. Alma Frontera, presidenta de Boys & Girls Clubs de Puerto Rico, asegura que OASIS “representa el sueño cumplido de generaciones de familias que recibieron servicios en nuestro primer Club, en la comunidad de Ernesto Ramos Antonini”. “Junto a ellas aprendimos y entendimos mejor el tema de la pobreza y, a la vez, reafirmamos el potencial y la fuerza de voluntad que existen en nuestras comunidades para construir un gran futuro”, señala Frontera. El entusiasmo de los niños y niñas en el evento fue evidente ya que, en todo momento, fueron parte del proceso. La líder repasa que las lecciones recibidas los llevaron a crear hace 11 años el Instituto del Desarrollo de la Juventud “para promover la investigación y políticas públicas dirigidas a fortalecer la seguridad económica de nuestras familias”. “Siete años después, lanzamos Vimenti como un modelo de servicio de dos generaciones para proveer oportunidades de desarrollo social y de movilidad económica tanto a niños, jóvenes y adultos, como a sus familias. Y hace dos años comenzamos a administrar centros de Head Start y Early Head Start para ampliar nuestro apoyo a las familias de bajos ingresos. OASIS representa la culminación de años de aprendizaje, comunicación, relación y comunicación con distintos sectores, con nuestras comunidades y familias en el centro, para mitigar la pobreza, transformar el país y lograr resultados sostenibles”, puntualiza Frontera. Por su parte Bárbara Rivera, directora de Vimenti, señala que “las organizaciones se fueron preparando” en términos de identificar la estructura de gobernanza interna para manejar un sistema combinado de fondos estatales y federales. “En Vimenti llevamos más de cuatro años bajo un modelo de alineamiento de valores organizacionales dirigido a lo que llamamos la gobernanza ética y transparencia. Todos hemos pasado un proceso de madurez para evolucionar, siempre enfocados en que las organizaciones se manejen con una gobernanza transparente, que mantengan los procesos éticos y que nos fortalezcamos a nivel estructural internamente para poder manejar un tipo de proyecto como este. Ese fortalecimiento se ha dado con el tiempo”, declara Rivera. Para el equipo, los resultados son importantes por lo que han destinado una estructura que proporcione datos y pueda medir el impacto alcanzado. “OASIS nos asegurará un espacio donde crecer. La meta final es asegurar oportunidades de movilidad económica, seguir reduciendo la cantidad de familias que viven bajo el nivel de pobreza y creando oportunidades de empleo para las familias que más lo necesitan. Tenemos que creer en la capacidad de transformar; cuando el sueño salga de ellos, es posible y podemos brindar esperanza a otras comunidades de que se puede generar un cambio y que existe el acceso a nuevas oportunidades para todos”, culmina Rivera. Fotos / Suministradas / PSI
Esta modalidad de la violencia doméstica es silenciosa, pero igual puede tronchar tu estabilidad y seguridad. Aprende a reconocerla. Por Tatiana Pérez Rivera :: Oenegé La búsqueda de la independencia económica es uno de los objetivos principales de quienes trabajan con mujeres que han enfrentado diversas modalidades de violencia económica y que desconocen la raíz de este tipo de maltrato. Sin recursos económicos no hay estabilidad. La violencia en las relaciones de pareja no solo puede ser física o sicológica, también puede ser económica. Ocurre cuando una parte le limita a la otra el acceso y el conocimiento sobre los asuntos económicos o deja de cumplir con las obligaciones financieras como pago de hipoteca o plan médico, por ejemplo. La Ley Núm. 74-2023 enmendó la Ley para la Prevención e Intervención con la Violencia Doméstica (Ley 54), aprobada en el 1989, para incluir esta modalidad. “Este tipo de violencia lleva mucho tiempo pasando, la enmienda del año pasado simplemente la reconoció como algo que tiene nombre y apellido, como otras formas y manifestaciones de la violencia”, resalta la licenciada María Flores Feliciano, asesora legal del Centro para Puerto Rico Sila M. Calderón. La Lcda. Flores Feliciano afirma que el desconocimiento ante esta forma de control y el entendimiento del nivel de manipulación del cual se es objeto dentro de una relación es uno de los primeros obstáculos que deben atravesar antes de desarrollar un plan de acción. “La violencia económica es cualquier tipo de conducta, influencia o chantaje, dentro de una relación consensual, que pueda utilizar una persona en contra de la otra usando sus recursos, entiéndase el dinero, las cuentas bancarias, ocultar información y, sobre todo, que utilice o trate de que pierda su trabajo y pierda su paga”, explica la especialista. Que una parte de la pareja confíe en la otra para la administración de recursos no es el problema, la dificultad tiene lugar cuando no sucede en condiciones saludables. “Entramos en un área gris, no necesariamente está mal que yo decida, informadamente, decirle a mi esposo ‘maneja tú las finanzas porque a ti se te da mejor que a mí’. Algo muy distinto sería que llegue un momento en que yo no tenga conocimiento de los gastos, de los ingresos, de cuánto dinero hay en la cuenta, de si se está pagando la hipoteca. Ahora casi todo es electrónico, y si dejas de tener acceso a las aplicaciones o a las cuentas no sabes cuánto dinero hay, cuántos retiros se hacen. Hay muchos casos en que explota la violencia doméstica por otra situación y, en medio de un proceso de orden de protección, nos enteramos de que la persona está a punto de ser ejecutada porque la pareja, como parte del control, dejó de pagar la hipoteca hace tiempo”, señala Flores. EL ‘AY, BENDITO’ “La violencia económica es cualquier tipo de conducta, influencia o chantaje, dentro de una relación consensual, que pueda utilizar una persona en contra de la otra usando sus recursos, entiéndase el dinero, las cuentas bancarias, ocultar información y, sobre todo, que utilice o trate de que pierda su trabajo y pierda su paga”, explica la especialista”. Lcda. María Flores Feliciano, asesora legal del Centro para Puerto Rico Sila M. Calderón Otro escenario que se inserta en el marco de la violencia económica está vinculado a la pena por las condiciones económicas precarias de un componente de la pareja. Las compras y los pagos de sus deudas pueden llegar a comprometer la salud financiera de la parte que asume ese rol sin controles. “Esa es una de las formas básicas de violencia económica. Soy del criterio de que las manifestaciones de violencia en la pareja no vienen solas, ahí viene un factor sicológico, la manipulación, el ‘ay, bendito, me da pena porque está enfrentando una enfermedad’ o ‘es el vicio’. En esa forma también se utilizan de forma indebida los recursos económicos de la pareja por la razón que sea o bajo la manipulación que sea”. Flores asegura que “estamos hablando de un fenómeno que es mucho más común de lo que uno piensa y mucho más antiguo de lo que pareciera”. “Dentro de los distintos escenarios y manifestaciones, las personas que trabajamos en esto nos hemos dado cuenta de que a esta parte hay que ponerle nombre y apellido porque tiene unas repercusiones directas adicionales a la violencia física y sicológica”, afirma la abogada. AMPARO LEGAL Una víctima de violencia económica puede solicitar remedios al amparo de la Ley 54. La psicóloga Alexandra Urrutia describe el proceso como un enfoque pensado en la continuidad y en el largo plazo, no únicamente en el momento de la emergencia. “Los remedios legales que puedan existir para manejar una situación de violencia económica tienen que ser identificados y solicitados, no necesariamente el tribunal los va a conceder si en medio de una vista el juez o la jueza la identifica. Nosotros como abogados tenemos que ser esa herramienta para decir algo específico, por ejemplo, ‘solicitamos, su señoría, que se le ordene a la parte agresora que no deje de pagar la hipoteca por el término que dure la orden de protección’ o que ‘dentro de los próximos 30 días, dé acceso a sus cuentas de banco’. Nosotros somos claves en solicitar remedios específicos para que un tribunal pueda ordenar algo claro para que la parte agresora cumpla o se abstenga de incurrir en cierta conducta”, señala Flores. El ciclo de violencia económica es posible detenerlo, aunque es un tipo complejo de maltrato. En la mayoría de los casos, las dudas que estimulan su crecimiento surgen del desconocimiento. “Es casi como la violencia sicológica, no necesariamente se ve, el daño es un poco más abstracto y difícil de identificar. Pienso que una persona informada es una persona con poder”. “Es más fácil decirlo que hacerlo, pero le diría a una persona que esté pasando por este proceso o que ya pueda identificar banderas, que poco a poco se vaya apoderando de su información, que no pierda de perspectiva que cada persona tiene todas sus capacidades legales. Ve al banco, identifícate como titular de la cuenta y pide toda la información, que sepan que, si su nombre está ahí, también tiene derecho y empezamos por el derecho a la información. Creo que esa es la llave que abre la puerta para salir de un ciclo donde estás económicamente manipulado. Siempre hay que hacerle caso al instinto. Busquen información y consulten con una persona objetiva”, culmina Flores. ¿QUÉ ES LA VIOLENCIA ECONÓMICA? Conducta ejercida con el fin de: 1-Menoscabar la capacidad financiera presente o futura, la estabilidad económica o la seguridad habitacional y de vivienda a través de amenazas, coerción, fraude, restricción o privación de acceso o uso de cuentas, activos, información financiera, tarjetas de identificación o crédito, dinero o asistencias gubernamentales. 2-Ocultación de información relacionada al pago de renta o hipotecas, o de desalojos forzosos. 3-Ejercicio de influencia indebida en las decisiones o comportamiento o en las decisiones financieras y económicas de una persona. 4-Interferencia en la relación o desempeño laboral de una persona o en su negocio propio. 5-Usar indebidamente los recursos económicos de la persona, incluido el dinero, los activos y el crédito para beneficio propio, y el impedir el acceso a cursos formales de estudios para perjudicar el desempeño académico de la víctima. Fuente: ayudalegalpr.org